Expertos HC

El día a día de los sufridos conductores de eléctricos

No contaminan, son muy cómodos de llevar, apenas hacen ruido, su tecnología está por encima de la media... Poseer un coche eléctrico parece un privilegio. Pero el día a día de sus conductores no siempre es del todo agradable.

Punto recarga Iberdrola

Después de más de seis meses utilizando mi nuevo vehículo eléctrico, necesito escribirles para desahogarme. Todavía no me explico cómo es posible que, si de verdad las administraciones quieren apostar por las energías alternativas, encontrar un poste de carga en óptimas condiciones llegue a convertirse en una odisea; incluso viviendo en Madrid, como es mi caso. ¿De qué me sirven las cuantiosas ayudas a la compra si no disfruto de una movilidad en condiciones?

Hace unos meses leía una encuesta en la que el 41% de los usuarios de eléctricos afirmaba haber sufrido fallos técnicos en puntos de recarga públicos. Pocos me parecen; yo he vivido desde que no hubiera suministro eléctrico en el poste, hasta preocupantes sobrecalentamientos de la toma.

Desde luego, lo que sí me creo es que el 66% de los usuarios se hayan encontrado alguna vez con que el punto no funcionaba. Raro es el mes en el que no me sucede a mí. Todo esto cuando no hay “overbooking” en las estaciones de carga, y quedo a merced de que no se nos estén agotando las baterías a demasiados usuarios de la zona a la vez.

Para rematarlo, Anfac [Asociación Nacional de Fabricantes de Coches y Camiones] afirma que en España tenemos 2.900 puntos de recarga. En Francia hay 28.000… Dos países con una extensión similar, y resulta que nosotros contamos con diez veces menos puestos y con un mantenimiento deficiente.

A todo esto, ¿qué hay de los puntos de recarga rápida? Por poner un ejemplo: de los 5.000 cargadores instalados por Iberdrola, sólo en 400 puedo optar por una carga rápida (de hasta 40 kWh). A ver si se dan prisa con su promesa de instalar puestos de recarga ultrarrápida de 350 kW cada 200 km.

De momento, Repsol solo cuenta con un punto de recarga ultrarrápida de 400 kW, en Abanto Zierbena (Vizcaya)… Aunque se pueda recargar el 80% de la batería en solo ocho minutos, la verdad es que no me “pilla” precisamente cerca de mis trayectos cotidianos. Ah, ¡y que todos estos avances funcionen cuando yo llegue con mi coche!

En estas condiciones, ¿cómo puedo conducir tranquila o confiar en la energía que me quede en las baterías? Menos mal que, al menos, me aseguré de contar con mi propia instalación de recarga en mi domicilio. Por parte de los fabricantes, la autonomía de sus modelos ya no es problema; ahora tienen que mover ficha los responsables de las infraestructuras. ¿Ustedes creen que, visto lo visto, yo le recomendaría a alguien que se lanzara a la aventura de comprarse un coche eléctrico para usarlo en su día a día?

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