Movilidad

Éste es el agricultor al que no dejan descansar

Una de las aplicaciones más inusitadas de la conducción autónoma está donde difícilmente lo esperarías... en el campo, muy lejos de la ciudad. ¿De qué es capaz este tractor experimental? ¿Puede ser la salvación del mundo agrícola?

Imagen del prototipo autónomo Case IH

Si te sientas a confeccionar una lista con los trabajos menos deseados de la vida, en algún momento aparecerá el de agricultor. Y lo cierto es que, desde que el mundo es mundo, es uno de los oficios más sacrificados que existen y seguramente uno de los más importantes, como el de todos los productores de alimentos en general -algo que volvimos a descubrir en la época de mayor auge de la pandemia-.

Ponte en su piel: levantarte de la cama, mucho antes de que salga el sol. Repasar varias hectáreas de terreno que -dependiendo de la época del año- tendrás que arar, sembrar, regar o recolectar. Mancharte de barro y polvo hasta las cejas. Llevar tú mismo tus propios productos al mercado…

Y qué decir del tractor: mantenerlo, limpiarlo, intercambiar su maquinaria en cada situación y, por supuesto, conducirlo… Espera, esto último quizá no. O, al menos, así será si Case tiene éxito con su prototipo autónomo.

¡Que trabaje él!

La popular marca de maquinaria lleva varios años probando un conjunto de sistemas autónomos sobre el chasis de un modelo convencional. Gracias a su entramado de sensores, es capaz de evitar obstáculos típicos de las fincas como postes de luz, maquinaria estática… o, incluso, los poco tecnológicos espantapájaros.

Imagen lateral del Case IH Autónomo

Si es necesario transitar por carretera entre el granero y el sembrado, también está preparado para circular como un vehículo más del tráfico. Tal es su nivel de seguridad, que se detiene por completo si detecta movimiento en sus cercanías. De este modo, ni vehículos ni personas deberían tener accidentes con él.

Dado que sus ‘ojos’ no distinguen entre día y noche, el cometido de este tractor será -tal y como ya se ha probado en varios latifundios de Kentucky- trabajar la tierra las 24 horas del día. ¿Cuándo parará para descansar? Nunca… salvo que sus sensores detecten que está lloviendo.

Ciertamente, las aplicaciones de la conducción autónoma en los vehículos de trabajo -como también ocurre con las furgonetas de reparto– son quizá las más útiles para la sociedad. Y, por lo que parece, serán también las primeras en salir de la «fase prototipo» y volverse realidad.

Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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