Prueba a fondo

Citroën C3 Shine

No es posible gustar a todo el mundo... Pero, cuando una idea 'curiosa' como el Citroën C3 recibe una renovación, es que algo debe tener de bueno... ¿Será la tecnología?

Imagen frontal del Citroën C3

Qué debes saber sobre el Citroën C3

Que es un urbanita moderno… pero consolidado. Tres generaciones contemplan ya al Citroën C3. Un modelo que, a pesar de tan extensa historia, ha ‘vivido’ siempre en el nuevo milenio. Su primera iteración surgió en 2001 y, desde entonces, ha gozado de una respetable ‘zona de confort’ entre los modelos más vendidos de su segmento.

Que fue el primero de su ‘parentela’. Con la tercera generación del C3 -lanzada en 2016-, la anteriormente conocida como ‘PSA’ -ahora, Stellantis- introdujo su actual plataforma CMP, la cual da cuerpo a buena parte de su portfolio. El actual ‘restyling’ no ha afectado a las dimensiones del modelo: 3,99 m de longitud, por 1,74 de anchura y 1,47 de altura. El maletero ronda los 300 litros de capacidad, una medida algo ‘justa’ para viajes largos pero adecuada para los recados en la ciudad.

Que puede equipar una razonable cantidad de tecnologías. El acabado Shine de esta prueba es el más completo de todos. Ofrece de serie, por ejemplo, elementos como la cámara de visión trasera o, incluso, la navegación conectada para el sistema multimedia. En cuanto a la lista de opcionales, además de una larga colección de adhesivos y apliques decorativos, podrás encontrar extras interesantes como los asientos delanteros calefactables, el sistema de apertura y arranque ‘sin llave’ o la ‘ConnectedCam’ para el soporte del retrovisor central. Obviamente, añadirlos a tu ‘cesta’ supone un incremento en la factura final, la cual alcanza los 22.178€ en la unidad de las imágenes.

«El diseño -que tanto triunfa sin que nadie se lo termine de explicar- se convierte en un ‘velo’ que oculta, injustamente, el resto de aciertos del Citroën C3… y, también, sus carencias».

«Algo tiene el agua, cuando la bendicen». Aunque ya no pueda sorprendernos la capacidad de Citroën para hacer las cosas a su particular manera -no en vano, lleva más de un siglo así-, el éxito de algunos de sus modelos sólo se puede explicar tras posar la lupa sobre ellos.

En el caso concreto del C3, este utensilio detectivesco jamás ha faltado entre nuestras herramientas de análisis. Y es que, por lo general, hablamos de un modelo que siempre ha colocado su peculiar estética como centro del debate. En sus inicios, algunos creyeron ver en él las trazas de un nuevo 2 CV… sensación que el tiempo difuminó hasta nuestros días, donde se ha convertido en un heredero más del ‘espíritu Cactus’.

Imagen posterior del Citroën C3

Y eso, hasta cierto punto, supone un problema, porque ese diseño que tanto triunfa -sin que nadie se lo termine de explicar- se convierte en un ‘velo’ que oculta, injustamente, el resto de aciertos del C3… y, también, sus carencias, que las tiene.

Asistentes: ‘apañado’… pero sin excesos

En nuestro descargo, diremos que tal vez obramos mal al planificar nuestros análisis del ‘portfolio’ urbanita de PSA. Pero qué duda cabe de que, tras haber pasado un tiempo prudencial en su día con ‘parientes’ como el Opel Corsa, el Peugeot 208 o el DS 3 Crossback, hemos encontrado aspectos en este Citroën C3 que nos han dejado con la ‘mosca’ detrás de la oreja.

El primer ejemplo lo encontramos en el control de crucero. Funciona bien, y actúa con suavidad cuando debe aumentar notablemente la velocidad para alcanzar la programada. Ahora bien, quizás el acabado Shine -el más completo de la gama, recordemos- podría permitirse, al menos, el ‘lujo’ de ofrecer en opción la función adaptativa, tal y como ocurre con los antes mencionados.

Opciones de ADAS en el Citroën C3

La palada de cal la aporta la gran utilidad del lector de señales de tráfico -aunque sólo capte las de limitación de velocidad- que permite, a través de la función ‘MEM’, reprogramar al instante el regulador -o el limitador- a lo que estipule el disco situado al pie de la carretera.

