Movilidad

¿Cumples los requisitos para tener un eléctrico?

El futuro del automóvil será eléctrico. Es decir, que al igual que la práctica de aparatos que utilizas en tu día a día consumirá vatios y no litros. Pero a día de hoy, en el presente, ¿eres el más indicado para tener uno de estos coches?

Imagen de un Renault Zoe junto a molino de viento

Debes tener, al menos, 22.000 euros

Si por un casual tu presupuesto máximo para tu nuevo coche es inferior a los 22.000 euros… sentimos decirte que, de momento, los eléctricos no son para tí. Y es que en estos momentos -salvo excepciones como el Renault Twizy-, los eléctricos nuevos más asequibles -con batería en propiedad- son los Citroën C-Zero -desde 21.877 euros-, Smart EQ Fortwo -23.820 euros- y Smart EQ Forfour -24.535 euros-. En estos momentos, la ausencia de una subvención gubernamental ha hecho que los precios sean más elevados de lo normal.

Imagen de un Skoda Citigo iV de color blanco tres cuartos delantero

Se espera que a finales de año lleguen los Seat Mii y Skoda Citigo eléctricos, que prometen ofrecer unos precios más competitivos, además de una razonable autonomía media -unos 260 km reales-. Pero, en estos momentos, si quieres un coche eléctrico barato, debes recurrir al mercado de segunda mano -donde puedes encontrar eléctricos de ‘primera generación, tipo Mitsubishi i-Miev y Renault Fluence Z.E. por 9.000 euros-. Y no, no te hagas ilusiones: de momento no está prevista la llegada de algún modelo chino que cueste menos que cualquier urbano tradicional de gasolina.

No debes hacer más de 70 km al día

De acuerdo: ha habido grandes progresos en todo lo relacionado con la autonomía, gracias a la optimización de las baterías. De hecho, en estos momentos ya hay una lista importante de modelos que prometen una autonomía ‘realista’ -es decir, que ha sido homologada según el criterio WTLP, que se supone más estricto que el anterior NEDC existente hasta ahora- que ronda los 400 km. Evidentemente, esa es una distancia que la mayoría de la gente no recorre en su día a día; sin embargo, hay que tener en cuenta un par de consideraciones.

En primer lugar, que vas a tener que ser un conductor muy cuidadoso -ver más adelante en este texto- para que esa cifra ‘realista’ se cumpla en el mundo real. En segundo, que debes pensar, según tus necesidades, en cuántos días vas a agotar la cifra mágica de autonomía. Entendiendo que el uso principal de un eléctrico va a ser el de ¡coche de diario’ -para comprar, ir a trabajar, llevar los hijos al colegio…- y con las mencionadas autonomías, lo suyo es que te interese si haces unos 60-70 km diarios como máximo, lo cual te garantizaría tener autonomía para la semana laboral y guardar un pequeño margen ‘de reserva’. De esta manera, podrías aprovechar el fin de semana para hacer una recarga y tener el coche listo de nuevo para el lunes.

Debes ser un auténtico ‘conductor zen’

Un coche eléctrico puede ser muy, muy rápido -de hecho, en su mano están varios récords relacionados con el rendimiento-… pero en el uso habitual, aquel en el que intentarás que la batería te dure lo máximo posible para no tener que enchufarlo cada dos por tres, te exigirá que te replantees tu forma de conducir. El que seguro que más lo va a notar es tu pie derecho, al que tendrás que ‘entrenar’ para utilizar el acelerador siempre con mucho mimo, haciendo la presión justa cuando el coche encare una subida prolongada en carretera -el sitio donde más batería va a consumir- y liberando presión en las cuestas abajo, aprovechando la inercia del vehículo, pero sin que el sistema de frenada regenerativa -que ayuda a conseguir carga para la batería- te frene demasiado.

Imagen de una conductora a través de la ventana de su coche
Foto: Christoph Müller en Pixabay.

Todo eso sin olvidar que, en ocasiones, tendrás que hacer algún pequeño sacrificio si, por algún motivo, vas a tener que ir un poco más lejos con lo que te queda de carga o no vas a poder recargar donde lo tenías previsto. En ese caso, cualquier ‘ahorro’ te vendrá bien: desconectando la climatización, el equipo de audio si es necesario y aprovechando el botón ‘eco’ que suelen tener la gran mayoría de este tipo de vehículos y que limita su rendimiento para incrementar el alcance.

