Prueba a fondo

CarLab: Skoda Fabia 1.0 TSI DSG Sport

Ha vivido mucho tiempo a la sombra de sus primos, el Seat Ibiza y el VW Polo; sin embargo, en su última generación, el Fabia se convierte en una muy buena alternativa a ambos: más barato que el alemán y más completo que el español.

Qué debes saber del Fabia de la prueba

Que es un urbano de cinco puertas que mide 4,10 m de largo, 1,78 m de ancho y 1,459 m de alto, lo cual lo emplaza como uno de los modelos más grandes de su categoría, el conocido como segmento ‘B’. Solo se vende con esta carrocería y, a diferencia de anteriores generaciones, ya no está previsto que se ofrezca con carrocería de tipo familiar o sedán. Lo que sí podríamos decir es que también hay un Fabia con aspecto de SUV, el llamado Kamiq.

Que lleva el equipamiento Sport, uno de los más completos de la gama. De hecho, en su dotación de serie incluye elementos como el climatizador bizona, el cuadro de mandos digital, el sistema multimedia con pantallá táctil de 8″, los sensores de aparcamiento traseros, el control de velocidad pasivo, el equipo de sonido con seis altavoces, sensores de luz y lluvia, cierre centralizado con mando a distancia, llamada de emergencia, Bluetooth, climatizador bizona, detector de fatiga, sistema de frenada automática, faros de led, sistema de mantenimiento en el carril, control de presión de neumáticos, cargador inalámbrico para móviles, botón de arranque, los sensores de aparcamiento o los servicios de conectividad durante un año.

Entre las opciones, muy numerosas, destacan el pack charging con sus cuatro tomas de tipo USB más una quinta en el retrovisor interior por 215 euros; el paquete seguridad con un mayor número de airbags -445 euros-, el asistente de cambio automático entre luces cortas y largas -por 130 euros-, los sensores de aparcamiento delanteros -610 euros-, el asistente de aparcamiento automatizado -955 euros-, el pack de invierno -245 euros-, el parabrisas térmico delantero -210 euros-, el control de funciones por voz -20 euros-, el sistema de navegación Amundsen -965 euros-, el techo panorámico -desde 895 hasta 1.105 euros-, la cámara de marcha atrás -280 euros-, el sistema lavafaros -155 euros-, el selector de modos de conducción -110 euros-, el acceso manos libres -410 euros-…

Que cuenta con un motor 1.0 TSI, es decir, un propulsor de un litro de cilindrada, tres cilindros y que con la ayuda de la sobrealimentación, consigue una potencia final de 110 CV. Este motor, en la unidad de pruebas, va asociado a un cambio automático de siete velocidades y doble embrague. Las cifras oficiales de rendimiento para este modelo hablan de una velocidad máxima de 205 km/h y una aceleración de 0 a 100 en apenas 9,9 segundos, que son valores muy buenos. Por lo que se refiere al consumo, la cifra media homologada oscila entre los 5,6 y los 6,1 litros cada 100 km. Un resultado también interesante, beneficiado entre otros aspectos por la buena aerodinámica del coche, pues tiene un Cx de 0,29.

Que el precio de la versión probada, en el momento de escribir esta prueba, es de 23.390 euros, si bien es interesante que consultes en el concesionario acerca de posibles promociones para este vehículo. Curiosamente, es de los urbanos que menos se ha visto afectado por el incremento en los precios que están experimentando todas las marcas. De hecho, hace algo más de seis meses, su precio era de 23.225 euros, es decir, apenas 165 euros menos. Eso sí, comparado con su PVP cuando se lanza al mercado a finales de 2021, el alza en las tarifas sí se ha dejado notar, pues en aquel momento arrancaba en los 21.610 euros.

a punto de cumplirse 25 años del fabia en los mercados, el coche mantiene su doble seña de identidad: tamaño por encima y precio por debajo de la media

De entre todos los segmentos que existen en el mundo del automóvil, seguramente el de los urbanos haya sido uno de los que más ha evolucionado con el paso del tiempo. De hecho, basta recordar que en los años 70 y 80, a este tipo de vehículos se los denominaban ‘utilitarios’ y eran, para la gran mayoría, el primer peldaño para poder acceder a un vehículo y, de esta forma, poder estar motorizado.

