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COP26: ¿Un cisma en la industria del automóvil?

Los fabricantes de automóviles están de acuerdo en avanzar hacia la electricidad. A partir de ahí... el consenso parece no ser tan firme, tal como ha revelado la última cumbre sobre el cambio climático.

Imagen de Hakan Samuelsson, CEO de Volvo Cars en la COP26

La reciente cumbre COP26 -celebrada en Escocia- ha permitido a las naciones desarrolladas dar varios pasos hacia adelante en la lucha contra el llamado ‘cambio climático’. Y, siendo la reducción de las emisiones de CO2 uno de los principales debates, la industria automotriz ha ocupado uno de los focos del protagonismo.

Dejando aparte la -irónica- concentración de vehículos oficiales de los altos dignatarios y VIPs invitados, estas jornadas han dado como resultado un gran acuerdo que afecta directamente al sector: en 2035, finalizarán las ventas de vehículos a combustión.

Es la principal medida que se desprende de la ya denominada ‘Declaración de Glasgow’. Un documento que une, en su adhesión, la voluntad política con la de buena parte del sector. Así expresó Hakan Samuelsson, CEO de Volvo Cars, su motivación para firmar la carta: «Nuestro objetivo de convertirnos en un fabricante de vehículos eléctricos puros antes de 2030 es uno de los más ambiciosos del sector. Pero no podemos hacer realidad el transporte con cero emisiones nosotros solos. Por ello, me complace estar aquí en Glasgow junto a los colegas del sector y los representantes de los Gobiernos para firmar esta declaración. El momento de la acción climática es ahora».

Sosteniendo alternativas

Antes mencionábamos que esta Declaración de Glasgow ha contado con el apoyo de «buena parte del sector». Efectivamente, junto a Volvo, otros fabricantes como Jaguar Land Rover, Ford, General Motors, Daimler y BYD Auto aparecen como firmantes.

Sin embargo, todos ellos representan -aproximadamente- tan sólo una cuarta parte de la industria del automóvil. Fuera del acuerdo permanecen aún grupos como Volkswagen, Stellantis, la alianza Renault-Nissan, Kia-Hyundai y Toyota. Asimismo, en clave de países fabricantes, potencias como Alemania o Estados Unidos tampoco se han sumado al consenso de la COP26.

¿Qué razones existen para la discrepancia? Para muchas de las compañías ausentes, un futuro cuasi inmediato poblado únicamente por coches eléctricos a batería podría afectar a la rentabilidad de sus ‘aventuras’ con las motorizaciones híbridas, cuyas inversiones aún no han amortizado por completo.

Imagen del Toyota Corolla participante en el campeonato Super Taikyu

Pero existe igualmente una razón ‘filosófica’ encarnada por el CEO de Toyota Akio Toyoda, quien cree en un porvenir más heterogéneo -en lo tecnológico-, donde la pila de hidrógeno o los combustibles sintéticos contribuyan, en idéntico modo, a cumplir con los objetivos de sostenibilidad y eliminación de huella de carbono. De hecho, él mismo ha sido el encargado de demostrarlo pilotando, en competición oficial, un Corolla equipado con un motor alimentado directamente por hidrógeno.

Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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