También te tendrás que pensar mucho si merece la pena hacer ese adelantamiento apurado, deberás conducir con mucha anticipación cuando el tráfico sea denso para evitar continuas aceleraciones y frenadas… y deberás recordar que la velocidad máxima de un coche de este tipo suele estar auto-limitada a márgenes de entre 130-160 km/h. Si no crees estar preparado para que la conducción sea un hecho tan ‘metódico’, tal vez no te compense invertir en eléctrico.

Eso sí: si consideras que viajar en un coche debe ser una experiencia silenciosa, cómoda y hasta relajante, el eléctrico te apasionará. La manera en la que el coche comienza a desplazarse casi sin ningún ruido, la sencillez de conducción -sólo hay un acelerador y un freno: se acabó cambiar de marcha-, al aumento constante de la velocidad sin ningún tipo de interrupción… cautivan casi a cualquiera.

Deber ser un amante de la tecnología

Si te gusta estar ‘a la última’, enhorabuena: ya tienes mucho ganado para que el coche eléctrico sea tu próxima elección. Y es que los modelos eléctricos no sólo comparten todo tipo de tecnologías con sus hermanos de gama -por ejemplo, un Audi e-Tron es igual de sofisticado que un Q8-, sino que además añade alguna funcionalidad extra, basada sobre todo en el número de funciones que puedes controlar a distancia y con la ayuda de un smartphone.

Así, mientras que en la mayoría de los coches ya cuentas con una app de la marca para descargar en el móvil y tener acceso a muchos datos del vehículo -posición, recorridos efectuados, intervalos de mantenimiento, avisos por excesos de velocidad-, en los eléctricos se añaden otras funciones, como la de saber el estado de la batería, poder programar el proceso de recarga e, incluso, preacondicionar el coche para que cuando te subas a bordo, el interior esté fresco en verano y caliente en invierno. También te pueden indicar los lugares en los que recargar la batería del coche, según la autonomía que te queda.

Una persona maneja funciones de su coche desde una aplicación

Por supuesto, el propio concepto de coche eléctrico y su manera de funcionar -aprovechando la energía que se recarga al decelerar o frenar- hacen que sea muy atractivo contemplar -a través de alguno de los menús del sistema multimedia- la forma en la que actúa la propulsión del modelo.

¿Otro detalle friki? Muchos de estos vehículos vienen equipados con un dispositivo que emite un sonido ‘propio’ electrónico de cara al exterior del coche, con el fin de que su presencia sea más evidente -acústicamente hablando- en entornos urbanos de cara a peatones y viandantes.

Debes tener enchufe -en casa o en el trabajo-

Aunque cada vez exista un mayor número de puntos de recarga, y estos sean cada vez más potentes -y, por lo tanto, más capaces de cargar la batería de un eléctrico en poco tiempo- sigue siendo imprescindible que cuentes en casa -o en el lugar de trabajo- con un punto de recarga. Depender de un punto público de recarga, en ocasiones, puede ser arriesgado, ya que al llegar tal vez esté ocupado -incluso por coches no eléctricos-, no funcione correctamente, no esté del todo cerca de donde vivas o trabajes…

Imagen de un punto de recarga wallbox

En cuando a lo de recargar en casa o en ‘la oficina’ no nos referimos a hacerlo en cualquier enchufe convencional -con la capacidad que tienen las actuales baterías de los vehículos eléctricos, puedes tardar entre un día y un día y medio en recargarla-; lo ideal es que cuentes en casa con un sitio donde instalar un wallbox de 7,4 kW y 32A -consulta también con tu compañía eléctrica, para aumentar la potencia que tengas contratada-, lo cual te permitiría cargar un modelo como el Nissan Leaf en un plazo de siete horas. De esta forma te aseguras que, en caso de que fuera necesario, cada vez que te vas a dormir vas a despertarte al día siguiente sabiendo que el vehículo está cargado ‘a tope’.

