Consejos HC

Cómo puedes evitar -sin ser un experto- que un cracker controle tu coche

El mundo que abren los coches conectados es también un intercambio constante de información entre entorno y vehículo, lo que sin duda atraerá a los astutos ciberdelincuentes.

Persona controlando algo a través de su dispositivo

A mayores avances tecnológicos siempre habrán mayores conocimientos sobre cómo funcionan esas herramientas, y los que los utilicen para interés personal o para saltarse la ley deberán trabajar de manera cada vez más discreta y meticulosa. Una vez conocido esto, de la mano de la revista de automóviles estadounidense Car and Driver se le brindan al lector una serie de advertencias y consejos para que pueda sobrellevar el riesgo que se le plantea si es poseedor de un coche conectado, o si prevé obtenerlo en un futuro a corto plazo.

Actuaciones correctas para evitar ciberataques

Para comenzar no hay nada más importante que situar y asimilar el problema, que es el siguiente: si se posee un coche «inteligente», la tecnología que lleva incorporada siempre podrá ser pirateada de alguna manera, y está claro que a mayores capacidades digitales mayor lo será también el riesgo de ciberataque. Una vez conocido esto, el primer consejo es tan simple como estar alerta y fijarse en posibles fallos o funcionamientos anormales de esos sistemas.

El segundo recuerda a cualquier otra tecnología conectada, y es la necesidad de actualizar el sistema siempre para que se mantenga con las últimas funcionalidades y sus rendimientos. Muchos de esos «parches» son precisamente para tapar lagunas de ciberseguridad, previamente detectadas por los fabricantes y consideradas como de riesgo por ser altamente aprovechables por parte de ciberdelincuentes.

Le sigue un control adecuado de los dispositivos USB -Universal Serial Bus- mediante su escaneo antes de incorporarlos al coche. Pocas dudas caben de que este es el sistema clásico de ataques cibernéticos, su «caballo de Troya», así que una revisión del antivirus puede ahorrar sustos y detectar a tiempo softwares maliciosos listos para crackear el vehículo, o todo aquello en lo que se instalen nada más establecer contacto.

El cuarto es algo que pocos hacen, y es el hecho de desactivar Bluetooth y la Wifi cuando no se esté utilizando para alguna funcionalidad del automóvil. Quizás una actualización reciente no evite que un tercero no deseado se cuele a través de las puertas que implican las conexiones, por ejemplo si se aprovechase la nueva tecnología que implica el 5G. Cabe añadir que no se le debe ofrecer a la ligera el servicio de conexión propio a alguien, a no ser que sea de la más absoluta confianza y cercanía.

Se debe hablar de extremar la precaución a la hora de conectar cualquier cosa al OBD2, un escáner que implica un sistema de diagnóstico del motor. Para ser más claros, este puerto de comunicaciones se utiliza para programar, codificar o diagnosticar todo dispositivo electrónico que incorpore el vehículo; así que deben conocerse su ubicación y sus distintas aplicaciones. Como advertencia añadida, algunas compañías de seguros venden dispositivos que a su vez se adaptan al anterior y explican los hábitos del conductor, pensados para adaptar los precios de los seguros en base a ello. A cambio de una buena manera de ahorrar, el dueño del vehículo conectado ofrecerá más posibilidades a los crackers para atacar e incluso controlar su coche.

El mando del coche, vulnerable como el que más

También se deben vigilar las descargas que se realizan o que uno se plantea realizar. Se debe aclarar que los «smartphone» o «teléfonos inteligentes» adquieren cada vez más funcionalidades, destronando a otros dispositivos, y el mando del coche es uno de esos que poco a poco se ve relevado de su puesto. Esto quiere decir que si un teléfono inteligente es atacado con éxito, todo aquello a lo que esté conectado podría verse comprometido, y eso podría incluir a un coche de última generación.

Asegurarse de que no roben la señal proveniente de las llaves del coche es otra recomendación importante, algo básico pero crucial si además las mismas controlan más funciones del automóvil, algo común en vehículos conectados. Puede sonar surrealista, pero no se recomienda abrir las puertas del coche a distancia en lugares que no se controlen, ya que de no hacerse manualmente con la clavija física del objeto quizás alguien se aproveche y tome el control de manera astuta y sigilosa.

Como complemento del consejo anterior, se debe cuidar y proteger en todo momento el mando del transporte. Más allá de llevarlo siempre en el bolsillo o en el bolso, lo idóneo es guardarlo en lugares donde se sepa que un cracker no puede encontrarlo ni acceder a él a distancia. Para facilitar la labor, hoy se encuentran disponibles ciertas bolsas especiales que bloquean toda posibilidad de ciberataque o duplicado del mando del coche.

La batalla de hackers contra crackers

Adicionalmente a los consejos, se quiere añadir que muchos fabricantes de coches han decidido tomar cartas en el asunto y contratar a hackers como guías y guardianes que eviten los ataques malintencionados de terceros. Por el bien de no sólo la seguridad de sus dispositivos, sino también de los softwares para el control, las marcas han reaccionado y ya incorporan a sus plantillas a expertos con los mismos conocimientos que los crackers, pero que sin duda cuentan con mejores intenciones, y de paso más legales.

Lo que más les ha podido llevar a actuar de esta manera es el hecho de que ante un daño material o físico a sus clientes, lo más probable es que sean los propios fabricantes que les han vendido el modelo crackeado los que deban responder legalmente, y ello supondría tanto pérdidas cuantiosas en sus ganancias como en su buena reputación.

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