Tecnología HC

Cómo aprovechar las ‘buenas vibraciones’ de tu eléctrico

Un centro de investigación vasco busca aprovechar hasta el último resquicio de energía que exista en un coche eléctrico. Por ejemplo, la cinética que resulta de sus movimientos...

Imagen tres cuartos delantero de un Hyundai Kona eléctrico

Como bien sabes ya, la conducción de un vehículo eléctrico parece -a priori- mucho más simple que la de uno de combustión. Pero, cuando buscas maximizar el rendimiento de sus baterías, empieza un ‘juego’ mucho más complejo.

Dejando a un lado la influencia de las temperaturas -que no es poca cosa-, llevar al máximo la autonomía declarada por los fabricantes implica un gran dominio de las inercias del vehículo. Asimismo, necesitas estar muy familiarizado con los mecanismos que éste posee para regenerar parte de la energía -por ejemplo, frenando-. Y, todo ello, con la anticipación y seguridad suficientes para no poner en peligro al resto del tráfico.

Por todo lo anterior, la energía cinética derivada del desplazamiento es clave para optimizar el consumo de los coches eléctricos. Sin embargo, al igual que en el resto de automóviles, existen otras manifestaciones de esta energía que -actualmente- no se están aprovechando en este sentido. Esto, precisamente, es lo que desea conseguir CIC energiGUNE.

Vibraciones con mucha ‘carga’

Este organismo vasco -un centro de referencia mundial en almacenamiento de energía electroquímica y térmica- coordinará próximamente el proyecto europeo ‘Electro-Intrusion’. Dicha iniciativa forma parte del programa ‘Horizon 2020’, y busca canalizar las vibraciones de los vehículos y convertirlas en un aporte energético extra a la regeneración tradicional.

Esta idea -que, aparte de automóviles, se podría aplicar también sobre trenes y otras máquinas- podría repercutir decisivamente en la eficiencia de este medio de locomoción. Así lo expone Elena Palomo -directora científica del área de almacenamiento térmico de CIC energiGUNE-: “Según las estimaciones de la propia UE, si conseguimos aplicar esta tecnología en el sector del automóvil podríamos reducir el consumo de electricidad hasta en un 4% para el año 2050”.

Su principio de funcionamiento es sencillo: en el interior de un amortiguador convencional, el líquido que mitiga los rebotes de las ruedas se calienta progresivamente -y se electriza- con la fricción de la expansión y la compresión. Este calor ‘electrizado’ se extrae y se envía a la batería principal para su almacenamiento.

En este proyecto, CIC energiGUNE forma parte de un consorcio junto a Tenneco Monroe Research Innovation, la Universitá degli Studi di Ferrara, la Universidad de Silesia en Katowice, la Universidad Tecnológica Nacional de Ucrania y la Universidad de Birmingham.

Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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