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Comodidad o ciberseguridad, ¿se pueden aunar ambas en el coche?

¿Cuánta ciberseguridad o privacidad estarías dispuesto a perder por tener en tu coche más confort gracias a las tecnologías de conectividad? Una difícil pregunta que los hackers te ayudan a responder.

Comodidad o ciberseguridad: imagen desde el interior del maletero de un coche con dos personas tumbadas en él
Foto: Pexels.

Los coches cada vez tienen más tecnologías de conectividad. Aplicaciones, sistemas multimedia, Wifi, Bluetooth… Todo ello facilita la vida a bordo al conductor y a los pasajeros.

Pero esa comodidad tiene una pega: suele venir acompañada por una pérdida de ciberseguridad o privacidad. Y es que esa conectividad tan útil añade en los vehículos posibles puertas de entrada para los ciberataques u obliga al usuario a compartir sus datos con más actores.

¿Hay que renunciar por completo a esa comodidad para estar totalmente protegidos? ¿Da igual y debemos echarnos por completo en brazos de la tecnología? Estas son las opiniones de los expertos:

«No hay respuesta sencilla»

Carlos Sahuquillo, consultor de ciberseguridad del automóvil en GMV:

«Este tema ya ha salido en otras ocasiones y no tiene una respuesta sencilla. Podríamos decir que el debate se inclina hacia un lado u otro de la balanza dependiendo del ‘apetito del riesgo’ del usuario o conductor del vehículo.

«Hay conductores para los que prima la comodidad durante el trayecto. Estos quieren que su coche disponga del mayor número posible de datos para sentir que tienen la situación bajo control. Por ejemplo, condiciones del tráfico en tiempo real; qué tiempo hará durante el trayecto o en el destino; adecuación automática del vehículo a las condiciones de la vía; etc. A otros automovilistas les preocupan todas estas conexiones externas y qué datos va a compartir nuestro coche con los demás. Y luego estamos los más puristas que, si pudiéramos, desactivaríamos toda ayuda electrónica del vehículo para disfrutar de la conducción y la carretera como si de un deportivo de la vieja escuela se tratara.

«Algunos elementos colaboran en hacernos el trayecto más cómodo. Sin embargo, tienen un impacto muy grande en la privacidad del conductor, pues almacenan todos los datos que le proporciona el vehículo».

«Algunos elementos, como el sistema multimedia, colaboran en hacernos el trayecto más cómodo. Sin embargo, tienen un impacto muy grande en la privacidad del conductor, pues almacenan todos los datos que le proporciona el vehículo. Eso hace posible realizar un ‘análisis forense‘ para saber por dónde se ha movido nuestro vehículo gracias a la conexión GPS del navegador, a qué velocidad ha circulado durante el trayecto, si se ha detenido en algún punto de la carretera, se ha abierto la puerta del acompañante y se ha encendido el aviso de cinturón del acompañante porque se ha detectado un peso en el asiento, etc. De esta forma se podría saber exactamente qué ha hecho el vehículo en cuestión.

«Imaginemos por un momento que esa información se compartiera con las aseguradoras. Podrían subirnos la prima del seguro si solemos circular demasiado rápido, aunque no tengamos multas o accidentes. O imaginemos que se trata de un coche de alquiler. Alguien malicioso que lo alquile después de nosotros podría acceder a todos estos datos y saber dónde hemos estado con el vehículo y durante cuánto tiempo.

«Además, últimamente nos estamos llevando ‘a casa’ estos riesgos. Cada vez es más habitual que el coche disponga de una app para ver el estado del vehículo y otros datos. Esto se consigue conectando en algunas ocasiones el vehículo a nuestra red wifi de casa, lo que también permite disponer de actualizaciones de software en el coche de forma automática.

Imagen de una persona sujetando un móvil que tiene la app de Jaguar abriendo

«Entonces, ¿qué pasaría si nuestra red wifi de casa no estuviera debidamente protegida? Todos hemos tenido que cambiar alguna vez la clave de la wifi porque notábamos que iba demasiado lento y teníamos la sospecha de que podía haberse conectado algún vecino. ¿Os imagináis que un ataque de este tipo bien orquestado pudiera enviar a nuestro coche un software malicioso? ¿Y que ese programa anulara algunos de los sistemas de seguridad del vehículo? Puede parecer ciencia ficción, pero los firmware modificados están disponibles para cada vez más dispositivos. Es cuestión de tiempo que lleguen a nuestros vehículos. Así que tendríamos que asegurar con cuidado tanto la red desde la que descargamos estas actualizaciones como el origen de las mismas».

«Hasta dar con la tecla adecuada…»

Pablo F. Iglesias, consultor de Presencia Digital y Reputación Online:

«A un servidor, este debate sobre funcionalidad y privacidad le recuerda mucho al que ya llevamos décadas -desde la revolución industrial, de hecho- viviendo entre la búsqueda de la mejor funcionalidad y la pared de hormigón que supone la rentabilidad económica -entiendo por económica la que afecta directamente al coste de producción o al gasto energético o social que requiere su implantación-. Al final, las tecnologías y los procesos que se quedan son aquellos que consiguen una funcionalidad aceptable con un equilibrio de la rentabilidad adecuado. Ni lo uno ni lo otro en extremo ha demostrado ser el caballo ganador.

