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Cómo trabaja el equipo ‘anti-ruidos’ de Audi

Desde el primer día que se puso a rodar e, incluso, a las puertas de la gran revolución eléctrica, al automóvil siempre le han acompañado todo tipo de ruidos y sonidos. Y desde hace tiempo, en Audi, hay gente que anda tras ellos para eliminarlos.

trabajo en el laboratorio del ruido de Audi

Se les conoce como equipo especial ‘Rustle and Rattle’ -que se podría traducir literalmente como ‘crujidos y traqueteos’, y su objetivo es rastrear, analizar y corregir los posibles ruidos no deseados que se generan en un vehículo. Teniendo en cuenta que un vehículo es una fuente ‘perfecta’ de posibles ruidos -cientos de componentes y prácticamente todos dentro de una carrocería que los envuelve y que se desplazas sobre todo tipo de superficies-, a este conjunto de expertos seguro que tarea nunca les falta.

¿Por qué este trabajo es fundamental? Porque cualquier ruido extraño o anómalo nos causa malestar; ya sea mientras duermes o mientras vas a bordo de un coche y comienzas a percibir un ‘sonidito’ que no debería estar ahí, y que a base de prolongarse llega a resultar irritante, molesto y, peor aún, puede hacer que la persona que conduce pierda concentración al volante.

Pues bien, para dar con el origen del ruido, como es lógico, hace falta un repaso a conciencia de todo el vehículo… porque esa es otra: el ruido puede venir de una determinada zona, pero originarse en otra parte bien distinta. Audi pone como ejemplo que un ‘ruidito’ puede generarse en una puerta delantera, viajar hasta la parte trasera transmitiéndose a través de componentes del coche… y ser audible sólo en la zona del pilar ‘C’ -a la altura de las cabezas de quienes viajan detrás-.

Aparte de eso, el equipo también debe fijarse en las uniones de materiales críticos, los que denominan ‘problemas de obstrucción’… y, cómo no, un clásico como son los efectos de la aerodinámica para localizar posibles interferencias acústicas.

Y aunque los componentes del equipo utilicen términos tan coloquiales como ‘chirridos’ o ‘crujidos’, en realidad su labor es minuciosa… y su experiencia, muy amplia, que han ido acumulando durante el desarrollo de vehículos y carrocerías completas, pero también del control de calidad. Eso sí, en ocasiones deben recurrir a especialistas de otros departamentos, como son los de producción o desarrollo de motores y transmisiones.

A partir de lo que este equipo averigue, pueden pasar muchas cosas. Por ejemplo, en ocasiones un ruido provocará que haya que cambiar la calidad de algún componente del coche. Si la cosa es más grave, es posible que la causa de un ruido tenga que ver con un error en la producción o en la propia construcción del vehículo. Por eso es fundamental que los ‘Rustle an Rattle’ hagan su trabajo desde las primeras fases de vida de un nuevo modelo, de forma que se garantiza la aparición del menor número posible ruidos y que si aparecen se puedan corregir lo antes posible.

Oído… pero también fuerza muy bruta

Por supuesto, además de la agudeza del oído humano, hace falta la ayuda de la tecnología para esuchar los ruidos y ‘forzar’ un poco las cosas para que aparezcan. Es decir, que mucho del trabajo puede hacerse en una instalación cerrada, si bien tampoco faltan pruebas en tráfico real o en pistas, donde el coche pasa por superficies en mal estado.

laboratorio de control de ruidos de Audi

Volviendo a la ‘sala de máquinas’, Audi recurre a artilugios como unos rodillos vibratorios que pueden simular, por ejemplo, la conducción sobre adoquines. Por otro lado, los especialistas de este departamento colocan el vehículo sobre una plataforma vibratoria con equipos de hidropopulsión y agitadores que vibran sin parar. La hidropulsión es un sistema que activa una banda de frecuencias ajustable para transmitir impulsos a través de las ruedas y el chasis. Al ser variable la intensidad, se pueden generar todo tipo de vibraciones y sonidos.

Y luego está lo que llaman el ‘shaker’ o agitador, que es parecido al anterior, pero cuyo fin es que lo que vibre de forma directa sea la propia carrocería del vehículo. ¿Meta a alcanzar? La de evitar los efectos amortiguadores de los neumáticos, los propios amortiguadores y el chasis… y dar con un posible ruido ‘en toda su pureza’ y sin filtros. Como declara Audi, trabajar en bancos de pruebas también permite discriminar factores externos que puedan camuflar algunos de los ruidos, como el sonido del viento, el de rodadura o el del propio motor, con la ventaja de que una prueba se puede repetir en innumerables ocasiones.

Y, cómo no, aquí además del oído humano también entran en funcionamiento oídos electrónicos capaces de recoger cualquier sonido y transformarlo en información útil para los ingenieros. Todo para que, cuando el coche llegue al consumidor, éste pueda -como diría Depeche Mode- ‘disfrutar el silencio’.

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