Concepts y prototipos

¿Dónde está el gran problema del autobús autónomo?

¿Te imaginas llegar a la parada del autobús y descubrir que no tiene conductor? Es el objetivo en el que está trabajando Iveco con otras seis organizaciones.

Iveco ha confirmado que desvelará su primer modelo de autobús autónomo en 2021. Hacer realidad este vehículo es el gran propósito del proyecto STAR (siglas de ‘Sistema de Transporte Autónomo Rápido’). Las primeras cifras facilitadas por Iveco, indican que será un autobús de 12 metros de largo. Tendrá capacidad para transportar 100 pasajeros de forma cómoda y segura. Eso sí, en su modo de conducción autónoma,no superará los 40 km/h.

Sin duda, crear un bus autónomo conlleva una serie de retos todavía más complejos que los que implica un coche. Los autobuses circulan la mayor parte del tiempo por ciudad, por lo que sus condiciones reales de funcionamiento están llenas de dificultades y sorpresas. No obstante, de momento Iveco lo probará en pistas de obstáculos cerradas, para ir pasando progresivamente a su integración en el flujo de tráfico. El autobús de Iveco será un vehículo autónomo de nivel 4, lo que significa que cuenta con sistema de respaldo si se produce algún fallo, por lo que podrá funcionar la mayor parte del tiempo sin intervención humana.

Los colaboradores de Iveco

Junto a Iveco, en el proyecto STAR participan otras muchas entidades. El Instituto Francés de Ciencia y Tecnología para el Transporte (IFSTTAR) se ocupa de la accesibilidad de las personas con movilidad reducida. Otro instituto francés, el INRIA se encarga de los sensores para detectar obstáculos a altas velocidades. Esta organización está especializada en la investigación sobre informática y automatizaciones. Por su parte, la Escuela Nacional Superior de la Aeronáutica y el Espacio de Francia (ISAE-Supaero), está desarrollando los sistemas ‘drive-by-wire’. Los dispositivos ‘drive-by-wire’ consisten en conectar mediante cables sistemas como el de frenos o la dirección, en detrimento de los mecanismos hidráulicos.

Además, Michelin proporcionará los neumáticos inteligentes que montará este autobús, con sensores que transmiten información sobre su estado. La gestión de riesgos y las pruebas de validación correrán a cargo de Transpolis, todo un laboratorio de innovación en el transporte para ciudades inteligentes. Finalmente, para la gestión de la futura flota de estos autobuses, Iveco cuenta con la ayuda de EasyMile. Esta empresa que ya acumula experiencia en el manejo de flotas de vehículos autónomos.

El proyecto STAR cuenta con fondos facilitados del Gobierno francés. Dentro de esta iniciativa, uno de los objetivos prioritarios de Iveco es hacer realidad el garaje inteligente. Se persigue que los autobuses aparquen de forma autónoma en las cocheras… pero también las operaciones de repostaje y lavado. Gracias a sus sensores, el aparcamiento se llevaría a cabo al mismo tiempo que se optimiza el espacio disponible.

Un problema y una gran solución

Sin duda, el gran inconveniente de este autobús, así como de todas las tecnologías que van a afectar a los coches autónomos, es que no se ha tenido en cuenta el nivel de ciberseguridad que debería ofrecer este vehículo, no sólo para comprobar todo lo relacionado con el hecho de que pueda conducirse solo… sino también con la conectividad del propio vehículo. De hecho, según nos han confirmado fuentes de EUROCYBCAR, no les han solicitado aún realizar el test que mide la ciberseguridad de sus modelos.

Por ejemplo, habría que comprobar si un pasajero del autobús podría acceder a la información del resto de personas que viajan a bordo y que se conectan a la WiFi del autobús. Asimismo, se tendría que testar si una persona que viaje dentro sería capaz de tomar el control del vehículo sin que nadie se dé cuenta, o acceder a los datos bancarios de los usuarios a través del sistema de pago del autobús. No es algo irreal… y ya se han dado casos como te contamos a continuación.

  • Un español consigue acceder a los autobuses… y llegar a controlarlos
  • Vector de ataque: De forma remota, a través de la TGU del vehículo de ataque.
  • Método de ataque: Obtener información del vehículo o, incluso, tomar su control.
  • José Carlos Note comprobó que es posible monitorear y controlar camiones flotadores, autobuses públicos o camionetas de entrega desde Internet, obteniendo su velocidad, posición y muchos otros parámetros: para qué compañía opera, el nombre del conductor. Incluso puede controlar algunos parámetros del vehículo o hackear el canbus del vehículo de forma remota -llegando a controlar frenos, dirección-.
  • Esos vehículos tienen un dispositivo de unidad de puerta de enlace telemática (TGU) y un módem 3G / 4G / GPRS / LTE / edge / HDSPA para conectarse a Internet, con una dirección IP pública.
  • Hay miles de TGU conectadas a Internet, sin autenticación y con interfaces administrativas a través de un panel web o una sesión telnet.
  • Pirateo del sistema NFC de Android para viajar gratis en transporte público
  • Vector de ataque: Sistema de pago desde el móvil, mediante NFC.
  • Método de ataque: Descarga en el móvil de una app específica creada exprofeso.
  • Con el nombre de Tarjeta BIP! se conoce al sistema de pago electrónico utilizado en Chile para pagar el transporte público utillizando un teléfono compatible con NFC -para, por ejemplo, pagar acercando el teléfono a un terminal de pago-. Es una tendencia que cada vez va más al alza.
  • Nos cuenta el blog de Kaspersky que un hacker consiguió, el 16 de cotubre de 2014, desarrollar una app para Android que permitiría a los usuarios cargar las tarjetas de transporte BIP! con 10 mil pesos chilenos -unos 15 euros-. Inmediatamente después de aparecer en Internet, muchos usuarios lo descargaron y demostraron que podían recargar sus tarjetas de viaje. Todo lo que tenían que hacer era instalar la aplicación mencionada en un dispositivo Android compatible con NFC, acercar la tarjeta de viaje al teléfono y luego presionar el botón «Cargar 10k», que significa «Rellenar la tarjeta con 10,000» pesos chilenos.
Mercedes Anguita
Periodista y académica de la comunicación. Quería descubrir cómo sería el automóvil del siglo XXI. Ahora que lo sé, quiero descubrir cómo será el de la era cibernética. Trabajar en HackerCar me permite disfrutar de él en todo su esplendor. El mejor coche es el que está por llegar. Apasionada de la competición y de cómo las nuevas tecnologías se aprovechan para obtener la última milésima.

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