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Este es el nuevo récord que ha batido un Porsche eléctrico

Si tienes como objetivo atravesar Estados Unidos de costa a costa en el menor tiempo posible, lo normal es que busques un deportivo de gasolina. Pero, ¿y si afrontar el reto con un eléctrico? Puede que establezcas un nuevo récord.

Imagen Porsche Taycan en autopista

Los años 70 supusieron para Estados Unidos uno de los periodos más ajetreados de su historia reciente. A pesar del movimiento hippie y el final de la larga Guerra de Vietnam, la vida continuaba. En ese contexto, el gobierno americano instauró una medida que a día de hoy ha dado lugar a una tradicional competición de coches ilegal.

Por entonces, los índices de contaminación del reputado país eran considerablemente altos. Como consecuencia, desde la Casa Blanca consideraron que quizás bajar el límite de velocidad máxima a unos exiguos 90 km/h podría ayudar a reducir esos índices de polución. La propuesta fue muy mal acogida por los conductores de todo el país, que enfocaron esa delimitación como una cortapisa a su libertad -de pisar el acelerador-.

En una estrategia de marketing pocas veces vista, asomó la cabeza la revista Car and Driver. Esa publicación fue quien encabezó una revuelta cuyo propósito era demostrar que viajar a alta velocidad no tenía por qué suponer un peligro para nadie. Y para ello se fijaron un reto interesante: atravesar Estados Unidos de costa a costa en el menor tiempo posible.

En realidad, el pionero en intentar ese desafío había sido Erwin Baker. Era un loco de los vehículos de dos y cuatro ruedas que cada determinado tiempo se lanzaba a aventuras de este estilo. Por encima de todo, su objetivo era batir récords; si no conseguía rebajar tiempos, entonces no aceptaba ningún tipo de pago de las muchas marcas que le patrocinaban. La integridad de Cannonball, alias por el que trascendió su figura, estaba por encima de todo. Y no precisamente su integridad física, sino la de su personaje.

Tomando todo lo anterior como una referencia y con un nombre definido para la competición -el mencionado mote de Baker- era el momento de establecer las bases. La salida tendría lugar desde el antiguo garaje de Car and Driver, en Manhattan, y terminaría cuatro mil kilómetros más tarde, en Los Ángeles. En la primera edición sólo participó el editor de la revista junto a su hijo y otros dos acompañantes, todos en una Dodge apodada Moon Trash.

Motivados por el tiempo en el que habían dejado el récord, 40 horas y 51 minutos -superando así el ostentado por Cannonball Baker, fijado en 53 horas y 30 minutos-, más personas se unieron a la segunda edición. Y así es como, desde entonces, partiendo desde el antiguo garaje de la cabecera en Manhattan, comenzó una competición ilegal que hoy día mantiene ese status.

Su popularidad actual sigue siendo indiscutible. En ella participan una amplia gama de coches -normalmente ‘rápidos’- y ponen en juego un gran número de estrategias: los hay que parchean los radares para que no les salten, los que conducen aprovechando el refugio de la noche, los que no pegan ojo por cubrir el mayor número posible de distancia sin descanso… y hasta los que se saltan el confinamiento del coronavirus para marcar un nuevo récord, tal como sucedió en abril.

Y así llegamos al récord actual

La particularidad de esta competición es que ni siquiera está organizada, ni fechada, ni premiada. Quien quiera que se atreva a quemar el crono, es libre de lanzarse a intentarlo -si las autoridades no lo impiden-. Por eso es muy frecuente ver noticias que hablan de alguien que ha dejado en evidencia un récord anterior.

A colación de esto, se ha dado a conocer quién es el vigente rival a batir -una información que no queda registrada en el momento en el que se produce, sino que se publica con el paso del tiempo-. Lo más interesante es que ha sido una marca… pero no la de un coche con motor de combustión, sino el de un eléctrico, donde el hándicap es mucho mayor si tenemos en cuenta que las paradas para recargar -por muy rápidas que se estén volviendo- son claramente más lentas que la de conectar la clásica manguera.

Así y todo, el primero de los tiempos que se estableció con un eléctrico fue con un Tesla Model 3 Long Range. Completó el trayecto Manhattan-Los Ángeles en dos días: exactamente 48 horas y 10 segundos, a un ritmo de 94 km/h. Una marca mejorada poco después por una pareja de periodistas -los mismos que condujeron el mencionado Tesla- y un nuevo coche: el Porsche Taycan.

Y lo cierto es que los protagonistas de la hazaña han fulminado su marca con el Model 3, puesto que le han robado cuatro horas al récord anterior y lo han dejado en 44 horas y 25 minutos. El contratiempo podría haber sido mucho menor si la ubicación del coche no tuviera relación directa con la carga de batería. Esto se explica porque el Taycan, al aproximarse a un punto de recarga, prepara sus baterías para que luego el repostaje no se demore demasiado tiempo. Sumado a que la cantidad de estaciones eléctricas no es la misma -de momento- que para los Tesla, los protagonistas pueden estar más que satisfechos.

Joven picapedrero del teclado. Periodista siempre en formación, porque uno no termina nunca de serlo del todo. Polivalente, ambicioso y con un punto mesurado e imprescindible de visceralidad. En otro orden de cosas, amante de la música y los eventos culturales en directo. Ahora, tras haber escrito sobre política y deporte en medios punteros, es el momento de acercar al público el desconocido mundo de la ciberseguridad automovilística. Para ello, sencillez, vocación divulgativa y una cucharada sopera de humor. Seguro que lo pasaremos genial.

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