Prueba a fondo

VW Tiguan 1.5 TSI R-Line

No es el VW con más historia de la marca, pero en apenas 14 años de vida ya es el pilar fundamental de la firma alemana. Hablamos del Tiguan, un auténtico superventas mundial cuya tecnología resulta bastante interesante.

IMagen VW Tiguan R-Line

Qué debes saber del Tiguan de nuestra prueba

Que es el restyling de la segunda generación del modelo. El Tiguan fue presentado por la marca alemana en 2007, con el nombre en código ‘5N’; posteriormente recibió una carrocería alargada que le permitía ofrecer hasta siete asientos. En 2011 estrena un restyling que cambia, sobre todo, la parte frontal. La segunda generación se muestra en el Salón de Frankfurt de 2015, para ponerse a la venta a principios del siguiente año.

Que la versión analizada lleva un motor turbo de gasolina: En concreto, un moderno 1.5 TSI de cuatro cilindros con una potencia de 150 CV y asociado a un cambio automático de siete velocidades. Es un vehículo que pesa 1.541 kg pero que, aún así, logra buenas prestaciones, pues tiene una velocidad máxima de 202 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,2 segundos.

Que tiene un consumo medio razonable: De hecho, la marca homologa una cifra de 7,2 litros a los 100 km, en combinación con un depósito de 58 litros. Este modelo no tiene ningún tipo de hibridación, de tal forma que dispone de la etiqueta medioambiental ‘C’, pero no luce la pegatina ‘ECO’. De hecho, en la gama solo las versiones eHybrid pueden incluir una pegatina ‘cero’.

Que lleva el acabado deportivo R-Line: Se caracteriza por dotar al modelo de una apariencia exterior e interior más llamativas; eso sí, quien busque un Tiguan deportivo de verdad debería fijarse en la versión ‘R’, con sus 320 CV y, eso sí, un precio de partida de 65.975 euros -descuentos incluidos-. Es un acabado bastante completo en cuanto a equipamiento de serie.

De hecho, el vehículo que hemos analizado dispone de elementos como las llantas de aleación de 19″, los faros delanteros de leds matriciales, el detector de fatiga, el sistema de frenada automática en caso de emergencia, el control de velocidad adaptativo, climatizador automático de tres zonas, servicios conectados -incluyendo una app para instalar en el móvil y manejar funciones del vehículo a distancia-, cuadro de mandos digital, freno de mano eléctrico, radio digital, selector de modos de conducción, llamada de emergencia, control de presión de neumáticos, sistema multimedia, compatibilidad con Android Auto y Apple Car Play, sistema de navegación…

Que puede incluir diversas opciones tecnológicas, entre las que destacaríamos el pack denominado ‘Hola tecnología’ -por 805 euros-, el control natural de funciones por voz -240 euros-, un paquete mejorado de ayudas a la conducción -250 euros-, un sistema de navegación ampliado -1.185 euros-, el equipo de sonido Harman Kardon -1.260 euros-, el conjunto de cámaras 360 -425 euros-…

Que el precio de esta variante es de 46.950 euros, aunque si lo financias con la marca, esa cantidad se queda en 45.365 euros. Si lo prefieres, este coche se puede elegir con la carrocería Allspace, que a igualdad de motor y acabado sale por 51.300 euros, incluyendo los descuentos.

Desde el primer día, el Tiguan es lo que te esperas: un SUV al estilo Volkswagen. Un modelo de calidad, sin estridencias y con un precio próximo a los premium.

Una de las máximas de cualquier persona a la hora de comprar un coche es que sea un producto bueno e interesante. Que no plantee muchas dificultades en ningún sentido: ni a la hora de acceder a él, ni en su puesto de conducción, su ergonomía o su conducción. Y hay que reconocer que, en todo eso, la gente de Volkswagen saben muy bien lo que se hacen. Además, que es algo que se aplica prácticamente a toda la gama, si bien es cierto que en los más recientes Golf o los eléctricos ID.3/ID.4 hay ciertas cosas que están empezando a cambiar para convertirse en más digitales -pero no mejores-.

