Movilidad

Cuidado: Google Maps hará que llegues tarde a tu destino

Hay aplicaciones en tu smartphone que te ayudan a lidiar con los atascos de tráfico. ¿Qué ocurre cuando muchos las emplean con este fin… al mismo tiempo?

Imagen de un Atasco en el Túnel de juguete
Image by torstensimon from Pixabay

Hace poco más de veinte años, los mapas eran el complemento indispensable de cualquier conductor. Y es que, cuando necesitabas trasladarte a un sitio por primera vez, no había otra forma de encontrarlo y trazar una ruta. En aquel entonces, los teléfonos móviles tenían la inteligencia justa para ‘jugar a la serpiente’.

Pero hoy, en el siglo XXI, los bien llamados ‘smartphones’ constituyen una de las herramientas más poderosas del hombre. Y ya se relacionan con el automóvil en un grado sumo: no hay más que echar un vistazo a plataformas como Android Auto y Apple CarPlay. También hay hueco para aplicaciones que ofrecen un cierto cariz social, como Waze y sus posibilidades de intercambiar información sobre el tráfico con millones de usuarios.

Estos servicios no sólo están cambiando nuestra forma de orientarnos al volante. Según una reciente publicación, su popularización podría llevarlos a conseguir una finalidad completamente opuesta a la que persiguen. Pensándolo bien, si todo el mundo toma ese atajo que te permite llegar a la oficina a tiempo… dejarás de ser tan puntual por el atasco que se formará cada mañana.

Una cuestión incómoda

Con el título ‘The Future of Transportation’, un grupo de expertos en movilidad y tecnología explica en forma de ensayo una realidad curiosa: aplicaciones como Google Maps dificultan el correcto fluir del tráfico. Esto se debe a su propia filosofía: priorizan la satisfacción de tu necesidad personal -llegar a tu destino lo antes posible- sobre otras soluciones que podrían beneficiar más al resto de conductores.

Pero este fenómeno no es sólo culpa de las nuevas herramientas: también hay que tener en cuenta, por ejemplo, la tendencia de los automovilistas a ocupar cada nueva infraestructura que se crea, como una carretera recién inaugurada. Este comportamiento -tan similar al de los elementos líquidos en su recipiente- lleva a retrasar la aparición de los atascos… no a erradicarlos definitivamente.

Y, por supuesto, siempre está nuestro interés personal, el cual nos lleva a tomar preferentemente la decisión que más nos convenga de forma individual. Tal vez, una solución posible en clave colectiva sea la que ya se está experimentando: un centro de control de tráfico en tiempo real, con el poder -a través de infraestructuras conectadas– de dirigir a cada vehículo por la ruta más óptima -que puede no ser la más rápida- para evitar un caos general.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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