Concepts y prototipos

Concepts con Historia VII: GM Ultralite Concept

Algunos 'concept cars' han logrado 'trabajar' en algo más que ser simples demostradores de sus marcas. El Ultralite de GM, por ejemplo, llegó a codearse con lo mejorcito de Hollywood...

Imagen frontal del GM Ultralite Concept

Como bien sabes, un ‘concept car’ es -digámoslo así- un retrato de lo que una marca piensa sobre el futuro, en un momento muy concreto. Por poner un símil mejor, piensa en ellos como si fuesen modelos de pasarela, los cuales ‘desfilan’ por los mejores salones del mundo, mostrando las tendencias del mañana.

Pero… ¿Qué ocurre con ellos cuando la temporada ‘salonera’ termina? ¿Qué es de ellos, cuando la luz de los focos se apaga? ¿Cuándo decide una marca que es el momento de exhibir otras ideas?

La respuesta es sencilla: su ‘mercado laboral’ es muy escueto. Los más afortunados tendrán en su currículum una razón de peso que los lleve directamente al museo de sus fabricantes. Los demás… necesitarán un ‘milagro’ para evitar que, la próxima vez que se hable de ellos, sea porque alguien los encontró troceados en un desgüace.

A principios de los noventa, un prototipo logró encontrar una ‘segunda vida’ nada menos que en el cine. Y lo hizo tan bien en la gran pantalla, que hemos tenido que rebuscar lo indecible para poder contarte su historia anterior y su verdadero nombre. Que, por cierto, se llama ‘Ultralite’.

San Ángeles, 2032

En su estreno -acaecido allá por 1993-, la crítica la despedazó. El guión tuvo mil y un ‘padres’, cada cual aportando de su propia cosecha -y, aun así, hubo quien denunció por plagio-. En el montaje final, su productora –Warner Bros– ordenó recortar casi una hora de metraje, afectando severamente algunas subtramas y escenas de combate. Y, para colmo, su recaudación taquillera, aunque decente, no estuvo a la altura del resto de la filmografía de su héroe John Spartan… o, mejor dicho, Sylvester Stallone.

Pero ‘Demolition Man’ ha envejecido tan bien, que se le perdona eso… y más. El bisoño director Marco Brambilla recurrió a su experiencia como artista visual, y creó una distopía tan pulcra como aburrida. Un ‘mundo feliz’ al borde de su propia extinción, ejecutada por el maníaco-asesino Simon Phoenix, el gángster genialmente encarnado por Wesley Snipes.

Una cinta que, en definitiva, mezcla con el cuidado de un maestro cocktelero tanto acción desenfrenada como humor absurdo -si sabes usar las tres conchas, explícanoslo en los comentarios-, dejando todavía sitio hacia el final para varios párrafos memorables sobre las sociedades libres.

No obstante, un mal ‘decorado’ bien hubiera podido estropearlo todo. Para el rodaje en ‘San Ángeles’, se les ofreció a los productores un escenario ultrafuturista de Los Ángeles que -previamente- Ridley Scott había descartado para su ‘Blade Runner’ por ser un entorno demasiado diáfano, y lleno de apacibles zonas ajardinadas. Tal espacio requería seleccionar el ‘atrezzo’ con el máximo cuidado… Y, en éstas, llegó todo un golpe de suerte: General Motors cedió 18 de sus -entonces- recientes ‘concept cars’.

De entre ellos, el Ultralite fue el elegido para ser el ‘coche patrulla’ del SAPD. Una misión que le llevaría a compartir largos ratos de protagonismo junto al elenco principal. Y, contrariamente a lo acostumbrado, su transformación policial no se limitó a una decoración y un ‘puente de luces’. Gracias a la magia hollywoodiense, pudo desplegar una ristra de fantasías tecnológicas sin precedentes: conducción completamente autónoma, reparación automática de pinchazos, IA embarcada, uso de identificaciones biométricas y una idea de ‘airbag’ integral la mar de ‘espumosa’.

Un tranquilo ‘peso pluma’

Pero, una vez levantado ese ‘disfraz’, es cierto que el GM Ultralite ‘auténtico’ parece mucho más mundano de lo que es en realidad. No en vano, representó un esfuerzo titánico por parte de GM en aras de construir coches más racionales y, sobre todo, más ligeros.

El interior es lo que más ‘pierde’ en comparación con su ‘alter ego’ peliculero, aparentando una ‘salita de estar’ que pide a gritos una mesa camilla. Sin embargo, este ‘rincón de la abuela’ se asienta sobre un monocasco de fibra de carbono, realizado íntegramente en colaboración con el especialista Scaled Composites.

Como resultado, el Ultralite era extremadamente rígido -aguantaba dos enormes puertas en ‘ala de gaviota’-, tremendamente liviano -apenas 635 kg- y muy aerodinámico, con un escandaloso coeficiente de 0,192 Cx.

La planta motriz del GM Ultralite se presentaba encapsulada en un conjunto acoplable en la parte posterior, del cual también formaban parte las ruedas. En su versión funcional, equipó un tricilíndrico gasolina de 1,5 litros de cubicaje, dos tiempos y 111 CV de potencia. El proyecto llegó a contemplar otras formas de propulsión -eléctrica, turbina de gas…– que no pasaron de la fase teórica.

¿En qué acertó el GM Ultralite? Pues se podría decir que fue todo un ‘visionario’ en varios pequeños detalles, como -por ejemplo- la iluminación basada en Leds y fibra óptica. Tampoco es desdeñable su suspensión autoadaptativa en función de la velocidad. Y, por supuesto, su pasión por la eficiencia: la autoridad competente norteamericana -la siempre ‘dura’ EPA- llegó a homologar una cifra de consumo de sólo 2,7 l / 100 km.

Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, escribe tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.