Prueba a fondo

Mercedes A200 DCT

Todos los compactos que se han renovado en los últimos años están haciendo mucho énfasis en la tecnología. Sin embargo, pocos presumen de ofrecer la Inteligencia Artificial que sí lleva el Mercedes. ¿Qué tal lo hace?

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Antes de empezar… qué debes saber de este Clase A

Que cuenta con un motor 1.3 turbo gasolina -compartido con modelos de Nissan y Renault- que ofrece una potencia de 163 CV. En nuestro caso, combinado con el cambio automático de doble embrague y siete velocidades, el A200 puede alcanzar 225 km/h y acelerar de 0 a 100 km/h en ocho segundos, con un consumo medio de 5,3 l/100 km. En todos los casos se trata de datos oficiales, homologados por la marca.

Que es un modelo de 4,41 m de largo, 1,79 m de ancho, que pesa 1.375 kg y que, de momento, sólo se vende con carrocería de cinco puertas. Su habitáculo puede acoger a cinco pasajeros, mientras que la capacidad de maletero es de 370 litros.

Que en este Mercedes no existen acabados como tal, pero sí líneas de equipamiento. De serie, cualquier Clase A viene con elementos tecnológicos como la cámara de marcha atrás, el arranque por botón, la llamada de emergencia, el módulo de comunicación LTE para el uso de los servicios Mercedes me connect, el sensor de lluvia, el sistema de frenado de emergencia, el sistema MBUX Connect 20 con dos pantallas digitales de 7”, tres tomas USB, faros delanteros de led…


Muchos vieron en la cuarta generación del Clase A una simple evolución del modelo precedente; sin embargo, Mercedes ha dado un golpe de mano en lo relacionado con la tecnología que deja obsoletos a muchos competidores. Su cuadro de mandos y su inteligencia artificial MBUX son dos buenos ejemplos.

Durante los días que hemos analizado el nuevo Clase A, varias personas coincidieron en una apreciación; al observar el coche desde fuera, veían en él al compacto de Mercedes con un aspecto actualizado… pero cuando accedían al interior percibían que estaban ante un vehículo completamente nuevo.

En realidad, ese juicio de valor quizá era algo que la propia marca sabía que podía pasar. De hecho, este Mercedes ha sido de los muy pocos vehículos cuya marca, cuando comenzó a facilitar información con cuentagotas de su nuevo best-seller, lo hizo publicando una foto del interior e, incluso, mostrando el salpicadero en eventos tecnológicos -como el CES-.

Y es que en el interior de este Clase A han pasado grandes cosas. Nosotros no vamos a entrar a valorar los considerables progresos llevados a cabo en habitabilidad o calidad; queremos centrarnos en el ambiente tecnológico que se ha creado en el habitáculo del modelo alemán.

Se solía decir que cada vez que se presentaba una nueva generación de su hermano mayor, el Clase S, estábamos viendo el futuro, porque muchas de sus soluciones terminarían por extenderse en todos los coches en un plazo de diez años.

Ahora, el Clase A logra algo parecido dentro del segmento de los compactos: el nivel tecnológico interior de este Mercedes marcará la pauta de lo que muchos otros fabricantes van a hacer a partir de 2020 en el segmento de los compactos.

Y más que referirnos a los sistemas tecnológicos de asistencia a la conducción, nos vamos a centrar en la relación entre coche y conductor, en el conocido como HMI o Human Machine Interface que, digamos, en la manera en la que máquina y ser humano interactúan. Se compone de todo aquello que el coche quiere decirte y la manera en lo que la hace… y todo lo que tú quieres que haga el coche por ti y cómo lo logras.

El cuadro de mandos más avanzado del mundo

Antes de empezar, hay que decir que nuestra unidad llevaba una serie de interesantes packs que son muy recomendables -aunque caros- para ver todo de lo que es capaz este Clase A y que le dan el mayor sentido a esta prueba tecnológica; uno de ellos es el denominado Paquete Premium, que por 3.231 euros suma un completo navegador, las pantallas digitales de mayor tamaño, sistema de ayuda al aparcamiento con cámara de marcha atrás, el dispositivo de iluminación ambiental, acceso y arranque manos libres….

Uno de los elementos más significativos del Clase A y que de manera progresiva se está extendiendo por toda la gama Mercedes es su sofisticado cuadro de mandos virtual, compuesto por dos pantallas unidas que abarcan desde la zona del volante hasta la consola central.

