Ataques

¿Es posible echar fuera de la carretera a un coche autónomo?

Un investigador ha demostrado cómo se puede manipular la trayectoria de un vehículo sin conductor enviando falsas señales de navegación por satélite. ¿Cómo lo ha logrado y cómo de replicable sería este experimiento en la vida real?

Detener un coche, cambiarlo de carril o sacarlo de la carretera son capacidades que solo se atribuyen al conductor del vehículo, ¿no? Pues el investigador en ciberseguridad Victor Murray demostró que no en la reciente conferencia de seguridad Black Hat de Las Vegas. Las citadas maniobras también podría desarrollarlas un cracker logrando engañar a un coche autónomo. ¿Cómo?

Tal y como recoge PCMag, Murray y su equipo de ingenieros se centraron en vehículos terrestres autónomos, utilizando automóviles a la venta equipados con kits de autoconducción accesorios. Estos vehículos se configuraron para seguir los puntos de referencia del Sistema Global de Satélites de Navegación -GNSS-, un término genérico para cualquier sistema de navegación por satélite que brinde cobertura global, como el famoso GPS. Los hackers manipularon este sistema de varias maneras.

Manipulando un coche autónomo

En una fase del experimento, el equipo de Murray alteró las señales GNSS en 4 metros, lo que provocó que el vehículo se desplazase 4 metros en la dirección opuesta. En este caso, conllevó que el automóvil se saliese de la carretera, pero continuó circulando tras la salida. Murray afirmó en la conferencia que el automóvil pudo manipularse de esta manera con ajustes de hasta 10 metros. Sin embargo, con mayor distancia el sistema registró un problema con los datos GNSS y solicitó que un conductor se hiciera cargo del manejo.

El equipo también experimentó con la suplantación de datos de velocidad GNSS. Cuando el automóvil viajaba en línea recta, ignoraba la información falsa del GNSS y en su lugar confiaba en los sensores de velocidad de las ruedas, por lo que el intento de ataque fracasaba. «La velocidad de la rueda es súper constante, mientras que la velocidad GNSS es un poco variable» dijo Murray.

Los datos de velocidad son útiles en un ataque diferente: cuando un coche debe seguir los puntos de referencia GNSS y girar. Esta vez, el equipo de Murray cambió los datos de velocidad para que pareciera que el automóvil iba más rápido, lo que hizo que este girase antes y se saliera de la carretera.

En un ejemplo final, el equipo envió señales falsas que ordenaban que el automóvil se detuviera al reducir la velocidad para acercarse a una intersección. En un vídeo que muestra el ataque, el coche comienza a girar y tambalearse erráticamente. «Tan pronto como se detiene, se vuelve inestable«, dijo Murray. «No tiene órdenes y no sabe a dónde acudir».

Hueco para el optimismo

A pesar del éxito de los ataques que Murray y su equipo llevaron a cabo, el investigador se mostró positivo en la conferencia: «El GNSS es un sensor increíble» afirmó. «Soy optimista y creo que debería usarse para vehículos autónomos«. Sin embargo, tiene algunas ideas para mejorar el sistema.

Por un lado, los vehículos autónomos necesitan monitorear las señales GNSS para detectar anomalías y responder en consecuencia. Tampoco pueden confiar únicamente en el GPS para moverse. De hecho, en otro artículo en el que hablaba de este experimento, Murray afirmaba que «la mayoría de los vehículos automatizados no dependerán únicamente del GPS porque usan una combinación de sensores como lidar, cámara de visión artificial, GPS y otras herramientas». «Sin embargo” continuaba, “el GPS es una base para el posicionamiento en muchos sistemas, por lo que es importante que los fabricantes tengan la capacidad de diseñar tecnología que haga frente a las vulnerabilidades«.

Hay algo de urgencia para solucionar este problema. Para Murray, no se trata de si estas vulnerabilidad se usarán en un ataque real, sino de cuándo.

He estudiado Periodismo para aprender cada día algo nuevo y Humanidades para pensar por mí mismo. Después de ponerme tras los micrófonos de COPE, estoy dispuesto a pasar página en el periodismo del motor. Desde bien pequeñito, los coches han estado en el centro de mis intereses y (según cuentan mis padres) ya con 3 años dejaba alucinada a la gente porque sabía reconocer la marca y el modelo de los coches que veía. La curiosidad es algo fundamental para un periodista, y ¡cómo no iba a sentir curiosidad por los coches del futuro y las tecnologías que los harán posibles!

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