Las cosas empezaron a cambiar, seguramente, con la llegada de los años 90 y con la irrupción del primer Renault Clio: un modelo que suponía un notable salto respecto a su antecesor, el Supercinco, y que comenzaba a aproximar a este tipo de vehículos a los del segmento superior, representados por los compactos -con los R19, Ford Escort, Peugeot 309…-.

Otra forma de fijarse en cómo han cambiado estos coches puede estar perfectamente representado por el protagonista de nuestro CarLab… y de cómo comenzó su historia, para lo cual también hay que hablar de su antecesor.

Comenzaremos con un viaje en el tiempo hasta mediados de los años 90, cuando Skoda tiene en el mercado su modelo Felicia. Es interesante hablar de ese modelo porque fue el coche ‘puente’ desde Skoda como marca independiente hasta que ya se integró plenamente en el Grupo VW.

Desde aquel modelo, cuyos principales adjetivos para definirlo eran ‘sencillo’ ‘fiable’ ‘rústico’ ‘espartano’… llegamos a 2021 y el actual Fabia, concretamente a la cuarta generación de su era moderna. Un modelo ‘urbano’ pero que también puede recibir de forma merecida el calificativo de ‘polivalente’, pues hablamos de un coche con sus casi 4,11 m de largo, lo cual son 11 centímetros más que la generación precedente, mide casi lo mismo que un VW Golf de principios de siglo -4,149 m-.

De su exterior, hay bastantes términos que encajan bien con el producto: moderno, robusto, juvenil -sobre todo, por la vistosa gama de colores- y claramente identificable como un Skoda, caracterizados en esta última fase por el empleo de una gran parrilla delantera.

Quizá por eso, no es un modelo especialmente llamativo, aunque eso puede que no sea realmente importante, cuando sí que en un producto bien trabajado en aspectos como la accesibilidad al interior -el tamaño de las puertas o el portón trasero es muy razonable- o la interesante aerodinámica, con un Cx de 0,28 en el mejor de los casos, que en un valor muy bueno para un modelo de este segmento.

La unidad probada cuenta con el acabado Sport, siendo lo más significativo el empleo de unas llantas de color negro que, como en la unidad de pruebas, cuando se combina con un llamativo naranja para la carrocería, da como resultado un contraste vistoso -y que en el Fabia hemos visto que se utiliza desde la segunda generación-.

En cuanto al apartado tecnológico, tenemos los elementos habituales en modelos de esta categoría, siendo los más relevantes los faros de leds delanteros -también los puede llevar detrás-, el sistema de acceso sin llave -opcional-, la posibilidad de incluir un techo panorámico o los sensores de aparcamiento delanteros y traseros. Por el contrario, no se ofrece algún sistema de iluminación del perímetro al acercarse al vehículo, un portón trasero eléctrico o un conjunto de cámaras perimetrales.

Como detalle relevante, hay que decir que el coche dispone de las llamadas cortinas de refrigeración en la entrada de aire inferior del paragolpes delantero, Con ellas, lo que hace el Fabia es cerrar unos listones ajustables cuando el coche no tiene necesidades de ventilación -por ejemplo, al circular un día de invierno-, lo cual ayuda a mejorar la aerodinámica de la que hemos hablado, lo cual a su vez repercute en un ahorro de combustible de hasta 0,2 litros cada 100 km de media.

Incluso las propias llantas -uno de los elementos que, según la marca, crean más resistencia al aire cuando un automóvil se encuentra en movimiento- incluyen un diseño específico mediante la inclusión de unos embellecedores de plástico específicos.

Interiormente, los Fabia nunca han sido especialmente barrocos en diseño o apariencia, sino más bien todo lo contrario: siempre se han caracterizado por un diseño de aspecto sobrio, sencillo, muy ‘alemán’… pero también muy inteligente, con el número correcto de mandos y botones que, además, presentaban una ergonomía muy buena. Ahora, en plena época de coches cada vez más tecnológicos, ¿cómo afecta la digitalización a ese estilo conservador de estos Skoda?

¿PUEDE UN COCHE SER MODERNO Y, AL MISMO TIEMPO, NO ‘AGOBIARTE’ CON UN EXCESO DE TECNOLOGÍA? eL FABIA VA POR ESE CAMINO

Lo cierto es que no ha supuesto ningún trauma y se ha llevado a cabo una transición ‘ordenada’. Aquí no hay salpicaderos donde el sistema multimedia se convierte en el evidente centro de atención, algo que sí se ha implementado en los Skoda grandes como el Octavia, eléctrico Enyaq o que ya promete la siguiente generación del Kodiaq. Basta con un dispositivo que, según versiones, puede tener un tamaño de hasta 8″; y se complementa, en cuanto a tema de pantallas, con la vistosa y atractiva instrumentación digital.

