Prueba a fondo

CarLab: Probamos el Ford S-Max 2.5 Hybrid Vignale

Si tienes familia, estás abierto a ver distintas tipologías de vehículos y necesitas algo con buen espacio, este Ford 'te caerá muy bien'. ¿Cómo es conducir uno de los pocos híbridos de este tipo que hay en los mercados?

Imagen tres cuartos delantero Ford S-Max HackerCar

Qué debes saber del Galaxy de nuestra prueba

Es la segunda generación de un monovolumen de gran tamaño que, en estos momentos, se fabrica -en Almussafes, Valencia- y comercializa únicamente en una versión híbrida auto-recargable, tecnología que la marca denomina por las siglas FHEV.

Se emplaza dentro del segmento de los monovolúmenes grandes, una categoría que se ha ido despoblando poco a poco -los últimos en desaparecer han sido los VW Sharan y Seat Alhambra-, de tal manera que como competencia directa, apenas si permanecen los Ford Galaxy y Renault Espace. Se trata de un modelo de unos generosos 4,8 metros de largo, 1,91 m de ancho y 1,68 m de alto.

La única posibilidad mecánica, la híbrida auto-recargable, es fruto de combinar un propulsor principal 2.5 gasolina, atmosférico y de cuatro cilindros con 152 CV junto con un motor eléctrico de 125 CV. La potencia conjunta resultante es de 190 CV; combinado con un peso cercano a los 1.900 kg, las prestaciones hablan de una velocidad máxima de 185 km/h con una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,8 segundos.

La eficiencia es una de sus mayores virtudes; por su condición de híbrido puede lucir la etiqueta ECO en el parabrisas, con las ventajas que ello supone -tarifas reducidas a la hora de aparcar en zona de estacionamiento regulado, acceso a zonas con restricciones al tráfico-. Asimismo, su parte ‘eléctrica’ -con el motor combinado con una batería de 1,1 kWh- es lo que le permite ofrecer unos consumos muy razonables para el tamaño y potencia del vehículo. En concreto, anuncia 6,4 litros cada 100 km para un depósito de 65 litros, lo cual quiere decir que la autonomía es particularmente amplia.

La versión analizada del S-Max lleva el acabado Vignale, lo que significa que es el más lujoso, completo y distinguido de la gama. Se caracteriza por incluir de serie elementos tecnológicos como el acceso y arranque manos libres, sistema de navegación, faros delanteros de leds adaptativos, sistema multimedia Ford SYNC3, equipo de sonido Sony con 12 atavoces, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, climatizador trizona, asistente de mantenimiento en el carril, cámara de visión trasera, sistema de iluminación ambiental, asiento del conductor con diez ajustes y memoria, lector de señales de tráfico, control de velocidad activo, radio digital, compatibilidad con Android Auto y Apple Car Play…

Y en cuanto a las opciones disponibles, se puede elegir el sistema de control de velocidad activo con función Stop&Go por 750 euros, el techo solar por 1.200 euros, el denominado Paquete X -con portón trasero manos libres, cámara delantera y trasera faros delanteros de leds dinámicos, equipo de audio Sony o sistema precolisión que detecta peatones- por 2.400 euros, la alarma por 300 euros o el pack invierno por 260 euros.

El concepto monovolumen ya no se lleva… pero eso no quita que estemos ante uno de los mejores coches familiares del mercado. En todos los aspectos

El S-Max fue una genial idea que se le ocurrió a Ford y que se lanzó a los mercados en 2006. Era genial porque en un mercado repleto -en aquel entonces- de monovolúmenes grandes de siete plazas con aspecto serio y aptitudes -lógicamente- muy familiares, aparecía una alternativa diferente en cuanto a diseño -más bajito y llamativo de lo normal, además de que se ofrecía en acabados deportivos-, puesta a punto del chasis, postura de conducción -algo más bajita de lo habitual- y prestaciones.

Recuerdo haber tenido la ocasión de probar una de las primeras unidades que estuvieron en España -de hecho, tenía matrícula alemana-, que ofrecía el motor 2.5 turbo de cinco cilindros con 230 CV; un coche que terminaba de confirmar, por si te quedaba alguna duda antes de subirte en él, que Ford se había sacado de la manga algo nuevo. Quizá no tenían muy claro si el concepto iba a funcionar, porque tuvo como coetáneo suyo la segunda generación del Galaxy: otro monovolumen, también grande y también con siete plazas, que sí representaba el estilo más convencional dentro de este tipo de vehículos.