La cuestión es que da igual que te subas en el urbano Polo o en la gran berlina Passat: apenas unos segundos después de ponerte a lo mandos y de circular unos pocos metros, percibes esa sensación de que este coche parece que lo hubiesen hecho para ti. Y, por supuesto, eso también pasa con nuestro protagonista de hoy, el Tiguan.

Volkswagen no llegó de las primeras -bien es cierto que tampoco de las últimas- al segmento de los SUV de tamaño compacto. Pero da igual. Desde el momento de su aparición, ya fuese en su primera generación de 2007 o en la segunda de 2015, ha sabido ganarse el favor de un importante número de seguidores. Bien es cierto que con algo más de 8.300 unidades comercializadas en nuestro país durante 2021 no ha batido ningún récord, pero sí que le ha servido para superar a todo un Golf, si bien se sitúa a una considerable distancia del líder, el Hyundai Tucson con sus 21.258 unidades -fuente: Anfac-.

Pero si hablamos de cifras más globales, tenemos un coche que, desde su aparición, ha superado de largo los siete millones de unidades fabricadas y que año tras año sigue siendo, a nivel global, el modelo más producido y vendido de la marca -598.656 unidades en 2021-.

Del Tiguan no diremos que es un coche sorprendente, a menos desde la segunda acepción que recoge la RAE para ese término, y que se define como ‘peregrino, raro, desusado, extraordinario’. Este SUV es más bien lo contrario: habitual, clásico, normal, ordinario… pero no dejan de ser grandes, enormes virtudes para este vehículo.

Comenzando por el diseño, no es de los coches que pretendan ganar concursos de elegancia, pero hay que ser honestos y hacer un par de consideraciones. La primera, que el restyling de esta generación, introducido en 2020, fue totalmente acertado. Se centró en el frontal, zona del vehículo que suavizó sus formas e igualó su estilo de los modelos con los que comparte la gama.

No hubo cambios en cuanto al tamaño, con unos equilibrados 4,5 m de longitud que suelen coincidir con la frontera que separa a los modelos compactos de los grandes; tampoco en la aerodinámica, que es normal. Y lo que también se conserva es la sobriedad general, incluso en la gama de colores a elegir.

La segunda consideración tiene que ver con el acabado que lleva nuestra unidad de pruebas, conocido como R-Line. Es cierto que cuesta cerca de 7.600 euros más que la variante inferior ‘Life’ con el mismo motor y caja de cambios, pero ya solo la mejora que supone en atractivo estético compensa parte de la diferencia aparte de que el modelo superior viene más equipado.

Y luego están todos los detalles estéticos incluidos en esta variante: desde las generosas llantas -de 19″-, hasta el alerón sobre la luneta, los detalles cromados -en parrilla delantera, marcos de las ventanillas…-, las lunas oscurecidas, la letra ‘R’ en laterales y frontal… o las salidas de escape -que, en realidad, no son auténticas-. Tecnológicamente, se incluye en el precio un elemento de serie que funciona muy bien, como son los faros matriciales de leds; no solo tienen una firma visual bonita, además hacen un trabajo impecable y como detalle tech no les faltan los intermitentes dinámicos, tanto delante como detrás. Por cierto, que en el parabrisas luce la etiqueta ‘C’ de la DGT.

Por otro lado, un par de elementos tecnológicos como el acceso y arranque manos libres -que, por cierto, permite arrancar sin que esté la llave dentro del vehículo una vez que has hecho el primer toque al botón de stop/start para tener el contacto encendido- o el portón trasero con apertura eléctrica se pagan aparte dentro del pack denominado ‘tecnología’ y que supone un sobreprecio de 805 euros.

Lo mismo sucede con el conjunto de cámaras perimetrales, que tienen un precio de 425 euros; de no pagar por ellas, la única que viene incluida de serie es una ubicada en la parte posterior, que muestra sus imágenes con una calidad muy correcta en la pantalla de la consola central.

el salpicadero es igual que el de un golf… pero de la anterior generación. menos sofisticado que el de un golf 8, pero por lo demás con una calidad y una apariencia difíciles de superar.

