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Cómo la tecnología hace ‘bailar’ a estos BMW de carreras

Son BMW, son rápidos y compiten. Pero, a diferencia de otros muchos, no lo hacen corriendo en línea recta, precisamente...

Imagen de los dos BMW M4 de Drifting

Prácticamente, desde que los coches tienen cuatro ruedas -o séase, desde siempre- existe la posibilidad de que una pareja de éstas pierda el agarre. Por lo general, es una situación preocupante, pues requiere gran pericia al volante para recuperar la normalidad. Nadie, en carretera abierta, querría derrapar.

No obstante, en otros ambientes, la cosa es bien distinta. En otros tiempos, saber derrapar con tu coche era un aporte de prestigio dentro del oscuro mundillo de las carreras clandestinas. Así ocurría en el Japón de los años noventa, donde miles de jóvenes alocados se reunían para descender, enlazando un derrape tras otro, los pasos de montaña más próximos a sus hogares.

Esta peligrosa costumbre llegó a convertirse en una cuestión de Estado dentro del país del Sol Naciente, cuyos gobernantes tomaron severas medidas para erradicarla. Pero no lo consiguieron del todo: quienes llegaron a ser los mejores en la calle, lograron trasladar sus duelos a los circuitos. Y así, despreocupados ya por las leyes, dieron origen a la profesionalización del ‘drifting’, estilo de competición en torno al cual, actualmente, se organizan varios campeonatos de orden continental y mundial.

Mejor en pareja

Por lo general, los ‘drifters’ profesionales optan por automóviles de propulsión trasera y motor delantero, una combinación clásica que les permite realizar grandes derrapadas sostenidas durante varios cientos de metros. No es de extrañar, por tanto, que los modelos de BMW -de todas las épocas- estén entre los más ‘socorridos’, especialmente en Europa. No obstante, no es muy común que una marca patrocine a un piloto de esta -aun polémica- especialidad de forma oficial.

Imagen de los hermanos Houndtondji, pilotos de BMW M4 Drifting

Por ello, los hermanos Elias y Johannes Hountondji -también conocidos como ‘Red Bull Driftbrothers’– pueden sentirse afortunados. No en vano, representarán a BMW M como pilotos del ‘Factory Team’ que la marca alemana acaba de crear, con objeto de conquistar el European Drift Masters.

Ambos dispondrán de sendos M4 Competition, en cuyo proceso de preparación han colaborado a fin de concretar las principales modificaciones. Una de ellas es el motor, el cual debe ser lo más potente posible para facilitar la pérdida de motricidad. En su caso, han logrado duplicar el caballaje del propulsor original, dejándolo en 1.050 CV. Otra mejora obvia es la dirección, modificada con un eje sensiblemente más ancho para permitir ángulos de giro imposibles en un coche ‘de calle’… pero imprescindibles para mantener el contravolante.

Vista del motor del BMW M4 Drift

Y, por supuesto, la aerodinámica, necesaria para evitar la pérdida excesiva de contacto con el suelo. Haciendo gala de su maestría con la fibra de carbono, BMW M ha proporcionado una serie de apliques -calandra frontal, faldones…- y una extensión del alerón sobre el portón trasero.

Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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