Prueba a fondo

CarLab: VW Golf Variant 2.0 TDI R-Line, cuando lo más nuevo confía en lo clásico

¿Están 'acabados' los diésel? ¿Puede un modelo que presume de la última tecnología alimentarse de gasóleo? ¿Es siempre la última generación de un modelo la mejor? El VW Golf 8 TDI Variant tiene respuestas muy claras a esas preguntas.

IMagen nuevo VW Golf Variant HackerCar

Qué debes saber del Golf de la prueba

Que es la versión con carrocería familiar, denominada Variant. Eso significa que es un vehículo derivado de un compacto, pero con la carrocería ‘alargada’ hasta los 4,63 m de largo frente a los 4,28 m del cinco puertas. Eso, junto con una distancia entre ejes que también es ligeramente mayor -2,669 m en total- le permite ser algo más espacioso en las plazas traseras y, sobre todo, que la capacidad de su maletero se incremente de los 380 litros del cinco puertas a los 611 del familiar, siendo uno de los más amplios de la categoría.

Que el modelo analizado combina el motor 2.0 TDI, es decir, turbodiésel de inyección directa y 150 CV, con un cambio automático de doble embrague y siete velocidades. Disponible con tracción delantera, ofrece una velocidad máxima de 223 km/h con una aceleración de 0 a 100 en 8,7 segundos, es decir, unos valores excelentes. En cuanto al consumo, la marca declara una cifra oficial de 4,7 litros cada cien km, lo que combinado con los 50 litros de depósito deberían permitirle una autonomía virtual que ronde los mil kilómetros.

Que, en nuestro caso, la versión analizada se combina con la terminación deportiva R-Line, caracterizada por su aspecto e imagen exterior e interior ligeramente personalizadas. Hay que recordar que, dentro de la propia gama del Golf Variant, este es uno de los pocos modelos del mercado que ofrece una versión totalmente deportiva. Se denomina ‘R’ y tiene un motor 2.0 turbo gasolina que desarrolla 320 CV. Sólo se vende con tracción total y, eso sí, cuesta desde 57.600 euros.

Que el precio del vehículo analizado es de 43.030 euros, si bien tiene una promoción que fruto de sumar la rebaja oficial con la de financiar parte del importe con la marca se queda en los 40.655 euros. En todo caso, si buscas un Golf diésel y familiar, la gama arranca en 34.050 euros -32.200 con las promociones- con la motorización 2.0 TDI de 115 CV, el cambio manual de seis marchas y la terminación Life.

En el caso de la variante R-Line que nosotros hemos analizado viene de serie con un equipamiento tecnológico que incluye elementos como los faros de leds más completos, compatibilidad con Android Auto y Apple Car Play de forma inalámbrica, sistema de iluminación ambiental, espejos exteriores eléctricos y abatibles, llamada de emergencia, sistema de alerta en caso de riesgo de colisión frontal, control de presión de neumáticos, sistema multimedia con pantalla táctil de 10″, cuadro de mandos digital, control de velocidad adaptativo con función Travel Assist, cargador de móvil sin cable, sistema de aparcamiento automático, sistema de luz ambiental con 30 colores, cámara trasera de ayuda al aparcamiento, sistema de navegación, climatizador de tres zonas, cambio automático entre luz corta y larga, sistema de mantenimiento de carril, acceso y arranque manos libres…

En cuanto a las opciones, puede incluir elementos como los faros delanteros matriciales -1.015 euros-, pack con el equipo de sonido Harman Kardon o el sistema manos libres más avanzado por 1.405 euros, techo solar por 1.270 euros, suspensión adaptativa por 905 euros, HUD de proyección de datos por 735 euros, control por voz natural por 180 euros, portón trasero eléctrico por 535 euros o un sistema de navegación perfeccionado por 720 euros.

No hay duda de que es el Golf más sofisticado de la historia. Pero, ¿significa eso que es el mejor Golf de la historia?

Hay muchas, infinidad de historias que contar del Golf. Y, seguramente todas sean buenas y dignas de recordad. Por ejemplo, está aquella de cuando apareció el primer GTI y la revolución que supuso el hecho de poner un motor bastante potente en un vehículo pequeño y discreto. O el revuelo que se armó con la llegada de la tercera generación y sus faros delanteros ovalados que suponían una ruptura con todo lo anterior y ya se quedaron ahí para siempre.