Por lo que se refiere al interior, se lleva un paso más allá aquello de que el Tiguan tiene que ser un modelo que no presente ‘sorpresas’. Con todo, este modelo renovado ha introducido una serie de cambios para darle un aire más actual y moderno, pero sin llegar al grado de digitalización que encuentras en los eléctricos de la marca. Así, el volante multifunción es nuevo y ahora cuenta con superficies -llamadas por VW ‘áreas táctiles digitales’- que responden a las pulsaciones o al deslizamiento del dedo sobre ellas.

IMagen VW Tiguan R-Line

También se le aplica un tratamiento similar a lo que son los controles del climatizador, con superficies táctiles y ‘deslizadores’ que permiten hacer con un rápido movimiento, lo mismo que podríamos hacer girando una ruedecita con el fin de ajustar la temperatura… aunque, todo sea dicho, la nueva fórmula nos resulta algo menos precisa.

En todo caso, además de para ese tipo de ajustes, este nuevo tipo de mandos también permite controlar elementos como los asientos con calefacción, las lunetas y el parabrisas térmicos… La apariencia es más sofisticada, de eso poca duda cabe, pero este conjunto de funciones quedan ligeramente bajos, lo cual tampoco es mayor problema porque desde la pantalla de la consola central también hay un menú específico para la climatización.

No más llamativo, sí más conectado

Ya que hablamos de la pantalla, hay que destacar que se trata de otro de los elementos que se han renovado en el Tiguan tras el restyling. El que lleva nuestra unidad de pruebas, que con su pantalla de 9,2″ es una opción que supone 1.140 euros, pertenece a la denominada gama MIB3, que en principio presumen de una mayor conectividad y servicios, mientras que lo que es la parte gráfica también progresa -se aprecia en el diseño del menú principal… mientras que otros submenús no han cambiado de aspecto-, pero sin llegar a los niveles de los VW eléctricos de nueva generación o del Golf 8.

Hablamos, en todo caso, de un dispositivo que viene de serie con una ‘unidad de conectividad online’, cuyo secreto radica en contar con una eSIM, es decir, una tarjeta SIM pero no física, sino virtual, y que no deja de ser el elemento que logra que ya no solo un coche, sino un móvil o una tablet puedan tener conexión a Internet si se combina con una tarifa de datos.

Como dispositivo multifunción, permite controlar casi todo, desde elementos generales como la telefonía, radio, fuentes de sonido, navegación, ajustes generales, climatización y acceso a los protocolos Android Auto y Apple Car Play, hasta funciones más particulares, como puede ser la iluminación ambiental del interior -por cierto, solo en blanco-, mostrar las imágenes del sistema de ayuda al aparcamiento, acceder a la tienda de aplicaciones o contar con datos relacionados con el ordenador de a bordo.

¿Algunas cosas que nos gustan? Es de los pocos coches que reaccionan ante los movimientos de la mano pasando por delante de la pantalla, lo cual sirve para moverte de un lado a otro dentro de un menú que pueda mostrar distintas pantallas. Además, otra novedad que se incluyó a raíz del restyling fue la posibilidad de incluir un sistema de sonido Harman Kardon con un total de 10 altavoces -más un subwoofer-, amplificador digital de 16 canales, una potencia final de 480 vatios y un precio de 1.210 euros.

este tiguan no forma parte aún de esa nueva familia de modelos ‘digitales’ que comenzó en la marca alemana con el golf 8 y la familia de eléctricos.

Y, por otro lado, está bien resuelto en general lo que es el tema de la privacidad; de hecho, puedes ajustar el nivel para compartir más o menos datos. Como ya sabes, si permites compartir información tendrás acceso a un mayor número de funciones -por ejemplo, a todas las prestaciones de una app en el móvil para comprobar información del vehículo a distancia-; pero también puedes decantarte por lo contrario: ahí, tú eliges.