Ese Galaxy sí que era la alternativa natural a los Chrysler Voyager, Renault Espace, Peugeot 807, Citroën C8, Seat Alhambra, Kia Carnival y multitud de rivales que existían en aquel mercado, para alegría de las familias numerosas de la época. Sin embargo, el ‘experimento’ del S-Max funcionó y terminó arrasando en ventas frente a su hermano de Ford y a toda su competencia.

Han pasado cerca de 16 años desde entonces y el mundo ha cambiado. Vaya que si lo ha hecho. Y el del automóvil también. En ese tiempo, el S-Max ha recibido una segunda generación que llegó en 2015; y en la actualidad se encuentra afrontando, teóricamente, una larga recta final que ya veremos si concluye con la aparición de una tercera generación o si se pone fin a la bonita historia del modelo. Y es que el fenómeno SUV ha conseguido que varios segmentos del mercado han ido cayendo en el olvido, siendo posiblemente el más afectado el de los monovolúmenes.

Pero no adelantemos acontecimientos y vivamos el presente que supone el S-Max que protagoniza nuestra prueba. Un vehículo que no hay duda que pertenece a un segmento en el que ya es prácticamente los pocos representantes; es decir, el concepto puede que, de alguna manera, se haya quedado ‘anticuado’… ¿Pero el producto lo es?

¿Nota que lleva siete años en el mercado? Pues lo cierto es que, como veremos, es un coche sorprendente en muchos aspectos y que aún tiene mucho que decir. Y es el fiel reflejo de que más allá de las modas, lo que era una buena idea hace 16 años, lo sigue siendo ahora, mediante sucesivas adaptaciones y actualizaciones.

La primera característica, la que determina mucho de lo que es este modelo, demuestra que es un vehículo plenamente actual y, de hecho, realmente avanzado; nos referimos a su condición de híbrido auto-recargable que, por otra parte, es la única disponible en la actualidad. Esa parte mecánica es el resultado de combinar un motor principal 2.5 de cuatro cilindros gasolina y ciclo Atkison -que la propia marca declara que no ofrece tanta potencia como un motor Otto, pero que ‘brinda mayor eficiencia de combustible’ y es ideal para un modelo híbrido- con otro eléctrico para ofrecer una potencia total de 190 CV.

La fórmula en sí resulta similar a la que ofrece un Toyota Prius desde hace ya bastantes años; de hecho, también dispone de un cambio automático por variador continuo, ofrece una batería de alta tensión de 1,1 kWh situada debajo del piso del vehículo para no quitar espacio interior que es la encargada de alimentar al propulsor eléctrico. ¿Y de dónde obtiene sus ‘recargas’ esa batería, si este coche no tiene ningún tipo de enchufe?

Por un lado, del propio funcionamiento del motor principal; también de la propia inercia del vehículo cuando circula, por ejemplo, en una cuesta abajo sin tocar el acelerador. Por otro, la batería se ‘rellena’ cuando se frena, al entrar en marcha lo que se denomina frenada ‘regenerativa’. Lo que, en principio, puede parecer un inconveniente, como es el hecho de que esa batería sea pequeña y dure ‘poco’, es que igual que se descarga rápido, también se vuelve a cargar en muy poco tiempo.

Immagen interior Ford S-Max Hybrid HackerCar

El resultado es que el S-Max dispone de un interesante tercer pulmón que es eléctrico y sirve de gran apoyo al motor principal, aportando múltiples ventajas. Por ejemplo, en la práctica totalidad de circunstancias, el coche siempre se pondrá en marcha y recorrerá los primeros metros en modo completamente eléctrico.

Es un primer ‘impulso’ que favorece de manera notable uno de los momentos críticos en cuanto a emisiones y consumos de cualquier modelo de combustión. Además de la eficiencia, por supuesto, lo que percibes como conductor es una suavidad y una quietud muy agradables, debido a que la operación se lleva a cabo en silencio y con total ausencia de vibraciones.