No te gusta practicar una conducción deportiva

De cara a todo lo relacionado con el rendimiento, el peso de un coche es un factor fundamental… y, posiblemente, una de las grandes pegas de los coches eléctricos. En realidad, los motores no son especialmente pesados, pero sí que lo es la batería. Sólo este elemento puede suponer un incremento de peso en un eléctrico, respecto a un vehículo convencional de gasolina, de entre 300 y 700 kg.

Imagen de un Nissan Leaf subiendo una carretera de montaña

Las prestaciones, en realidad, no tienen por qué verse muy afectadas, porque basta con compensarlo con motores eléctricos de elevada potencia y que siempre ofrecen una respuesta inmediata; sin embargo, y a pesar de los fabricantes siempre insisten en que la batería va instalada en la parte más baja de la carrocería del coche, ayudando «a reducir el centro de gravedad del vehículo», lo cierto es que por muy buena que sea la distribución de ese peso… no va a dejar de ser una elevada cantidad de kilos extra. En resumen, más inercias y menos agilidad cuando, en algún momento dado, quieras conducir con alegría en una zona con curvas.

No te gustan, para nada, los talleres

Uno de los puntos fuertes del eléctrico es que conlleva menos tareas y labores de mantenimiento… y que éstas son más asequibles. Para que te hagas una idea de lo que eso supone en cuanto a costes, Volkswagen en la página web de uno de sus concesionarios más famosos muestra que el coste de la revisión en un Golf turbodiésel puede suponer cerca de 259 euros, mientras que en el e-Golf -la versión eléctrica-, el coste es de apenas 35 euros. Nissan va por el mismo camino con su eléctrico Leaf: aseguran que una revisión puede salir por unos 76 euros, mientras que en un modelo convencional -no especifican cuál- el coste sería de 230 euros.

La marca japonesa ha ido un paso más allá, y ha creado un comparador global de precios entre el Leaf y un compacto con motor de combustión. Ha tenido en cuenta no sólo el precio del mantenimiento, sino también el ahorro por no echar combustible -en el caso del eléctrico, el coste de la luz se ha calculado recargando el coche por la noche-, pagar menos impuesto de circulación… y el resultado final es concluyente.

En un año, con el Leaf habrás tenido unos gastos de 197,27 euros, frente a los 2.367 euros del modelo ‘normal’. Es decir, un ahorro de unos 2.170 euros; y eso sin tener en cuenta posibles ahorros por no tener que pagar en zonas de estacionamiento regulado.

Debes vivir en una población con restricciones al tráfico -cuantas más, mejor-

Si eres de los que tienen en mente comprar un coche para tenerlo durante décadas y que, incluso, pase de padres a hijos, puede que un eléctrico no sea la mejor opción -de momento-.

Quizá sea una de las preguntas más evidentes de cara a saber si te interesa un eléctrico o no. Como ya sabrás, en ciudades como Madrid existen determinadas zonas en las que -al margen de polémicas sobre si deben eliminarse o no- es imposible circular con un vehículo ‘convencional’, salvo si eres residente. Sin embargo, los eléctricos son de los que, de momento, tienen vía libre para desplazarse por cualquier calle, por céntrica que sea.

Imagen de un Smart Fortwo EQ cargando

Además, de nuevo poniendo como ejemplo el caso de Madrid, existen comunidades con ventajas adicionales por tener un coche eléctrico, como las de poder circular, aunque vayas solo en el vehículo, por carriles de alta ocupación… o la de no tener que pagar ni un céntimo en las calles y zonas con estacionamiento regulado. Por lo tanto, la conclusión es sencilla: si resides en un lugar con un número creciente de restricciones al coche de combustión, el eléctrico te hará la vida más fácil.

Tienes que cambiar de coche, como máximo, cada ocho años

El principal motivo es el deterioro progresivo que irá sufriendo la batería -lo mismo que le sucede a la batería de un móvil o un ordenador-, un elemento que es la pieza más cara del coche eléctrico -la de un eléctrico con unos 40kWh puede suponer entre seis y ocho mil euros- y que con el paso del tiempo -sobre todo si te toca recargar el coche dos o tres veces por semana- irá perdiendo capacidad y, con ello, autonomía.

Imagen de la batería de un Nissan Leaf e+

Así que no te quedará más remedio que sustituirla o vender el coche, pero por ese mismo motivo, la depreciación será considerable. ¿Una solución intermedia? Vender el coche cuando tenga aproximadamente cinco años.

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