Para cerrar lo que tiene que ver con el interior, hay que hacer parada casi obligada en el cuadro de mandos digital o virtual, con su pantalla de algo más de 10″ de tamaño, y que sigue siendo una de las instrumentaciones mejor resueltas del mercado. Volkswagen lleva ya unos cuantos años ofreciendo esta solución en sus modelos, y esa experiencia se nota, porque es de los más interesantes y completos del mercado. Es bastante configurable, sencillo de manejar y tiene funciones interesantes como la posibilidad de replicar en él el mapa de la navegación cuando lo tienes activo en el sistema multimedia.

Ahora lo que se lleva es… la gasolina

La actual gama del Tiguan sigue ofreciéndose con motores diésel de muy buen rendimiento, pero entre el constante avance de las versiones gasolina, el incremento de precio del gasóleo -que, en el momento de escribir esta prueba ya superaba al de la gasolina- y las amenazas contra el diésel por parte de los gobernantes, ha hecho que se mire con otros ojos un tipo de propulsor que, hace pocos años, parecería poco apropiado para un SUV de tamaño medio.

Nos referimos a una mecánica de gasolina, con turbo y una cilindrada relativamente modesta. Eso son los rasgos básicos que definen al motor 1.5 TSI que lleva nuestra unidad de pruebas, en este caso combinada con una caja automática de doble embrague y siete velocidades. Es una mecánica moderna, pero que a diferencia de lo que puedes encontrar en otros vehículos rivales, aún no dispone de alguna técnica de electrificación para disponer de algún tipo de apoyo con el fin de reducir consumos y emisiones.

En cualquier caso, este TSI también tiene ‘sus trucos’ para arañar décimas en el gasto de combustible. Sin duda, el más llamativo es que esta mecánica, en condiciones favorable -velocidad no muy elevada, terreno llano o cuesta abajo, sin que se presione mucho el pedal del acelerador- es capaz de desconectar la mitad de sus cilindros, en concreto el dos y el tres, para lograr ahorros medios de entre 0,4 y 0,6 litros cada 100 km.

Ojo, aunque suele algo novedoso, VW ya lleva empleando esta técnica denominada ACT -gestión activa de cilindros- desde que lanzase el 1.4 TSI allá por 2012. Además de la ayuda que implica, lo cierto es que su funcionamiento es muy refinado y resulta imperceptible saber cuándo el coche funciona solo con dos cilindros, salvo por un pequeño mensaje de aviso en el cuadro de mandos.

En cuanto a términos prácticos, el motor 1.5 tiene un muy buen funcionamiento en cuanto a finura, suavidad, respuesta constante -sin ser especialmente contundente- y prestaciones para un vehículo que supera en marcha la tonelada y media. Los datos están ahí y con una velocidad máxima de 202 km/h o una aceleración de 0 a 100 en 9,2 segundos será difícil que no cumpla con las necesidades del usuario medio de este tipo de vehículos.

En cuanto al consumo, la marca es bastante honesta al declarar una cifra media de 7,2 l/100 km; un valor razonable en sí mismo y que, incluso, si te lo propones y conduces de manera especialmente suave, se puede rebajar en el entorno de los seis litros. En todo caso, con los 58 litros que caben en el depósito, la autonomía media de un coche así se mueve en torno a los 700-800 km.

Con todo, aparte de las versiones diésel que mencionábamos al principio, después del restyling el Tiguan amplió el abanico de posibilidades con una versión realmente electrificada, el eHybrid con sistema híbrido-enchufable y 245 CV, que puede ser perfecto para aquellos que demandan la etiqueta cero o la posibilidad de hacer trayectos cortos -hasta 50 km, según cifras de homologación- en modo totalmente eléctrico.

