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Así es la lancha que lleva las ‘pilas’ usadas… del Renault Zoe

El litio de las baterías es un bien escaso. Por ello, hay que alargar su vida útil todo lo posible y encontrar la manera de darle una segunda oportunidad.

Diagrama de la embarcación eléctrica Black Swan

En la actualidad, las marcas de coches anuncian -y practican- una transición a la electricidad, tal vez, demasiado optimista. Pues, no en vano, creen que cada vehículo de combustión podrá ser reemplazado por un eléctrico en una proporción de 1:1.

Y nada más lejos de la realidad. Aunque muchos gurús económicos afirman que ya hemos dejado atrás el ‘peak oil’ -el punto de máxima extracción-, aún sigue quedando en el planeta más petróleo que litio, el material básico de las baterías de cualquier coche movido por los electrones.

Ante este problema se impone una política de recuperación que garantice una nueva vida para las células de energía que ya están en circulación. Si bien pueden no ser eficaces para un automóvil, es posible encontrarles otros usos.

En el silencio del río

Uno de los más ‘cool’ que hemos podido conocer últimamente ha sido esta propuesta de Seine Alliance en colaboración con Renault. Este pequeño astillero parisino ha construido una lancha motora cuya estética no hubiese desentonado en un episodio de «Corrupción en Miami». Pero en comparación con aquellas ‘fuera borda’ de la mítica serie, su sonido -o la falta de él- sí.

Bautizada como ‘Black Swan’ -‘Cisne Negro’-, posee dos cadenas propulsoras eléctricas, que funcionan de manera totalmente autónoma e independiente. De este modo, si una de las dos falla la otra moverá la embarcación sin problema.

La aportación de la marca del rombo está en las baterías: cuatro compartimentos estancos -bajo los asientos laterales- contienen sendos paquetes de células de iones de litio, procedentes de algunos de sus modelos ZE como, por ejemplo, el Zoe.

¿Cuál será el destino de este barco tan ‘verde? La compañía fluvial -según se desprende del comunciado- tiene previsto matricularlo para ofrecer cruceros por el río Sena, de unas dos horas de duración y para grupos reducidos de ocho personas como máximo.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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