De serie, ambas pantallas tienen un tamaño de siete pulgadas, pero en nuestra unidad dotada del paquete Premium, lo que tenemos es una pantalla que hace las veces de instrumentación y que mide 10,25” -es decir, 26 cm- y luego está lo que en la marca llaman ‘Visualizador de Medios’, de exactamente el mismo tamaño, pero que en este caso también es táctil.

La apariencia resulta… excelente

La propuesta de Mercedes supone un cambio radical, porque la forma de integrar esta doble pantalla ha implicado un cambio notable respecto a los tradicionales salpicaderos. Digamos que esta solución despeja toda la parte superior del cuadro de mandos, dotando al coche de un aspecto muy tecnológico y la forma de integrar ambas pantallas con un fondo negro brillante logra que parezcan una sola de mayor tamaño.

La resolución es extraordinaria siempre -1.920 x 720 pixels y 200 dpi-, la calidad de los dígitos, los gráficos, los colores… y su claridad a cualquier hora del día, con sol o de noche, es perfecta: nunca se deja de ver bien, nunca molesta por una excesiva luminosidad y la fluidez de funcionamiento del sistema operativo Linux que utiliza o la transición entre diferentes pantallas o grafismos es magnífica.

En su buen funcionamiento global seguramente influyen los dos chips desarrollados por NVIDIA -el Reilly PX y el Parker 128-, la memoria RAM de 8 Gb y la CPU de seis núcleos. Seguramente, BMW y Audi terminarán aplicando una idea parecida en sus compactos, pero hay que reconocer que Mercedes ha dado el primer golpe.

Con todo, lo mejor de tener pantallas en lugar de los clásicos relojes de agujas es que el usuario puede hacer ‘casi lo que quiera’ con la información que se ve en las pantallas. Especialmente significativo es el cuadro de instrumentos, que deja de ser algo estático -en la práctica totalidad de coches se reduce a dos relojes con un display entre ambos- para poder configurarse de mil y una maneras.

Esa labor se lleva a cabo desde unos mandos ubicados en el volante -su diseño es como el de todo un Clase S-, de manejo similar a los que tienen los controles de los videjouegos, con botones y superficies con sensores capacitivos -Touchcontrols- por las que desplazar el dedo.

De esta forma, el usuario puede optar por un diseño ‘básico’ que muestra la clásica instrumentación de los Mercedes… pero en formato digital, con dos grandes esferas para velocímetro y cuentarrevoluciones, indicadores de nivel de combustible y temperatura del motor más una zona intermedia para datos del ordenador de a bordo, hora, temperatura…

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Ahora bien, lo que muestra cada esfera puede cambiar a gusto del conductor y mostrar un reloj analógico, información del viaje, las emisoras que se pueden escuchar en el equipo de sonido, consumo instantáneo, el mapa del navegador, funcionamiento de ayudas a la conducción, un gráfico de fuerzas G -aceleración, frenada, laterales-…

Además de la que podríamos denominar como ‘visualización estándar’, existen distintas configuraciones ‘globales’ para todo el cuadro; por ejemplo, se puede optar por un diseño más ‘clásico’, otro ‘deportivo’ -con tonos más amarillos y un fondo diferente para los relojes-, uno ‘discreto’ -que muestre menos indicaciones para distraer lo menos posible al conductor…

Otra posibilidad interesante es pedir al cuadro de mandos que muestre, a pantalla completa, los mapas del sistema de navegación o que enseñe, en exclusiva, los datos que tienen que ver con la conducción y los asistentes.

Y eso en lo que tienen que ver con la instrumentación, porque la pantalla de la consola central es incluso más completa y funcional. En este caso, el control de sus funciones puede realizarse por cuatro maneras distintas; utilizando el dedo y pulsando sobre la propia pantalla táctil; de una manera muy sencilla a través del Touch-pad situado muy a mano entre los asientos delanteros y que tiene respuesta háptica para que, con pequeños impulsos, sepas por qué zona de la pantalla se está desplazando tu dedo; con un -ya clásico- control de voz denominado Linguatronic; mediante el asistente virtual de Mercedes. De los dos últimos hablaremos más adelante, de momento nos referiremos a las formas ‘tradicionales’ de manejar el sistema multimedia.

Volviendo a la pantalla, nos encontramos no sólo ante uno de los dispositivos de info-entretenimiento más completos del mercado, sino también ante uno de los más intuitivos de manejar, lo cual no quita que sus múltiples funcionalidades obliguen a cierta práctica.

