Movilidad

El ‘otro lado’ de las ayudas del Gobierno para comprar coche

Los -recién aprobados- planes de ayudas del Ejecutivo español han comenzado, poco a poco, a 'reactivar' el mercado automovilístico. Pero ¿qué se 'esconde' detrás para quienes desean acogerse a ellos?

IMagen de unos clientes en el concesionario tras el COVID 19

Como bien sabes, uno de los ‘temas estrella’ durante la desescalada fueron los planes de rescate que el Gobierno diseñó con la intención de recuperar los sectores estratégicos de nuestra economía. Precisamente, uno de los más anhelados fue el dedicado a la automoción.

Con la colaboración -y la vigilancia- de las patronales, el Ejecutivo de Pedro Sánchez logró sacar adelante el ‘Plan Renove’. Dicho plan ‘rescata’ -en lo referente a vehículos eléctricos e híbridos- las ayudas a la compra establecidas en el antiguo Moves, con cantidades de hasta 5.500 euros.

Pero el nuevo plan también contempla otro pliego de ayudas aplicables -de ahí la expectación- a vehículos de combustión. En función de sus emisiones, puedes recibir hasta 800 euros en el caso de un gasolina -o diésel- con etiqueta ‘C’.

Eso sí, independientemente de qué coche quieras comprar, su precio tendrá que ser inferior a 45.000 euros. Y, a la hora de formalizar el pedido, deberás aportar un vehículo de tu propiedad -con más de diez años- para la chatarra. Condiciones duras, pero sensatas.

¿Dónde está ‘la letra pequeña’?

Como en cualquier trato «demasiado bonito para ser verdad», estas ayudas demandarán -de tu parte- una prestación futura. Así que, si tus cuentas personales se asemejan a un número de malabares, es mejor que te plantees la pregunta de arriba antes de firmar en el concesionario.

Porque la ‘letra pequeña’ de este Renove puede entrar -dependiendo de tu economía- con mucha ‘sangre’. Y en el momento más temido por todos los contribuyentes: el de rellenar la declaración del IRPF. Cuando el borrador del ejercicio 2021 llegue a tus manos, es posible que la Agencia Tributaria no te devuelva la cantidad que esperabas… o, peor, que te exija pagar más de lo que tenías previsto.

Las cifras dependerán de tu adquisición. Por ejemplo, si lo que comprase fue un eléctrico puro, malas noticias: te tocará abonar unos 1.000 euros. En el polo opuesto, si te decantas por uno tradicional de combustión, apenas deberías tener que devolver 192 euros.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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