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¿Es el ride sharing una amenaza para la sostenibilidad?

Los servicios de VTC y otros tipos de movilidad compartida han incrementado la comodidad del usuario, además de reducir los coches en propiedad. Pero ¿suponen un riesgo para el medio ambiente?

ride sharing sostenibilidad
Imagen de Viktor_Laszlo en Pixabay

La industria del automóvil es un sector complicado para la población concienciada con el medio ambiente. Durante muchos años, los coches han supuesto un problema para la sostenibilidad, pero también son una necesidad de primer orden. Este conflicto parecía haber desaparecido con el crecimiento en la oferta de la movilidad urbana compartida o ride sharing. Resulta lógico pensar que reducir los coches en propiedad, reduciría el impacto de estos en el entorno.

Sin embargo, un reciente estudio demuestra lo contrario. La investigación demuestra que desde la irrupción de Uber en el mercado, estos servicios han aumentado un 13% el tráfico en centros urbanos -los resultados se refieren a la ciudad de Nueva York-. No solo eso, sino que han aumentado los trayectos realizados y la huella de carbono crece hasta un 69%.

Hay dos razones que explican este incremento. La primera de ellas es el movimiento sin pasajeros que hacen los coches de VTC entre servicios. Su naturaleza como vehículos bajo demanda no les permite estacionar largos periodos. Esta práctica hace que cada servicio de ride sharing sea un 47% más contaminante que uno hecho con un coche privado, incidiendo muy negativamente en la sostenibilidad.

«El ride sharing está elevando el número de trayectos, la contaminación climática y la congestión en el tráfico de las ciudades.»

Ride-Hailing’s Climate Risks

La segunda de las razones se debe a los trayectos que estos servicios sustituyen. La comodidad de las aplicaciones móviles lleva a que los clientes las utilicen para remplazar movimientos a pie, en bici o transporte público.

Como resultado, el informe concluye que los servicios de ride sharing están «elevando el número de trayectos, la contaminación climática y la congestión en el tráfico de las ciudades».

Soluciones a medida

Las soluciones que plantea el estudio son tres. Flotas de coches eléctricos, una regulación en el precio y la conveniencia y un impulso al transporte público para facilitar los trayectos de último kilómetro.

Sobre todo se sugiere con cierta urgencia la masificación del transporte público. Además sitúa la electrificación de las flotas en manos de los órganos de gobierno. Queda en ellos la responsabilidad de regular las leyes que faciliten este importante paso.

Para ello ponen como ejemplo iniciativas de compañías como Lyft. La empresa de ride sharing ha regulado los impuestos y tasas sobre coches eléctricos, haciendo su compra accesible para los propios conductores, concienciándoles también a ellos del problema de la sostenibilidad.

«Actualmente es un hecho que estos servicios están elevando las emisiones» ha dicho Don Anair coautor del estudio. «Pero si las compañías toman acciones de impacto de cara al coche eléctrico y a normalizar trayectos en grupo, pueden ser parte de un futuro sostenible»

*Artículo originalmente escrito por Delilah Friedler para Mother Jones

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