Esa ‘quietud’, a poco que la batería del motor eléctrico cuente con suficiente carga -en torno al 50%-, permitirá seguir rodando en modo cero emisiones, si eres especialmente cuidadoso con el acelerador, el terreno es llano y no superas los 30/ 40 km/h. Esta tarea la puede lleva a cabo un híbrido como el S-Max en multitud de ocasiones, es decir, una circunstancia habitual en un tráfico urbano y de baja velocidad, que es donde saca más partida un coche como éste a su parte híbrida.

Pero también servirá de apoyo incluso circulando a más velocidad, donde la parte eléctrica le tomará el relevo a la parte térmica en cuanto el terreno sea mínimamente favorable y no estés acelerando demasiado. Es algo que sucede ‘a ratos’, pero lo bueno es que esos ‘ratos’ son bastante y si los sumas todos, el resultado es que el consumo medio que puedes obtener es extremadamente bueno, entendiendo como tal unas cifras que no se alejan mucho de lo que conseguían los mejores motores diésel que, en su día, ofreció este modelo.

La media que obtuvimos durante la semana de prueba se quedó en el entorno de los 6,4 litros, de tal forma que se cumple prácticamente tal cual la cifra que declara la marca. Pero es que en los momentos de conducción especialmente eficiente, el S-Max Hybrid no tiene mayor inconveniente para moverse en cifras que empiezan por cinco. En conjunto, si tenemos en cuenta que el depósito de combustible es de 65 litros -algo que, cada vez, es más difícil de encontrar-, la cifra de autonomía media puede aproximarse a los mil kilómetros.

Y en cuanto a sensaciones y rendimiento, tal vez no sientas ese empuje tan contundente de los motores turbodiésel más potentes con los que ha llegado a contar este modelo -recordemos que hasta hace poco estaba disponible con un diésel biturbo de 210 CV o un gasolina de 240 CV-, pero no cabe duda de que tiene prestaciones suficientes para afrontar largos viaje con el coche cargado.

Hay un pequeño detalle que se podría haber aplicado: como otros modelos híbridos o eléctricos, el S-Max puede acentuar en mayor o menor medida su sistema de frenada regenerativa, que aprovecha las deceleraciones o frenadas para recargar la batería.

El problema es que para activar el nivel más intenso de esa regeneración hay que hacerlo pulsando un pequeño botón en la parte central del mando giratorio del cambio automático; ¿lo ideal? Que hubiese estado situado más a mano -por ejemplo, en unas levas tras el volante- para poder ‘jugar’ con esa retención en los momentos que mejor vengan -por ejemplo, en una pronunciada cuesta abajo-.

Y su conectividad… ¿está al dia?

Posiblemente, uno de los apartados en los que antes denote un coche moderno el paso de los años es en todo lo relacionado con las tecnologías de conectividad. Sin embargo, aunque este S-Max ya ha cumplido siete años, se mantiene más que al día en ese aspecto. El primer ejemplo que lo demuestra es su aplicación móvil, la conocida como FordPass Connect; no solo es gratuita su descarga -como la de todas las marcas-, sino que sus servicios, en principio, también están disponibles sin costes y, por el momento, sin fecha de caducidad.

Pantallas de la app FordPass COnnect 1 Hackercar

Esta aplicación la probamos por primera vez hace ya más de tres años y nos sigue pareciendo de las mejores, porque resulta muy completa, en cuanto a información que muestra del vehículo, acciones remotas que puede llevar a cabo y prestaciones adicionales con las que cuenta. Todo ello a través de un menú sencillo en general y de apariencia agradable, con los colores y tipografías características de Ford.

Empezando por la información que suministra, se puede ver desde la pantalla de inicio los kilómetros de autonomía restantes, la ubicación del coche -en forma de nombre de calle, localidad y código postal- o los kilómetros que tiene esa unidad. Asimismo mostrará si existe algún tipo de alerta que, como usuario, debes tener en cuenta; por ejemplo, puede ser que te advierta que tienes el líquido del limpiaparabrisas bajo y, en ese caso, te dirá lo que tienes que hacer y hasta te permitirá cerrar una cita con el concesionario que elijas para solucionarlo.

