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Fisker Ocean, tecnología para el ‘postureo’

El mercado lo ordena: los coches de hoy deben ser un fiel reflejo de las tendencias imperantes en la sociedad. Este modelo apuesta por integrarlas todas. ¿Conseguirá causar la 'sensación' que busca en el público?

Imagen frontal del Fisker Ocean

Como bien sabes ya, la principal lucha que mantiene en la actualidad la industria automotriz es la de la sostenibilidad. Ahora los coches deben ser lo más ‘limpios’ y respetuosos con el medio ambiente posible. Pero, siendo sensatos… ¿Hasta qué punto ha de ser sostenible un automóvil sostenible?

En los últimos años muchas marcas han optado por llevar al extremo esta cuestión, procurando que su producto sea de lo más ‘eco’ más allá de su forma de propulsarse. Por ejemplo, empleando toda clase de materiales naturales o, incluso, certificar que sólo se ha empleado energía renovable en su construcción.

A estas últimas ‘radicales’ acaba de unirse Fisker. Esta compañía californiana no es nueva en el juego, pues entre 2008 y 2014 ya comercializaba su sedán eléctrico Karma… aunque no terminó de cuajar en el mercado, eclipsado por el Tesla Model S. Ahora, la firma ha presentado en el reciente CES 2020 -celebrado en Las Vegas- su ‘propósito de enmienda’. Lo han llamado Ocean.

Las nuevas ‘Good Vibrations’

Con este nombre tan ‘playero’, Fisker nos descubre un SUV de tamaño medio -para el estándar americano; a nuestros ojos sería grande- cercano a los cinco metros de longitud. Está equipado con un propulsor eléctrico que, a su vez, recibe la energía de una batería con una capacidad aproximada de 80 kWh. Con ella, la marca prevé una autonomía máxima de 480 km que, de confirmarse, supondría ya de por sí un potente argumento de venta.

Vista lateral del Fisker Ocean

Estas capacidades encuentran respaldo en sus facilidades para la recarga. Y decimos en plural porque, además de los 30 minutos que necesita para recuperar el 80% de la energía -siempre y cuando esté conectado a un cargador rápido– es capaz de recolectarla a través de los paneles solares integrados en la sección corrediza del techo.

En cuanto a sus tecnologías, la más destacable de ellas es difícil de clasificar. Y es que el llamado ‘modo California’ no alude a ningún cambio en su comportamiento dinámico… sino a la posibilidad de -con una sola pulsación- ocultar todas las ventanillas y la luna trasera, descorriendo también el techo para dejar que los aires del Pacífico campen a sus anchas por el habitáculo. Sin duda, una función ideal para los nostálgicos de los ‘Beach Boys’.

Amigo de la fauna y la flora

Pero esta vocación ‘surfera’ no le impedirá contar -a la espera de conocer la lista de equipamientos- con asistentes para el mantenimiento de carril, control de crucero, sistema anticolisión con frenada automática de emergencia, sensores de estacionamiento o faros full Led. Por su parte, el interior cuenta con una pantalla central en vertical, que da cobijo a un sistema multimedia de producción propia -seguramente, compatible con Android Auto y Apple CarPlay– y viene rematado por varios pulsadores capacitivos en su extremo inferior.

Interior del Fisker Ocean

Lo que sí conocemos de su cabina es la composición de sus materiales. La moqueta y las alfombrillas -por ejemplo- están hechas con nylon reciclado a partir de viejas redes de pesca. Y el tapizado -a pesar de su vocación lujosa- huye del tejido animal para apostar por uno ‘vegano’ formado por fibras de poliéster -recuperadas de botellas de plástico– y poliuretanos con bajo contenido en sustancias perjudiciales como el formaldehído.

Una vez reciba el impulso financiero adecuado, Fisker prevé producir el Ocean en 2021, con las primeras entregas planeadas para 2022. En cuanto al precio, parece que no seguirá los pasos de su malogrado pariente: unos 33.600€ al cambio, que en EEUU podrán rebajarse hasta los 26.900€ gracias a las subvenciones vigentes allí para la compra de vehículos eléctricos.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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