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Carvana: ¿por qué le está yendo mal a este vendedor de usados?

Esta startup de compra-venta de coches usados por Internet está sufriendo las lagunas de su modelo de negocio. Pero Carvana no se rinde y busca reinventarse, incluso con la ayuda de un multimillonario que te sonará… y parece dispuesto a convertirse en vendedor de “chollos”.

Carvana edificio vending

Carvana, una startup estadounidense de venta online de coches usados, ha perdido 439 millones de dólares -unos 430 millones de euros al cambio actual- en el segundo trimestre de 2022. Los datos del primer trimestre fueron similares –pérdidas de 506 millones de dólares, que son unos 497,5 millones de euros-.

En aquella ocasión, poco tiempo después de anunciarse esta cifra, las acciones de la compañía cayeron un 23% en solo una semana. Estos datos se suman a los registrados en el 2021, año en el que las acciones de Carvana se hundieron un 83%.

Esta situación financiera tan delicada ha llevado a retrasos en las entregas de vehículos y en los trámites administrativos. De repente, la prioridad para Carvana ha pasado a ser el ahorro de costes, cuando venía aplicando una política comercial agresiva. Esto le sucede a una compañía que declaraba como su gran meta desterrar los aspectos negativos que la gente rechaza de la compra de usados.

Por ejemplo, según datos de la propia Carvana, sólo un 9% de los estadounidenses se fía del todo de los vendedores. Asimismo, un 81% no disfruta el proceso de compra. Una vez adquirido por Internet, los centros de entrega de Carvana se asemejan a enormes máquinas de “vending” de las que el cliente saca su coche. No obstante, otra opción es solicitar la entrega del vehículo directamente en casa.

Una historia de altibajos

Carvana comenzó su andadura describiéndose como «el Amazon de los coches». Sin embargo, ya en 2017, tuvo que salir a bolsa para conseguir financiación de hasta 100 millones de dólares.

En agosto ha trascendido que, precisamente durante el segundo trimestre, la Fundación Bill & Melinda Gates ha sido uno de los últimos actores en acciones de esta empresa. En realidad, Carvana es una startup que recibió un espaldarazo con la pandemia de la COVID-19. La venta de coches online resultaba ideal para los periodos de aislamiento, y la escasez de chips empezaba a afectar a las ventas de vehículos nuevos.

Los precios de éstos subían en consecuencia, y el mercado de seminuevos se volvía todavía más atractivo… pero, con los actuales índices de inflación, muchos compradores estadounidenses ni siquiera se plantean ya adquirir un usado.

En febrero, Carvana compró la compañía de subastas Adesa por 2.200 millones de dólares -2.162 millones de euros-, en un intento de diversificar sus fuentes de ingresos. Pero, sobre todo, la adquisición constituye una transición hacia el negocio mixto entre Internet y los concesionarios convencionales –Adesa aporta otros 56 centros-.

La relación entre la subida de los costes y el mal resultado del último trimestre es evidente ante las siguientes cifras. Sus ingresos subieron un 16% en comparación con el mismo periodo del año pasado, hasta los 3.880 millones de dólares -3.814 millones de euros-.

La cifra de coches adquiridos por la compañía también aumentó en un 9%. Sin embargo, en un año, los beneficios por vehículo vendido pasaron de 3.368 -3.311 euros-, a 1.752 -unos 1.722 euros-.

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