Tampoco nos podemos olvidar de cuando en esa misma generación, los Golf estrenaron versiones TDI, de seis cilindros… Por no contar lo bien que funcionaron las variantes descapotables e, incluso, cuando un buen día se mostró -eso sí, en forma de concept- un impresionante Golf con un propulsor de 12 cilindros en W y una potencia de 650 CV.

Son momentos que recordamos con un punto de nostalgia y que han servido para acrecentar y hacer perdurar en el tiempo la leyenda que supone un Golf. Un compacto que ha sobrevivido a todo tipo de modas, a decenas de rivales y que sigue manteniendo el tipo frente a los SUV que tanto gustan ahora.

A lo largo de ocho generaciones, VW ha sabido explotar muy bien ‘el factor Golf’ para conseguir que este coche fuese el mejor en términos de ‘deseabilidad’ y ‘lógica’. Y es que, como el tiempo ha ido demostrando, este compacto siempre era un modelo con una calidad, tecnología y gama por encima de la mayoría de sus rivales generalistas… al tiempo que se mantenía por debajo de las posibles alternativas premium que fueron apareciendo con el paso de los años.

Cada Golf, además, pretendía ser un nuevo episodio con su propio titular de portada. Sin ir más lejos, a la actual generación de este modelo, el denominado ‘Golf 8’, muy pronto se le calificó como el más tecnológico, digital y avanzado de la historia.

Y, como comprobaremos, eso es así en varios de los apartados que a nosotros tanto nos gusta analizar de los vehículos que ahora llegan al mercado. Sin embargo, lo curioso es que aunque esa tecnología de la que presume el coche en sus dosieres de prensa se extiende hasta a la gama mecánica -donde puedes elegir variantes microhíbridas o híbridas enchufables-, el Golf se sigue ofreciendo también en versiones diésel.

Concretamente, hay un propulsor 2.0 TDI, que es una denominación mítica del modelo y que en este caso se desdobla en dos niveles de potencia con 115 y 150 CV. Pues bien, la variante más potente es la que nosotros hemos tenido la ocasión de probar, en este caso con la original combinación que suponen la carrocería familiar, denominada Variant, y el acabado deportivo R-Line.

Resulta, por lo tanto, que tenemos aquí un vehículo de ultimísima generación -de hecho, se podría decir que, junto con la familia de eléctricos ID, pertenece a una ‘nueva fase’ de modelos de la marca-, pero con una parte mecánica que, en principio, suena a época pasada. ¿Es eso cierto? Y , en tal caso, ¿afecta de alguna forma al rendimiento del vehículo?

No es el mejor momento para los coches que se apellidan TDI, HDI o simplemente ‘d’. Y no es por una cuestión de que hayan sido superados por rendimiento por una nueva alternativa o porque se hayan vuelto, de repente, más nocivos con el medio ambiente. Se trata, simple y llanamente, de una cuestión política. Sin embargo, hay poco que se les pueda reprochar a estas mecánicas en general, sobre todo los de una marca como VW que lleva recurriendo a ellas desde hace casi 30 años.

un tdi sigue siendo una apuesta segura para tener un coche que corre mucho y gasta poco sin hacer nada especial

Hay que recordar que todo empezó con un 1.9 de 90 CV allá por mediados de los 90 y que aunque hemos visto variantes de tres, cinco, seis, ocho y hasta diez cilindros con cubicajes de uno a cinco litros, el equilibrio siempre lo han personificado los 2.0 de cuatro cilindros. Una larga estirpe cuyo último representante es la versión con 150 CV que, en esta última iteración, se vuelve más respetuoso que nunca con el medio ambiente, al incluir una doble inyección de AdBlue, lo cual contribuye a reducir de forma significativa las emisiones de dióxido de carbono.