Y, por otro lado, para aquellos que se les pueda quedar corta esta versión, seguramente verás colmadas sus expectativas con la variante ‘R’, equipada con el motor 2.0 turbo de 320 CV, tracción total inteligente…

IMagen VW Tiguan R-Line

Ayudas a la conducción: al estilo Volkswagen

En esta versión R-Line están incluidos prácticamente todos los asistentes que el Tiguan, en su actual generación, puede incluir -y que la marca engloba bajo la denominación ‘IQ.Drive’. Eso sí, para comprobar de todo lo que es capaz su tecnología, debes invertir 240 euros… que es una cantidad pequeña y que tal vez no habría estado mal que VW la asumiera e incluyese como parte del equipamiento de serie.

En todo caso, una vez pagado ese dinero, este Tiguan viene con las ayudas más habituales del momento: control de velocidad activo, mantenimiento de carril, asistente de ayuda al aparcamiento… Lo que hizo el modelo 2020 fue optimizar los sistemas, por ejemplo, añadiendo el Travel Assist -que forma parte de esos 240 euros- y que permite, a velocidades de hasta 210 km/h -que es más de lo que puede alcanzar esta variante-, controlar lo que es acelerador, freno y dirección para aligerar de mucho trabajo al conductor durante los viajes.

Ojo, no nos cansaremos de decir que son ayudas, sistemas que automatizan ciertas tareas de la conducción, pero que la persona a los mandos sigue siendo la principal responsable de lo que sucede y debe conservar en todo momento el control del vehículo -de hecho, si no mantienes las dos manos en el volante durante un periodo de unos diez segundos, el sistema comenzará a enviarte alertas, llegando en último a dar unos toques al freno para advertirte de que retomes el control. También puede que ‘piense’ que te ha sucedido algo y, en ese caso, llegará a detener el vehículo para evitar un posible accidente por indisposición de quien va a los mandos.

Mientras llega ese momento de alerta, lo cierto es que el Travel Assist, como ya hemos comprobado en otros modelos del Grupo Volkswagen, hace una labor impecable. Su rango de acción es amplio, en el sentido de que su radar delantero capta otros vehículos con un alcance de 120 metros.

Y aunque la marca recomienda no utilizarlo en determinados escenarios, como túneles o con fuerte lluvia, durante nuestra prueba lo ha hecho francamente bien. Como suele ocurrir con estos sistemas, se pueden desconectar, aunque quizá lo más destacable en este caso sea la sencillez con la que, a toque de botón en el volante, se ponen en marcha los dispositivos.

En resumen, aunque el Tiguan no sea de los VW de ‘la última generación’, se encuentra en ese momento en el que puede disponer de toda la tecnología necesaria para un modelo de este nivel… pero sin abrumar al usuario con una propuesta demasiado digital y minimalista. El precio, algo más de 45.000 euros -incluyendo la rebaja oficial- no es reducido, pero lo compensa en imagen, calidades y muy rendimiento general.

DISPOSITIVOCUÁNTO CUESTA QUÉ TAL FUNCIONA¿DEBES PAGAR POR ÉL?
Confort Pack*1.650€BienTÚ DECIDES
Imágenes exteriores Mazda CX-60Techo panorámico1.350€BienNO
Convenience Pack**2.850€BienTÚ DECIDES
Imagen instrumentación Mazda CX-60Driver assistance1.650€Muy bienTÚ DECIDES
Cable de recarga para híbrido enchuifableCable de carga373€Bien
*Con asientos delanteros ventilados y los traseros con calefacción, el volante con calefacción y múltiples reglajes eléctricos para los asientos. **Con equipo de sonido Bose, las cámaras 360º, el portón trasero con apertura eléctrica o el cargador inalámbrico para el móvil.

¿Quieres ver la prueba en vídeo del ‘hermano pequeño’ del CX-60?


VALORACIONES
Conectividad
7.5
Asistentes a la conducción
8
Tecnologías de confort
8
Tecnología de entretenimiento
7.5
App
7.5
Apasionada del movimiento, tenga la forma que tenga. Transportarme es un sueño. Los automóviles son los que mejor lo expresan. Periodista, conductora, correctora. Saber cada día un poco más y contarlo. HackerCar es el medio ideal para continuar creciendo.

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