Pantallas de la app FordPass COnnect 2

Además de ver la situación ‘actual’ del coche, la app del coche también es interesante porque puede llevar a cabo acciones remotas, como poner en marcha el motor –la finalidad es que se pueda activar la climatización y, de esa manera, preacondicionar el interior del coche a una buena temperatura: más fresca en verano y más cálida en invierno-, así como abrir o cerrar los seguros de las puertas. Las operaciones, que se pueden llevar a cabo desde cualquier distancia, necesitan de unos segundos para que sean ‘aceptadas’ por el vehículo.

Curiosamente, lo que no permite es llevar a cabo acciones más sencillas, como pueden ser el activar el claxon o encender las luces a distancia.

Y en cuanto a las funcionalidades extras, son de lo más numerosas. Entre los clásicos, ya hemos comentado que se puede solicitar cita, pero también accede al historial de mantenimiento, ver las próximas revisiones… También sirve para solicitar asistencia en caso de tener un problema en carretera, conocer las coberturas de la garantía, acceder a vídeos y tutoriales -incluido el manual del propietario-…

Pantallas de la app FordPass COnnect 2 Hackercar

También cuenta con el análisis de los datos de conducción, que se encarga de analizar información durante tus trayectos -incluido el recorrido que has efectuado- y te dice cómo lo has hecho para ayudarte a practicar una conducción más eficiente. Información que, por cierto, obtiene de la posición y ‘movimientos’ del propio móvil y no del vehículo.

Y en cuanto a cosas diferentes, puedes acceder a Ford Credit para gestionar pagos -siempre que tengas algún contrato con la marca, por ejemplo, para pagar el coche-, cuenta con un acuerdo con Tolltickets para el pago de peajes -que ofrece sus servicios en 15 países de Europa-, también es posible gestionar suscripciones que tengas contratadas en la parte multimedia -por ejemplo la de información del tráfico en tiempo real, advertencia de peligros-…

La app de Ford para instalar en el móvil permite, además de lo ya conocido, acceder incluso a una función sobre peajes

También desde la pantalla del móvil es posible llevar a cabo los ajustes que tienen que ver con el punto WiFi a bordo. Desde la app puedes configurar un plan de datos o administrar la cuenta online con el proveedor de servicios inalámbricos del S-Max.

Finalmente, en cuanto al tema de la privacidad, también se puede consultar toda la letra pequeña y políticas relacionadas con esta materia, además de gestionar la configuración de esa privacidad. Por ejemplo, pueden ser cookies de la aplicación móvil, pero también datos del vehículo y la conducción o de la ubicación, pudiendo seleccionarse de forma individual.

La parte multimedia: veterano, pero completo

Este modelo viene de serie con un dispositivo de infoentretenimiento que concentra todas sus funciones en una pantalla táctil de 8″. Si se trata de analizar el sistema por su apariencia o tamaño de la pantalla, queda claro que en ese aspecto sí se nota el paso del tiempo… y no hablamos respecto a posibles rivales, sino también en relación con sus propios hermanos de gama.

Aquí el ejemplo perfecto sería el Focus, modelo de un segmento inferior por tamaño y precio al S-Max, pero que acaba de estrena un avanzado dispositivo multimedia con pantalla de 13,2″ -un tamaño de referencia entre todos sus rivales- y combinado con el sistema operativo SYNC4 de nueva generación.

En el caso del S-Max hablamos claramente de un dispositivo de la anterior generación, pero también interesante. A pesar de sus 8″, en la pantalla de inicio hay espacio para incluir varias funciones al mismo tiempo, como puede ser el mapa de la navegación, la emisora de radio -o fuente de sonido- activa y elementos tanto de la climatización y de la telefonía manos libres.

Además y con buen criterio, en la parte inferior de esa pantalla siempre hay, de forma virtual, accesos rápidos a elementos como el audio, la climatización, la telefonía, la navegación, las aplicaciones o los ajustes generales del sistema. También hay un acceso directo a las cámaras, pero en este caso debes buscar un botón físico situado justo por debajo de la pantalla, un poco apartado ‘de todo’.

¿Qué nos ha llamado la atención del sistema? Para empezar, algo curioso y es que el vehículo sigue contando con reproductor de CD, que no suele utilizarse ya en muchos coches. Una posibilidad incluida en el equipo de audio Sony de alta gama, con 12 altavoces y una calidad de sonido buena -pero no extraordinaria-.