Imagen interior VW Golf Variant por dentro Hackercar

No solo eso, también destacan que su consumo se ha reducido en un 17% frente a su predecesor. Mejora que se ha conseguido por la propia mejoría en la termodinámica del motor, una parte atribuible a los progresos en aerodinámica, a que sigue existiendo un modo ECO para suavizar su respuesta o al dispositivo stop/start. En definitiva, una fórmula bastante clásica.

Eso en cuanto a lo que tiene: lo que no hay es rastro de electrificación, ni siquiera en forma de sistema microhíbrido, una red de 48V… El resultado más evidente y palpable es que el modelo luce la etiqueta ‘C’ de la DGT en el parabrisas -no cuenta con la ‘ECO’ ni con la ‘0’-. Y, de hecho, eso sería lo más destacado, porque si nos ponemos a analizar el rendimiento mecánico, el veredicto final sería excelente.

Comenzando por el consumo, después de recorrer cerca de mil kilómetros durante los días de prueba, el valor medio obtenido es de 5,3 litros, que es un valor muy bueno para un vehículo de esta potencia, tamaño, peso y con el cambio automático de siete velocidades. No está muy alejado de los 4,7 litros que declara la marca y en combinación con el depósito de combustible de 50 litros, autoriza autonomías medias que pueden superar con cierta sencillez los 800 km.

Por prestaciones, los TDI llevan bastantes años que ya no ofrecen esa enorme contundencia de las primeras versiones 1.9. Ahora siguen siendo coches muy rápidos, pero su respuesta está mejor enmascarada; eso y que para que en un modelo como el Golf se vean todas sus posibilidades, es necesario seleccionar el modo ‘Sport’ que asegura una respuesta más instantánea al acelerador.

Al final, el resultado es un vehículo que en cualquier autopista alemana puede llegar a los 200 km/h con cierta soltura -de hecho la punta son unos muy buenos 223- o acelerar de 0 a 100 km/h en 8,8 segundos.

Por si te lo estás preguntando, el equivalente en gasolina es un 1.5 TSI incluso más sofisticado -con tecnologías como la desconexión de la mitad de sus cilindros en circunstancias de conducción de ‘poca carga’ en el acelerador-, que tiene la misma potencia, es más ligero y apenas si resulta tres décimas más rápido en la aceleración de 0 a 100 km/h. En cualquier caso, el TDI sigue siendo el arma definitiva para llevar a cabo largos viajes por carretera con buenas autonomías y con cruceros elevados.

A las buenas sensaciones que causa contribuye de manera absoluta el cambio automático de doble embrague y siete velocidades al que se asocia el propulsor. Una transmisión que se maneja desde un selector de pequeño tamaño ubicado en la consola que separa los dos asientos delanteros.

¿Por qué decimos lo de que es el ‘más digital’?

El Golf 8 es el ‘iPhone’ de la historia del Golf. Ha querido volverse más sofisticado, más esquemático y también más deseable. Porque en este tipo de modelos ya no es tan importante la imagen lujosa, sino que se apuesta más por la personalización, los buenos acabados… y la digitalización. En esos campos, el compacto de VW cumple con nota.

El salpicadero es un claro ejemplo de todas esas características. Su imagen es claramente minimalista, siendo las dos pantallas y las superficies táctiles los mayores protagonistas.

Comenzando por la instrumentación, ya desde la anterior generación -Golf 7- el coche ya ofrecía esa tecnología, pero ahora… ¿ha mejorado? Pues lo cierto es que el llamado ‘Innovision Cockpit’ no resulta más completo… ni tampoco más colorido porque, ahora, se apuesta predominantemente por una decoración en un tono que puedes cambiar – por ejemplo, puedes optar por un tono azulado si quiere rendir un tributo a la aparición del Golf IV, allá hacia finales de 1997, con su iluminación en ese tono-.

Sigue habiendo varios modos de visualización, que van desde uno más clásico hasta otro a pantalla completa para mostrar -por ejemplo- los mapas del navegador o cómo están actuando las ayudas a la conducción.

La otra personalización del cuadro viene según el modo de conducción que selecciones para el vehículo, cambiando de una tonalidad verde para el modo ‘Eco‘ al rojo cuando eliges el modo ‘Sport‘. Como suele suceder en los cuadros virtuales del Grupo Volkswagen, es posible variar la información asociada que va dentro de los propios ‘relojes’ por la que te resulte más útil: desde datos del ordenador de a bordo como el consumo medio a aspectos relacionados con la emisora que estás escuchando o indicaciones del navegador. Todo ellos manejado desde el lado derecho del volante con superficies a medio camino entre mandos táctiles y mandos ‘clásicos’.