Eso sí, hemos de remarcar que nuestras impresiones en este punto se ven inevitablemente influenciadas por la presencia de la transmisión automática EAT6. Dotada con seis relaciones, se trata de la misma que ya equipara -por ejemplo- el primigenio DS3 hace años. Edad que, sin duda, se nota en su tacto y comportamiento.

Evidentemente, el hecho de aparecer unida aún al ya conocido 1.2 PureTech de 110 CV justifica su ‘supervivencia’ en el C3… Pero no terminamos de entender por qué Citroën no ha aprovechado esta puesta al día para incorporar la actual configuración de 100 CV -ó 120- de este motor, la cual ya ofrece la EAT8 de ocho relaciones, que es mucho más agradable.

El mantenimiento de carril, por su parte, transmite la impresión de estar bien calibrado, y lee rápidamente las líneas sobre la calzada. Curiosamente, a diferencia de lo visto en otros PSA coetáneos, su actuación se conforma con un testigo anaranjado -que parpadea en el cuadro de instrumentos- y una alerta acústica. En ningún caso actúa sobre la dirección para impedir el abandono de la trazada.

Donde esa calibración sí muestra algún pequeño defecto -pero nada que invalide su función- es en el detector de fatiga y atención. A falta de otros medios, se basa en giros bruscos del volante que puede interpretar como ‘azarosos’. Esto abre la posibilidad de que los pequeños movimientos a un lado y a otro lo ‘disparen’ en falso.

Cámara trasera del Citroën C3

Vamos ahora con la ‘capacidad sensorial’ del Citroën C3. Comenzamos por los detectores de ángulo muerto, los cuales entran en funcionamiento con bastante antelación, transmitiendo una gran sensación de confianza. Tampoco encuentra problemas al detectar motocicletas que pasan cerca del lateral, un escenario muy típico ya en los atascos de las grandes urbes.

El juego de sensores de proximidad y maniobra presenta un alcance bastante bueno, si bien su colocación en los paragolpes -demasiado cerca de la mitad superior del coche- les resta algo de ‘percepción’ con los bordillos más bajos. Al menos, su campo de acción está ‘apurado’: con un pitido continuo, apenas quedan 10 cm hasta topar con el obstáculo. La cámara de visión trasera -propensa a ensuciarse, por su localización- se complementa con una vista en 180º y una calidad de imagen razonablemente buena.

A todo lo anterior le hubiese venido bien, como guinda del pastel, la posibilidad de equipar un detector de tráfico cruzado posterior. Vale, la visibilidad trasera del C3 es más que adecuada… pero no hubiera estado de más en un modelo tan urbanita, donde las maniobras deben poder realizarse siempre con la mayor seguridad.

Llega al noche, y con ella el extra que más nos ha gustado del coche: sus faros inteligentes, que la marca llama ‘Smartbeam’. ¿Y es, de verdad, un rayo de luz inteligente? La respuesta más rápida es que sí… porque es un sistema completamente automatizado, capaz de modificar el haz de luz en tiempo real si detecta la presencia cercana de otro coche, tanto en el carril contrario como en el propio. Dada la especial forma de las ópticas del C3 -muy condicionadas por las formas del frontal-, esta opción vale cada euro que cuesta.

Tutoriales del Citroën C3

Cerramos el apartado con una curiosidad que no es propia del C3… pero se ha vuelto una ‘costumbre PSA’. Si navegas por el menú de opciones referido a los asistentes, verás cómo cada selección posee una ‘tecla’ con información. Si las pulsas, irás descubriendo varios ‘tutoriales’ explicativos sobre el funcionamiento del sistema en cuestión.

Conectividad: influenciada por la ergonomía

Tan transgresor -o más- que su exterior, el habitáculo del Citroën C3 nos acoge con toda la comodidad que pueden ofrecer los afamados asientos ‘Advanced Comfort’ -que es mucha, dicho sea de paso- y unos acabados y ajustes generalmente buenos, en especial los de esta terminación Shine. Nos quedamos con las ganas de ‘tocar’ los apliques de imitación en madera que existen como opción… pero, por otro lado, pensamos que quizá no queden tan bien ‘en vivo’ como los de tejido sintético.

Interior del Citroën C3

La gran protagonista es la pantalla central, que enmarca en sus siete pulgadas un sistema multimedia que ya conocemos bien gracias a otros productos de PSA. Y seguimos echando en falta, por ejemplo, que no posea un menú ‘home’ al uso con accesos a todas sus funciones, lo cual te obliga a pulsar sobre cada uno de los seis sensores hápticos presentes a ambos lados.

