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CHIPS Act: la ley de Biden para volver a comprar coches

Ante la escasez de semiconductores en el mundo, el Gobierno de EE.UU. está tratando de impulsar su producción en suelo patrio con la “CHIPS Act”. El presidente Biden ya ha firmado tanto la ley, como la orden ejecutiva que desarrolla cómo se va a implementar.

imagen de un chip
Foto de Alexandre Debiève en Unsplash

El pasado 9 de agosto, el presidente de EE.UU., Joe Biden, firmó una ley con la que tratar de acelerar la fabricación de chips para productos domésticos en suelo estadounidense. Las siglas de la orden han sido ajustadas a la perfección: «Creating Helpful Incentives to Produce Semiconductors» -CHIPS and Science Act, “Crear Incentivos de Ayuda a la Producción de Semiconductores”-. Ahora acaba de firmar una orden ejecutiva en la que se recogen los detalles con los que implementar dicha norma.

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Este corto lapso de tiempo entre la ley y la orden ejecutiva no es nada habitual. Al fin y al cabo, refleja la urgencia del problema de la escasez de chips en muchas industrias. Por todo Occidente, esta escasez ha generado cuellos de botella en la entrega de vehículos nuevos, lo que a su vez ha aumentado el precio de los usados. Incluso la disponibilidad de algunas piezas de repuesto se vio afectada.

En consecuencia, el objetivo de la «CHIPS Act” es asegurar las cadenas de suministro de semiconductores para los fabricantes estadounidenses de productos que dependan de la electrónica. Esto tendría igualmente su impacto positivo sobre los costes de dichos productos para las familias.

Mediante la orden, Biden nombra a los 16 miembros que formarán parte del comité ejecutivo encargado de implantarla. Además de diversos secretarios -cargo equivalente al de ministro en Europa-, se compone de personas clave procedentes de los equipos económicos y de seguridad nacional. Entre todas ellas, destaca la Secretaria de Comercio, Gina Raimondo.

En los próximos meses, desarrollarán las seis prioridades establecidas por Biden en el texto. Estas prioridades incluyen una revisión exhaustiva del uso que las empresas dan a los fondos. También se recoge la búsqueda de capital privado para acrecentar el esfuerzo en los próximos años. De igual modo, se refleja la voluntad de incorporar a la mayor cantidad posible de actores implicados en el problema actual, y fomentar los polos de innovación locales.

Llega el momento de pedir las ayudas

Las entidades estadounidenses interesadas en la iniciativa disponen de toda una web, CHIPS.gov, para informarse de convocatorias de financiación y otras oportunidades. En el Capitolio, la CHIPS Act obtuvo el apoyo casi unánime tanto del Partido Demócrata como de representantes republicanos.

Mediante la CHIPS and Science Act, EE.UU. concede 280.000 millones de dólares a la producción e investigación científica sobre semiconductores. De ese dinero, 52.000 millones se destinarán directamente a fomentar la producción de chips dentro del propio país. El texto de la ley está redactado de forma que sólo se beneficien aquellos que produzcan los chips en suelo estadounidense.

De esta manera, se evita dar alas a la deslocalización a terceros países que, en parte, es culpable del problema actual. A la hora de valorar las cifras recordemos que, en estos momentos, el dólar y el euro se mantienen prácticamente a la par en el mercado de divisas. Mientras tanto, la Casa Blanca mira con recelo el impulso dado por China a la fabricación de componentes críticos para automóviles, electrodomésticos… y armamento.

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