Por otra parte, la climatización puede manejarse desde la propia pantalla -incluso activar la calefacción del volante-, pero también mantiene los tradicionales botones físicos. Asimismo, tiene telefonía por Bluetooth que añade una función como es ‘no molestar’, para no recibir las llamadas cuando lo deseemos; también es llamativo que se pueden vincular hasta un total de… ¡12 teléfonos! Tampoco es habitual que se pueda acceder, desde esta pantalla, a los ajustes de los dos asientos delanteros -que, por cierto, disponen de función masaje-.

Desde este dispositivo también puedes descargarte aplicaciones que te puedan resultar útiles durante la conducción, como es el caso de Glympse -para compartir tu ubicación con otros y en un mapa dinámico; es decir, algo parecido a lo que ves en la pantalla del teléfono cuando solicitas un Uber-, Cityseeker -una especie de guía virtual que te informa de los mejores restaurantes, vida nocturna o atracciones turísticas de más de 500 ciudades-, Webex -pensado para reuniones virtuales-, Radioplayer -con emisoras de todo el mundo-…

Finalmente, dentro de las funciones de ‘ajustes’, puedes encontrar varios aspectos que tienen que ver con la privacidad y la ciberseguridad. Así, es posible activar o desactivar las aplicaciones móviles; si haces lo primero, el coche te advierte que estás aceptando que el sistema infoocio -sic- se comunique con Ford al menos una vez al móvil mediante el plan de datos del dispositivo móvil. «Si las desactiva, se detendrá el uso de los datos, pero no podrá utilizar las aplicaciones móviles en el sistema».

También es en este menú de los ajustes donde se puede acceder a las actualizaciones automáticas del sistema, que recordemos son otra manera de mantener actualizado un dispositivo… y que el S-Max lleva a cabo cuando se conecta a una red Wi-FI. Por otro lado, si lo deseas, puedes desactivar lo que llaman ‘análisis y diagnóstico SYNC’, de tal forma que el vehículo no enviará datos de uso y diagnóstico a Ford EE.UU. cuando el coche se conecte a una Wi-Fi.

Otra cosa que puedes hacer es restablecer a los valores de fábrica de este sistema, pero también hacerlo con lo que son los ajustes de FordPass. Además, cuenta con el modo ‘Valet’, que te permite bloquear la pantalla introduciendo un código PIN de cuatro cifras.

¿Qué cosas consideramos que puede mejorar? En ocasiones, desde el momento que se pulsa en un icono hasta que se abre la función, puede responder de manera algo lenta. Por otra parte, en esta versión el sistema solo muestra las imágenes de una cámara en la parte trasera, pero no dispone de un dispositivo 360º que muestre, de forma panorámica, lo que rodea el vehículo.

También se echa en falta que contase con alguna función para visualizar cómo está funcionando su parte híbrida auto-recargable. Por otro lado, la parte gráfica no es especialmente llamativa, predominando los tonos azules y las imágenes sencillas.

La otra pantalla que encontrarás en el vehículo es la de la instrumentación; en su día, el S-Max fue de los primeros modelos del mercado que combinaba la clásica instrumentación con relojes de ‘agujas’ con una parte virtual situada en el centro y que ‘muerde’ parcialmente la zona del cuentarrevoluciones. Esa pantalla puede mostrar bastante información, a base de actuar sobre uno de los mandos ubicados en el lado izquierdo del volante.

Por ejemplo, dispone de los datos de dos ordenadores de a bordo, con informaciones como el consumo medio, el consumo instantáneo -en litros por hora-, la distancia o el tiempo recorrido. Curiosamente, la indicación de la autonomía aparece apartada del resto de valores y se sitúa cerca del nivel de combustible.

Además, desde el cuadro de mandos se puede visualizar y controlar las fuentes de sonido, ver indicaciones del navegador, la telefonía, conectar o desactivar los asistentes a la conducción, saber los pasajeros que llevan o no puesto el cinturón de seguridad…

También se puede activar lo que es el sistema ‘MyKey’, de tal forma que si eres el propietario del vehículo y actuando como un administrador, puedes programar una llave del coche para que, si se la dejas a alguien, se encuentre el coche con ciertas restricciones de uso, por ejemplo, sobre la velocidad máxima o en cuanto al volumen al que puede sonar las fuentes de sonido.