INterior Skoda Fabia

Pero centrémonos un poco más en lo que son capaces de hacer ambas pantallas. El sistema de infoetretenimiento, en la versión probada, dispone, precisamente, de la pantalla de 8″ -lo que Skoda denomina ‘Radio Bolero’ y que al menos en la unidad de pruebas y después de un uso intensivo se calentaba un poquito más de lo normal-; se puede completar con el llamado ‘sistema de navegación Admusen’, que es opcional -cerca de 965 euros-.

En este sistema puedes encontrar que hay un hot spot, de tal forma que el dispositivo pueda ofrecer una conexión WiFi a los pasajeros que viajan a bordo, contando con un buen nivel de ciberseguridad, de tipo WPA2; además, es muy sencillo cambiar el nombre por defecto de la red -MySkoda- así como la contraseña que sea necesaria para conectarse.

Como en otros dispositivos, es posible realizar un restablecimiento a los valores de fábrica; se puede hacer de golpe al toque de un botón, pero es que también puedes hacer restablecimientos parciales de otros elementos del coche como la telefonía, ajustes de la radio… A modo de curiosidad, en el menú ‘car’ también encontrarás otra forma de volver a los ajustes de fábrica, pero en este caso centrado en diferentes funcionalidades del vehículo.

Sobre la privacidad, si despliegas el menú que baja desde la parte superior de la pantalla, podrás ver los distintos niveles de privacidad, que comparado con anteriores modelos del Grupo VW se han simplificado bastante, con cuatro niveles diferentes. Lo que varía es la mayor o menor cantidad de información que compartes, sobre todo con el exterior, de tal manera que si eliges el mayor nivel de privacidad, pues dejarás de disfrutar de ciertas funciones.

También de alguna manera relacionado con la privacidad, entre los ajustes del Bluetooth encontrarás la opción de que esta red inalámbrica no esté visible o también se puede desconectar si no la vas a utilizar; además, el proceso de desemparejamiento de dispositivos conectados en bastante sencillo y rápido de llevar a cabo.

Otra cosa bastante curiosa es que dentro del menú de los ajustes puedes encontrar algo típico de los ordenadores y es que en caso de que hayas conectado una memoria externa como puede ser un USB, existe la opción de ‘extraer con seguridad’, que sirve para no dañar el dispositivo una vez que quieres retirarla. Por lo demás, y aún siendo un sistema multimedia no especialmente futurista, sí que permite recibir actualizaciones de software.

Si accedes a ese menú -información del sistema / actualizaciones de software-, podrás ver que es posible hacer una actualización global de todo el sistema o solo centrarte en las que tiene que ver con la radio, los idiomas del vehículo, la WLAN que da Internet al vehículo o los servicios conectados que ofrece.

Por rematar con el interior, hay que recordar que una de las máximas de Skoda ha sido el lema ‘simply clever’, lo que se traduce en una serie de soluciones que, sin ser muy avanzadas o tecnológicas, sí que resultan muy útiles en el día a día. En la puerta del conductor, por ejemplo, hay un hueco para guardar un paraguas de pequeño tamaño; también hay ganchos para llevar documentos a mano, el conocido rascador de hielo en la cara interior de la tapa del depósito o el gancho en la cara interna del portón para que te cueste menos cerrarlo cuanto está abierto.

¿Cosas curiosas y también muy ‘al estilo Skoda’? El Fabia es un vehículo orgulloso de su nombre y que luce, incluso, en la capilla de la instrumentación. Por otro lado, es de los pocos modelos modernos que aún no ha sucumbido al freno de mano eléctrico, pues sigue siendo manual.

Asimismo, destacaríamos el uso ‘decorativo’ de los puntitos, que se ve en la zona de los retrovisores. Y, por último, por poco más de 35 euros, este Skoda puede llevar una toma USB adicional… en un sitio poco habitual: junto al retrovisor central. Está situado ahí porque se ha pensado para que instales una cámara a bordo y así tener un lugar donde alimentarla.