Y luego está la parte multimedia. La información inicial durante la presentación del modelo a la prensa internacional, a finales de 2019, resultaba muy prometedora y se hablaba de grandes avances tecnológicos en todo lo relacionado con la parte de digitalización y conectividad. Por poner algunos ejemplos, se habla de un avanzado control por voz que admite un lenguaje más natural y menos encorsetado que otros mandos fónicos.

Asimismo, se explica que estamos antes un Golf permanentemente conectado, con funciones on line a bordo o la posibilidad de adquirir equipamientos a través de descargas remotas, por no hablar del Car2X, es decir, la posibilidad del vehículo de interactuar con todo lo que le rodea.

Todo, gracias a estar dotado de una unidad de comunicación dotada de su propia tarjeta eSIM virtual para comunicar al Golf con el mundo exterior o acceder a una serie de funciones y servicios que la marca denomina ‘We Connect’ -como puede ser la llamada de emergencia, incluida para uso ilimitado en el tiempo- y ‘We Connect Plus’ -con tres años de duración y para funciones como para disponer de información a distancia y llevar a cabo accione remotas desde el móvil-.

Y la mayor parte de esa tecnología mostraba su cara más visual en la pantalla del sistema modular de infoentretenimiento de tercera generación o MIB3 que en la versión más completa y que lleva nuestro Golf R-Line como equipamiento de serie llama la atención por su pantalla rectangular en formato horizontal con un tamaño de 10″ y una resolución de 1.560 x 700 píxels.

Cuando el coche se puso a la venta -hace ya casi tres años, qué rápido pasa el tiempo- y tal vez por la necesidad de cumplir con los plazos de lanzamiento establecidos, el software establecido todavía padecía algún que otro fallo de juventud, como ya contamos en un primer CarLab que hicimos con un Golf 8 -de gasolina y carrocería de cinco puertas con el acabado Life-.

Sin embargo, a finales de 2021 la marca ya anunciaba lo que calificaba como una «importante actualización del sistema de infoentretenimiento». Consistía en mejoras como, por ejemplo, la propia velocidad con la que el sistema multimedia hace las cosas; es una mejora que agradece cualquier usuario porque, al igual que cuando utilizas un ordenador o un móvil en casa, lo que quieres es que todas las órdenes que lleves a cabo -desde abrir una aplicación hasta que se ejecute alguna acción- suceda de la forma más instantánea posible.

Esta mejora se nota desde el propio arranque del dispositivo; se ponen como ejemplo dos funciones, tales como el control de funciones por voz o el sistema de navegación. Comenzando por el primero, el que emplea este compacto es los llamados controles ‘naturales’, de tal manera que no hace falta dirigirte a él empleando unas frases predefinidas, sino que puedes utilizar fórmulas que empleas en tu día a día, como: «tengo frío», «dónde encontrar un restaurante mejicano en Madrid».

Pues bien, aparte de que cada vez más entendiendo más frases, desde las mejoras aplicadas, el dispositivo también recurre a micrófonos digitales que le permiten saber si quien le habla es el conductor o el pasajero. Eso sirve para que cuando das una orden a la climatización, esta se cumpla en la zona donde viaja la persona dentro del coche.

Por otro lado, este sistema ahora también puede hacer preguntas, le puedes interrumpir… Y finalmente, esta tecnología se ha pensado para manejar sobre todo elementos como la navegación, el teléfono y la mencionada climatización. Y, al parecer, ahora tiene una tasa de comprensión del 95%… de manera que te va a entender prácticamente siempre. No solo eso, sino que es capaz de responder hasta cuatro veces más rápido a tus peticiones para evitar ‘incómodos silencios’.