«Llevado al mundo automovilístico, estamos viviendo un momento muy bonito en la industria entre aquellos que están a favor del uso del LiDAR -probablemente a nivel de tecnología de conducción autónoma la que ofrece mejor funcionalidad- y los que creen que su alto coste la hace ineficiente en un entorno real de mercado -rentabilidad-.

«¿Hasta cuánta rentabilidad estamos dispuestos a sacrificar en pos de una mejor funcionalidad? ¿Hay un número mágico en el que nos podríamos basarnos?»

«En el primer grupo encontramos algunos equipos de investigación universitaria, como es el de la Universidad de Conrell, o grandes fabricantes como Tesla, que han demostrado que con dos cámaras económicas a ambos lados del parabrisas de un vehículo se pueden detectar objetos con una precisión casi LiDAR y a una fracción del costo. 

«En el otro grupo, la amplia mayoría de grandes fabricantes históricos del sector, también respaldados por académicos de la talla de Mark Campbell, profesor de John A. Mellowes ’60. y SC Thomas Sze, Director de la Escuela Sibley de Ingeniería Mecánica y Aeroespacial. Estos defienden que ese coste extra arroja mayor seguridad debido a que el sistema de detección del LiDAR permite al coche identificar con mayor precisión en un entorno real potenciales riesgos. Por ejemplo, que otro vehículo esté parado en una posición no contemplada a priori para el algoritmo de reconocimiento de imágenes, o calcular con menor porcentaje de error distancias en un entorno 3D.

«Si en la ecuación de la rentabilidad incluimos el impacto a nivel de privacidad o seguridad, los cálculos son exactamente los mismos. ¿Hasta cuánta rentabilidad estamos dispuestos a sacrificar en pos de una mejor funcionalidad? ¿Hay un número mágico en el que nos podríamos basarnos? Ya te digo yo que lamentablemente no lo hay, y si contamos con que el mundo digital no deja de ser un ecosistema aún inmaduro, nos falta por delante muchos años de vaivenes hasta que demos con la tecla adecuada… si es que llegamos a dar con ella en algún momento».

«No es cuestión de llegar a los extremos»

 Alejandro Aliaga, experto en la gestión de la seguridad:

«De la mano del avance de la tecnología y su incorporación a nuestro entorno, hemos ido observando a lo largo de los años un aumento de cantidad de datos que generamos. Derivado de ello, también han venido un aumento de nuestra exposición y -si no tomamos las medidas adecuadas- una disminución también de la privacidad.

«El mundo del vehículo conectado no está exento de esta evolución. Como vemos día a día en todos los artículos que publicamos en HackerCar, la tecnología y la conectividad está más presente en nuestros coches.

«¿Está todo perdido? ¿Hemos perdido totalmente nuestra privacidad? Como todo en esta vida, no es cuestión de llegar a los extremos. Es cierto que esa incorporación de tecnología puede suponer un riesgo para nuestros datos personales. Pero, como cualquier aplicación o sistema, debemos profundizar en su configuración para hacer los cambios que consideremos más adecuados para garantizar su protección.

«Son muchas las marcas que, a pesar de tener una gran capacidad de obtención de datos -telemetría- de los vehículos, nos permiten en los menús de configuración adaptar qué información queremos o no que se transmita hacia los servidores que se encuentran en la cloud del proveedor. Por tanto, deberemos ser nosotros mismos los que, conscientes de la importancia que tiene la información que generamos, hagamos un esfuerzo para configurar adecuadamente todos los parámetros y aplicaciones. Así evitaremos exponer más datos de los que deseamos.

«Quizás ha llegado el momento, de tener en cuenta otros criterios que no sean mecánicos o estéticos a la hora de seleccionar nuestro vehículo».

«Quizás ha llegado el momento de tener en cuenta otros criterios que no sean mecánicos o estéticos a la hora de seleccionar nuestro vehículo. En un corto espacio de tiempo, deberemos valorar también aspectos como la protección de los datos, qué información recopilan los coches de nosotros o qué tratamiento hacen de los mismos. La ciberseguridad ya es un factor decisivo a la hora de seleccionar un vehículo.

concesionario volkswagen beetle frontal

«En conclusión, incorporar tecnologías a nuestros vehículos, como ya ocurrió con otros avances, supondrá un importante salto cualitativo en la calidad de los vehículos. Esto abre un mundo nuevo de posibilidades. Sin embargo, cada paso en la evolución de la tecnología puede añadir nuevos riesgos de los que debemos ser conscientes.

«El usuario, hoy más que nunca, tiene la capacidad de volverse más exigente. Él es quien puede hacer ver a los fabricantes la necesidad de establecer un marco de confianza, en el que compradores se sientan cómodos en un equilibrio de tecnología y privacidad».

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