Una combinación siempre buena

Es cierto que en la historia del Fabia ha habido versiones más potentes y deportivas, otras turbodiesel… pero la verdad es el modelo analizado, con su propulsor 1.0 turbo de tres cilindros y 110 CV, en combinación con el cambio automático de siete marchas, consigue un resultado extraordinario y ejemplifica lo que es una buena mezcla de prestaciones interesantes con un consumo ajustado.

Esta pequeña -y pluriempleada- mecánica es sorprende y un buen ejemplo de cómo han evolucionado los coches con el paso de los años; y es que mientras que hace unos 20 años conseguir una potencia similar exigía adquirir la versión 2.0 de 115 CV, ahora se logra con menos cubicaje y un cilindro menos pero con la ayuda inestimable del turbo.

Al final, sus prestaciones son una velocidad máxima de 205 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h por debajo de los diez segundos, son muy razonables… y el mencionado cambio de doble embrague y posibilidad de manejo secuencial le ayuda a sacar el mejor rendimiento. Pero luego otra de sus virtudes tiene que ver con el consumo… y la autonomía, pues hablamos, posiblemente del urbano que, sin recurrir a algún tipo de hibridación, logra una mayor autonomía.

Eso es posible por dos motivos; el primero de ellos, por el propio rendimiento del motor, capaz -en un uso normal- de ceñirse a las cifras oficiales que hablan de valores entre 5,6 y 6,1 litros de media… e, incluso, rebajarlos si tu conducción es especialmente cuidadosa a valores que empiezan por cuatro.

Pero es que, además, no hay muchos urbanos que ofrezcan la posibilidad de optar por un depósito de combustible más grande que el de serie; de hecho, por solo 40 euros tendrás un depósito de 50 litros, diez más que su configuración de serie… para lograr aproximarse a los mil kilómetros a la autonomía. ¿Cómo sería perfecto este motor?

Seguramente es algo que el Fabia reciba algo más adelante -de hecho, ya lo ofrecen otros modelos de la gama, como el Octavia– y es un sistema microhíbrido, cuya principal ventaja es que el coche disponga de la etiqueta ECO de la DGT, ya que ahora mismo, el coche no puede pasar de la letra ‘C’.

En cuanto a los asistentes a la conducción, el Fabia con el acabado Sport incluye algunos de serie… pero los más sofisticados los deja en el cajón de las opciones. De esta forma, lleva un control de velocidad… pasivo, que simplemente mantiene una velocidad, pero no frena o acelera según los vehículos y el tráfico que se vaya encontrando por delante. Para contar con el control adaptativo, hay que invertir 285 euros, que merece la pena.

Luego tiene incluido el sistema de corrección por salida de carril, pero es solo eso: un dispositivo que avisa y corrige, pero no es de los que puede intentar llevarte lo más centrado posible. Con sobreprecio también se encuentra el lector de señales de tráfico o el control de obstáculos en el ángulo muerto de los retrovisores.

Sí que dispone del front-assist, para que si el Skoda detecta un riesgo de colisión, sea capaz de avisar al conductor y, en último término, intervenir sobre los frenos para intentar eliminar o, al menos, minimizar los riesgos.

Así que, a modo de conclusión, diremos que el Fabia mantiene y conserva una fórmula que puede ser especialmente atractiva a día de hoy: nos referimos a la de adquirir un urbano tan ‘crecidito’ que puede convertirse en alternativa a los tradicionales compactos, pero manteniendo un precio de urbano. Eso se consigue con una buena estrategia comercial -Skoda suele tener buenos descuentos- y también ofreciendo un equipamiento de serie ‘razonable’, pero dejando fuera los elementos más sofisticados y tecnológicos.

El resultado final es que por un precio de 23.390 euros, tienes un modelo completo, viajero, seguro, con interesantes detalles de privacidad y ciberseguridad… y al que, además, le aguarda una larga vida en el mercado.

¿Quieres ver nuestra prueba del Skoda Fabia en vídeo?

VALORACIONES
Conectividad
7.5
Asistentes a la conducción
6.5
Tecnologías de confort
7
Tecnologías de entretenimiento
7
App
7
Llevo años dedicándome al mundo del motor; porque me gusta, porque es el único que he practicado y porque es un sector que no deja de evolucionar. Me gusta buscar la noticia -a veces es ella que me encuentra-, soy cotilla por naturaleza y creo que la exclusiva la puedes hallar muchas veces en el sitio más inesperado.

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