Bien asistido, si pagas por ello

Para saber todo lo que puede ‘dar de sí’ en cuanto a asistentes a la conducción, el S-Max necesitas pagar 750 euros para que el control de velocidad sea activo y con la función de stop&go, es decir, capaz de detener al vehículo en caso de encontrarse con un atasco y volver a reanudar la marca en cuanto lo hace el resto del tráfico. Si no abonas esa cantidad, lo que tendrás es un más convencional control de velocidad pasivo.

En materia de asistentes, lleva los necesarios… pero los de última generación. Algunos se pagan, como el ACC, pero otros habrá que esperar a un futuro S-Max, si Ford decide fabricarlo

Otro elemento incluido es el denominado ‘sistema de mantenimiento de carril’, que está pensado para que el S-Max pueda advertirte si percibe que te puedes salir del carril por el que circulas y realizar correcciones en la dirección para mantener la trayectoria deseada.

No es una evolución tan avanzada de esta tecnología como puedes encontrar en otros modelos porque, por ejemplo, solo funciona a velocidades superiores a 64 km/h; en todo caso, es posible elegir que la ayuda venga en forma de advertencia con vibración en el volante o mediante una corrección sobre el mismo.

Además, nuestro Ford dispone del lector de señales de tráfico -no solo de velocidad, también la de prohibición de adelantar… y la finalización de la misma- y el sistema de control de obstáculos en el ángulo muerto -que detecta a otros vehículos en una distancia máxima de 18 metros y siempre que tú estés circulando por encima de los 10 km/h, y la del otro vehículo que detecta sea superior a los 48 km/h-.

También dispone del sistema anti-colisión capaz de detectar coches, peatones y ciclistas para advertirte en caso de riesgo o frenar de manera automática el vehículo con el fin de evitar un posible accidente… Por último, también es posible contar con el aparcamiento automático, unos faros delanteros de leds con funciones adaptativas -como orientar el haz de luz para no deslumbrar a otros conductores-…

Imagen tres cuartos trasero Ford SMax HackerCar

En definitiva, es evidente que por tamaño, potencia, imagen o calidad estamos ante un modelo de alta gama con aspecto premium, tal y como debería corresponder a un modelo con el acabado Vignale. Ahora bien, ¿cuál es su precio?

En estos momentos, la tarifa de concesionario nos habla de un coste final de 52.827 euros… pero ojo: Ford promociona esta versión con nada menos que 11.000 euros de rebaja, hasta quedarse en unos ajustados 42.578 euros, que es un valor muy defendible, teniendo en cuenta todo lo que ofrece el vehículo.

Pero no solo eso: disfrutar del punto fuerte de este modelo, como es su tecnología híbrida auto-recargable y sus ajustados consumos, se puede hacer por mucho menos dinero. Y es que, como acceso a la gama, el S-Max está disponible con una terminación llamada Trend, que con las promociones rondaría los 34.105 euros, siendo el modelo de su tamaño y características más asequible del mercado.

DISPOSITIVOCUÁNTO CUESTA QUÉ TAL FUNCIONA¿DEBES PAGAR POR ÉL?
detalles interiores VW T-ROCCEquipo Beats Audio490€Bien
Navegador590€Muy bienNO
detalles sistema multimedia vw t-roc 2022Multimedia 9,2″1.470€BienTÚ DECIDES
detalles interiores VW T-ROCCCargador inducción450€BienNO
Imágenes del sistema multimedia del VW T-ROCPack ayudas conducción965€Bien
diseño exterior VW T-ROC 2022Susp. regulable630€Muy bien

VALORACIONES
Conectividad
8.5
Asistentes a la condución
6.5
Tecnologías de confort
7
Tecnologías de entretenimiento
7
App
8.5
Apasionada del movimiento, tenga la forma que tenga. Transportarme es un sueño. Los automóviles son los que mejor lo expresan. Periodista, conductora, correctora. Saber cada día un poco más y contarlo. HackerCar es el medio ideal para continuar creciendo.

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