Ataques

Carritos, proyectores y otras formas caseras de crackear un coche

A veces, no hace falta ser un experto en informática para causar un problema -y un accidente- de circulación. Hay maneras preocupantemente sencillas de engañar a los sistemas de un vehículo. Y eso es un riesgo que solucionar.

Un hombre está sentado al aire libre en un entorno industrial o de desguace trabajando con un soldador
Photo by Raghav bhadoriya from Pexels

Si piensas en formas de ciberatacar a un coche, probablemente se te ocurran maneras para las que se necesitan tener grandes conocimientos informáticos y que pasan por introducirse en los sistemas informáticos del vehículo.

Pero hay veces en las que, por desgracia, aprovechar las vulnerabilidades de los sistemas de los coches es más sencillo de lo que parece. Se puede causar un problema en el tráfico o en los vehículos que afecte a la seguridad de los usuarios de la vía con cosas que están al alcance de cualquiera.

Así que la industria debe tener en cuenta también que hay ciertas ‘travesuras’ que podrían acabar en un problema de ciberseguridad importante.

Un carrito y 99 móviles

Ha sido el crackeo más absurdo de lo que llevamos de año. Una persona creó un atasco imaginario en Berlín solo con ir paseando por la calle.

No es que fuese por mitad de la carretera formando una fila enorme de coches tras de sí. Lo que hizo Simon Weckert -que así se llama el hombre- fue arrastrar consigo un carrito con 99 teléfonos móviles en su interior. Por culpa de eso, Google Maps detectó que había una alta concentración de usuarios circulando a un ritmo lento por la carretera. Y lo interpretó como una congestión de tráfico. Así que las calles por las que iba pasando Weckert se fueron tornando naranjas y rojas en la aplicación, lo que indica que hay tráfico denso.

Este caso muestra, además, cómo los smartphones son grandes emisores de datos que usan las compañías para ofrecer sus servicios. Es decir, basan su negocio en tus datos.

Pero hay que resaltar los riesgos del crackeo de Weckert. Puede parecer una broma inocente. Incluso una reivindicación. Sin embargo, esta acción pudo generar molestias a los usuarios que circulasen por Berlín en ese momento con Google Maps activado, ya que se verían desviados de su ruta para evitar el supuesto atasco. Algo que pudo afectar a los servicios de emergencia que tuvieran que intervenir en ese momento, retrasando su llegada por este crackeo.

Un dron y un proyector

¿Te imaginas que un coche autónomo se vuelve loco interpretando las señales de tráfico por culpa de un proyector? Un estudio de la Universidad Ben-Gurion de Neguev –Israel- ha demostrado que esto puede ser posible.

Los investigadores acoplaron un proyector a un dron y le hicieron proyectar sobre una fachada imágenes de una señal de limitación de velocidad a 90km/h. Tanto verdaderas como falsas. Y pusieron a circular por esa calle a un vehículo equipado con un lector de señales.

Los resultados del experimento fueron claros: el sistema interpretó la señal proyectada como si fuese una verdadera, por lo que concluyó que el límite de la vía era 90km/h en vez del real de 30.

Por fortuna, para la investigación no se usó un coche autónomo -que se habría puesto a 90km/h al leer el falso límite-. Además, el lector de señales afectado no era uno que equipen los coches de serie, sino que se trataba de un producto de un fabricante de accesorios para automóviles.

Pegatinas

Los coches no solo corren el peligro de ser engañados por falsas señales de tráfico. Los investigadores también han demostrado que unas marcas viales fraudulentas también serán interpretadas por los vehículos como verdaderas.

Fue un estudio de la empresa de ciberseguridad Tencent Security Lab Keen la que descubrió este hecho. Sus expertos se dieron cuenta de que el software del piloto automático de Tesla podía ser engañado para que circulase por el carril contrario poniendo sobre el asfalto ¡unas pegatinas!

“Basta con pintar tres pequeños recuadros poco visible en la imagen tomada desde la cámara […] para que el vehículo pase a considerar el carril de la izquierda como una continuación del de la derecha» explican los investigadores en su estudio.

J.M. de la Torre
He estudiado Periodismo para aprender cada día algo nuevo y Humanidades para pensar por mí mismo. Después de ponerme tras los micrófonos de COPE, estoy dispuesto a pasar página en el periodismo del motor. Desde bien pequeñito, los coches han estado en el centro de mis intereses y (según cuentan mis padres) ya con 3 años dejaba alucinada a la gente porque sabía reconocer la marca y el modelo de los coches que veía. La curiosidad es algo fundamental para un periodista, y ¡cómo no iba a sentir curiosidad por los coches del futuro y las tecnologías que los harán posibles!

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