Por lo demás, este sistema cuenta con varias pantallas de inicio, algunas de las cuales puedes configurar al gusto. Como siempre, están presentes los accesos a elementos como la radio, las fuentes de sonido, la telefonía, ajustes del vehículo, información legal, imágenes del sistema de ayuda al aparcamiento con las imágenes de la cámara de marcha atrás, navegación, activación -e información- sobre los distintos asistentes a la conducción… También como suele ocurrir en los modelos del Grupo Volkswagen, la privacidad y lo relacionado con los datos está bastante bien cuidado.

Por poner un ejemplo, puedes utilizar el sistema como punto hotspot para ofrecer WiFi y que los pasajeros puedan conectar sus dispositivos a Internet. Dispone de un nivel de seguridad WPA2, lo cual es bueno, y también permite ver qué dispositivos están conectados, por si vieses alguno que no conoces. Por otro lado, tanto el nombre de la red que ofrece el coche como la contraseña -que, por defecto, ya es bastante robusta- se pueden modificar -que es algo que conviene hacer periódicamente-.

También nos ha gustado lo rápido que se pueden borrar teléfonos que hayas vinculado mediante Bluetooth por el coche. De hecho, es tan sencillo como acceder a ‘dispositivos móviles’ para que te muestre un listado de los que están emparejados y borrarlos en décimas de segundo pulsando el icono con forma de cubo de papelera -no te pide siquiera confirmación-.

Desde los ajustes del sistema también es posible realizar un restablecimiento a los valores de fábrica como opción rápida -y drástica- para eliminar datos o información que pueda contener el vehículo sobre ti. También hay que recordar que es posible realizar ajustes sobre privacidad con el fin de que decidas qué datos quieres que envíen o compartan los servicios que emplea el Golf.

Como hemos dicho en otras ocasiones, puedes optar por una privacidad máxima, en la cual el VW te dice que sus servicios están desactivados, salvo los de los servicios que por ley requieren la utilización de datos -entendemos que puede ser información como la ubicación del vehículo en caso de que haya sufrido un accidente-.

Al igual que sucede con otros sistemas multimedia que tienen múltiples funciones y que, en un momento dado, pueden utilizar diversas personas -porque sea el coche de la familia que utilizan varios de sus miembros- es posible establecer varios perfiles de usuarios, que te creas accediendo a We Connect y dando forma a una cuenta -con tu correo electrónico-.

Por cierto, que dicho usuario que creas es una de las cosas que desaparecen si haces lo de restaurar el vehículo a sus valores iniciales -acción que está acompaña del envío de un correo electrónico a la cuenta de mail que tuvieses vinculada-.

En todo caso, antes de hacer cualquier tipo de vinculación con el coche, es conveniente que accedas al apartado de los textos legales. Es el sitio perfecto -aunque lleva su tiempo- para leer toda la letra pequeña relacionada con lo que hace un vehículo como el Golf con los datos, permisos e información que solicita al usuario. Entre ellos, por poner un ejemplo, figuran «el uso de datos al usar la tecnología Car2x» que hace el VW al establecer comunicación con otros usuarios de la vía o infraestructuras que se encuentren en un área de entre 200 y 800 metros.

Con todo, en VW aseguran que el tratamiento sobre los datos obtenidos «se realiza sobre la base de nuestro interés legítimo en poder ofrecerle funciones y servicios y, al mismo tiempo, impedir el uso de los mismos por parte de personas no autorizadas».

Cosas que nos convencen un poco menos: la ausencia de los mandos tradicionales… incluidos los del volumen o también los de la climatización, pues estos últimos pasan a formar parte de la hilera a base de superficies táctiles ubicadas justo debajo de la pantalla multimedia -desde la que también se controla dicha climatización-.

El Golf más ‘asistido’ de la historia

El modelo analizado dispone de la clásica combinación de control de velocidad activo y el de mantenimiento dentro del carril, que junto con el cambio automático DSG de doble embrague conforman el denominado ‘Travel Assist’. Una suite de ayudas a la conducción -que se activa desde los botones situados a la izquierda del volante- para conseguir, por ejemplo, aliviar de mucha carga de trabajo -y estrés- al conductor cuando circula en circunstancias de tráfico retenido y atasco… si bien son dispositivos pensados para funcionar a velocidades de hasta 210 km/h -lógicamente en una autopista alemana sin límite de velocidad-.