El gran problema aquí es que, al inconveniente -ya clásico- de integrar los controles del climatizador en un menú, se le une el de la posición: está demasiado baja como para entrar en el campo de visión habitual mientras conduces. A resultas de ello, también la mano derecha se separa demasiado del volante para tocarla. Este aspecto se vuelve crítico si tenemos en cuenta que, en el C3, esta pantalla se encarga también de emitir mensajes y alertas directas que te perderás si no la miras, al menos, de reojo.

Panel de instrumentos del Citroën C3

¿Y por qué ocurre esto? Pues porque la minipantalla del cuadro de instrumentos pertenece a otra época pasada del consorcio francés. Es monocroma, y apenas exhibe algo más que la información de los ordenadores de a bordo. Otro defecto que nos cuesta asimilar, pues otros productos PSA que ya pasaron por nuestras manos -como el Peugeot Rifter– poseen una de tamaño similar… pero a todo color, y con capacidad para mostrar esas mismas notificaciones.

Dejando a un lado este ‘escollo’, el sistema muestra las virtudes acostumbradas. Tomando como ejemplo el navegador, éste sigue con agilidad la progresión del coche por el mapa… y es capaz de sugerirte alternativas al instante para ‘esquivar’ obras o atascos. También puede mostrar reproducciones en 3D de algunos edificios emblemáticos que tengas cerca, si bien es una ‘decoración’ que sólo aparece en ciudades destacadas. Y un ‘MiniConsejo HC’: si necesitas encontrar un destino con urgencia, la función ‘Buscar’ es mucho más rápida que introducir la dirección que buscas ‘a mano’.

Navegación en el Citroën C3

Otro gran elemento de conectividad que merece la pena destacar -y que todavía no ofrecen todos sus rivales- es el ‘hotspot’ WiFi integrado, con el cual puedes facilitar una conexión a Internet para tu smartphone… o, incluso, otros dispositivos como tabletas u ordenadores portátiles.

Aunque, si alguna tecnología llama la atención por sí sola, es lo que Citroën llama ‘Connected Cam’. Se trata de una pequeña cámara, integrada en el mismo soporte del retrovisor central y orientada hacia el frente del coche. Posee una función pasiva de grabación -que se inicia tan pronto como se arranca el motor- que retiene los últimos veinte segundos anteriores a un accidente. Y, si utilizas con ella la app ‘Connected Cam’ -que es gratuita- podrás, adicionalmente, tomar fotografías y almacenarlas en tu móvil.

Cerramos nuestro vistazo a la conectividad con dos detalles. El primero, el de la escasa conectividad física: tan sólo existe un único puerto USB, situado en la parte delantera. Y merecería alguno más, especialmente en las plazas traseras -algo que el Corsa y el 208 ya disfrutan-. Tampoco existe posibilidad de añadir -ni siquiera como opción- un cargador inalámbrico para smartphones, extra que es ya moneda común en el segmento.

Reproducción de música en el Citroën C3

Por último, el equipo de audio se conforma con un esquema clásico de seis altavoces, cuya calidad está en la media de su competencia. Dado el carácter ‘desenfadado’ del C3, quizá sería demasiado pedirle a Focal una instalación más ‘prêt-à-porter’… Pero creemos que otro especialista más ‘sympa’ -se nos ocurre, por ejemplo, Beats– podría tener éxito con una hipotética propuesta.

DISPOSITIVOCUÁNTO CUESTA QUÉ TAL FUNCIONA¿DEBES PAGAR POR ÉL?
Citroën Connect Box*1.091€Muy bien
Imagen Citroen C3 de color azulAcceso y arranque ‘manos libres’311€Bien
Connected Cam259€Muy bienTÚ DECIDES
IMagen de un Citroën C3 2020 visto desde tres cuartos traseroDecoración de techo125€BienNO
Imagen del interior de un Citroën C3 2020Asientos calefactables259€BienTÚ DECIDES
*Opcional que implica añadir frenada automática de emergencia, alerta de atención del conductor, retrovisor electrocrómico y faros inteligentes SmartBeam.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
8
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
7
TECNOLOGÍAS DE CONFORT
7.5
TECNOLOGÍAS DE ENTRETENIMIENTO
7.5
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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