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Citroën cruzará el desierto… sin hacer ruido

Las nuevas tecnologías de la automoción permiten -entre otras muchas cosas- emprender nuevas hazañas... O, también, revivir las del pasado.

Imagen del Cartel de la E-Popeya Eléctrica Citroën

Hubo un tiempo en que África y Europa estuvieron ‘muy unidas’. Tanto, que entre el Reino Unido y Francia se repartían el dominio del continente a partes iguales. Los años veinte del siglo XX fueron el auge del colonialismo, una década de optimismo y aventura que se contagiaba entre particulares y empresas. A este último grupo pertenecía André Citroën, quien vio una oportunidad única para demostrar que sus modelos podían afrontar cualquier reto.

Para 1922, aún quedaban lugares no descubiertos por el automóvil. Uno de ellos era el Desierto del Sáhara, donde el camello era -y sigue siendo, en buena parte- la montura más idónea. Nadie había pensado nunca en atravesarlo con un coche… y la firma francesa se presentó ante su infinita arena con una caravana de cinco.

Imagen del Citroën Scarabée D Or

Aquellos Citroën B2 K1, por su aspecto, hubiesen encajado mejor en el frente del Verdún que aparcados frente a la Ópera de París. Y es que las ruedas traseras se sustituyeron en favor de dos cadenas de tracción, desarrolladas por Kégresse al estilo de las que empleaban los tanques de la I Guerra Mundial.

Como si de una bestia viva se tratase, el desierto los castigó con toda su fiereza. Las primitivas cadenas -cuya resistencia sólo pudieron poner a prueba previamente en escalinatas de mármol- fallaron con frecuencia, al ceder los elementos de goma que las componían. Al final, sólo dos de los vehículos lograron cubrir -en 21 días– los 3.170 kilómetros de la ruta. Los otros tres terminaron abandonados entre las dunas, tras ‘donar’ sus piezas a sus más afortunados compañeros.

Una reedición ‘electrizante’

Casi cien años después, la marca de los chevrones está trabajando duro para repetir la hazaña. Sendas réplicas de los dos heroicos automóviles -el ‘Escarabajo de Oro’ y el ‘Medialuna de Plata’- estarán acompañadas, en esta ocasión, por tres vehículos eléctricos. Dos de ellos pertenecerán al catálogo de Citroën, y el tercero será un nuevo prototipo que aún no ha sido desvelado.

Bajo el nombre de ‘Ë. Popée’ -un juego de palabras con ‘epopeya’-, la intención de la firma gala es la de promover la movilidad sostenible, destacando tanto su dimensión tecnológica como la humana. En cuanto a la fecha de inicio, está prevista para el 19 de diciembre de 2022. Si se cumplen los preparativos, para entonces habrán pasado exactamente cien años desde que el primer automóvil pisó el Sáhara.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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