Es muy característica la suavidad con la que el Golf realiza sus frenadas para adecuar la velocidad a la de un vehículo que le preceda y que haya perdido velocidad de forma muy repentina, demostrando que los cálculos que lleva a cabo la electrónica del vehículo teniendo en cuenta el margen de distancia entre coches o la velocidad que lleva cada uno de ellos son totalmente precisos.

entre los compactos, el golf es de los primeros cuyo sistema travel assist puede actuar a velocidades de hasta 210 Km/h

También destaca porque durante periodos de hasta 15 segundos, los asistentes se las ‘apañan’ bastante bien para ofrecer una sensación -solo eso- de una conducción autónoma -de hecho lo es, de nivel 2-. Sin embargo, transcurrido ese tiempo si el coche ve que no llevas al menos una mano en el volante, comenzará a ‘regañarte’ con señales visuales y acústicas.

Si bien es cierto que basta tocar el volante con su sensor capacitivo para ‘resetear’ el cronómetro y disfrutar de otros 15 segundos de ‘pseudo-autonomía’ -siempre que las circunstancias sean medianamente favorable, es decir, que no te enfrentes a una curva muy cerrada o unas marca en la carretera que estén mal dibujadas o conservadas-.

Imagen tres cuartos trasero VW Golf Variant Hackercar

Un aspecto interesante es que si llevas seleccionado el modo de ‘pantalla completa’ en la instrumentación y optas por visualizar los asistentes a la conducción, verás una completa representación gráfica de cómo está conduciendo el coche, como ‘ve’ las líneas que delimitan los carriles, la posición de otros vehículos… y comprobarás que, por ejemplo, el Golf cuando lleva activadas sus ayudas y si circulas por una vía con varios carriles, se ‘niega’ a realizar adelantamientos por la derecha si ve que tienes seleccionada una velocidad mayor a la de otros vehículos que vayan por tu izquierda.

Y todo esto por un precio… considerable

Estamos, sin lugar a dudas, ante una de las combinaciones más interesantes de la actual gama del Golf. Y, como decíamos de inicio, eso tiene un coste y no es barato. Y no es algo que digamos nosotros, sino que ahí están las cifras de dos hermanos de grupo industrial que puede que no tengan su imagen y solera, pero que comparten un buen puñado de características con su primo alemán -que, recordemos, está en el mercado con promociones a un precio de unos 42.000 euros-.

Por un lado tenemos el Seat León Sportstourer 2.0 TDI DSG FR XXL, con los mismos 150 CV, unas dimensiones exteriores e interiores similares, un nivel tecnológico que poco le tiene que envidiar… y un precio con promociones que se queda en unos competitivos 33.810 euros. También en una posición similar se encuentra el Skoda Octavia Combi Sport 2.0 TDI DSG con su precio de 35.900 euros y que aventaja a las otras opciones en capacidad de maletero.

Y dentro de la propia gama, no le anda muy lejos su hermano mayor, el Passat Variant R-Line, que como cuenta con mayores promociones deja su precio final en los 46.500 euros, siendo un modelo del segmento superior.

DISPOSITIVOCUÁNTO CUESTA QUÉ TAL FUNCIONA¿DEBES PAGAR POR ÉL?
Calefacción a distancia1.225€BienNO
Pack Confort*680€Muy bienTÚ DECIDES
Paquete seguridad pasajeros420€Bien
Aparcamiento semiautomático380€Bien
Iluminación ambiental295€BienTÚ DECIDES
Imágenes exteriores Skoda KodiaqSuspensión regulable890€Muy bien
Portón trasero manos libres200€BienTÚ DECIDES
*Se compone de elementos como el climatizador automático trizona.

VALORACIONES
Conectividad
9
Asistentes a la conducción
9
Tecnologías de confort
8
Tecnologías de entretenimiento
8
App
7.5
Llevo años dedicándome al mundo del motor; porque me gusta, porque es el único que he practicado y porque es un sector que no deja de evolucionar. Me gusta buscar la noticia -a veces es ella que me encuentra-, soy cotilla por naturaleza y creo que la exclusiva la puedes hallar muchas veces en el sitio más inesperado.

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