Como en muchos sistemas de este tipo, desde esta pantalla es posible acceder a funciones como el teléfono, el navegador, el equipo de sonido, los ajustes del vehículo, información del coche, iluminación del interior o o las apps útiles para el coche o su propietario.

Para que manejarlo no resulte complejo se utilizan varias técnicas que se agradecen; por ejemplo, debajo de los iconos que permiten acceder a las funciones ya enumeradas se pueden asociar botones secundarios de acceso directo que eviten abrir un nuevo menú. Por ejemplo, dentro del icono del equipo de sonido, que haya dos botones para pasar de una emisora a otra.

Por otra parte, el coche permite configurar diferentes perfiles para otros tantos usuarios, de manera que si varias personas usan el mismo coche, les basta con seleccionar su perfil para que el coche se adapte a sus gustos -tipo de emisoras de radio, funcionamiento del climatizador, iluminación interior…-.

Además, otra manera de simplificar el funcionamiento es con lo que el sistema denomina ‘áreas temáticas’; bajo nombres tan sugerentes como ‘Experiencia’, ‘Eficiencia’, ‘Lounge’, ‘Viaje’, ‘Experiencia’… lo que propone el Clase A son formas más intuitivas de llegar a determinadas funciones. Por ejemplo, si activas ‘Eficiencia’ encontrarás información relacionada con el consumo del coche durante los últimos minutos.

Aprovechando también una de las grandes innovaciones del Clase A, su inteligencia artificial, el coche va aprendiendo día a día de las costumbres de quien lo conduce. A partir de ahí -y también como otra forma de simplificar su manejo-, el vehículo ‘se adelanta’ a nuestros deseos y nos mostrará un cierto destino en el navegador si sabe que los fines de semana nos gusta ir a determinado destino; nos sugerirá un contacto del teléfono porque intuye que a cierta hora siempre llamamos a una persona; nos pondrá el tipo de música con el que sabe que nos identificamos cuando vamos camino del trabajo…

El Clase A viene de serie con un módulo de comunicación LTE, que permite tener acceso a Internet con mayor velocidad y los servicios Mercedes me Connect. Además de lo evidente, que es disponer de llamada emergencia y de asistencia en carretera, los servicios que ofrece la marca son de lo más completos… Por ejemplo, en combinación con una aplicación que te descargues en el móvil, es posible saber en todo momento, desde cualquier lugar, datos como el kilometraje, la presión de los neumáticos, el nivel de combustible, saber dónde está el coche -tanto si está aparcado como en movimiento-…

También es posible conocer el nivel del líquido limpiaparabrisas, las pastillas de freno, el nivel del líquido de frenos y te recuerda en qué momento debes hacer la próxima visita al taller.

Como en otras apps, es posible definir una determinada área por la que puede moverse el vehículo -en caso de que se lo prestemos a alguien- y, en caso de que el coche abandone el perímetro marcado, el propietario recibirá una alerta.

Algo que es menos habitual es que el usuario del coche disponga de un asistente personal que le puede hacer recomendaciones, dar asesoramiento o realizar reservas.

MBUX: ¿tiene más de inteligente o más de artificial?

Mercedes asegura que su Clase A “habla, entiende, piensa y causa una impresión asombrosamente humana”. También dicen que es capaz de aprender cosas nuevas, con el fin de adaptar el vehículo a los “deseos, preferencias y estilo de conducción” del cliente.

La primera vez que tuvimos conocimiento de lo que Mercedes estaba preparando fue en el CES 2018, uno de los eventos de tecnología más importantes del año.

Allí mostró en primicia el cuadro de instrumentos de su nuevo Clase A -cuando el resto del coche aún no se conocía- y lo que más llamó la atención fue, sin duda, su asistente virtual, incluido de serie. Al igual que en el mundo de la telefonía o los ordenadores ya es algo muy común -ahí están los Siri, Alexa, Cortana, Google Assistant-, en el sector del automóvil empiezan a despegar… y, desde luego, no se nos ocurre mejor escenario que la conducción de un coche para disfrutar de las ventajas que, mediante la voz, y de manera muy intuitiva permiten interactuar con el vehículo.

Aquí la clave está en esos dos términos: ‘intuitivo’ e ‘interactuar’. Son básicos para diferenciar de los controles por voz que, hasta el momento, son los más comunes en el mundo del motor. Sin embargo, su funcionamiento se basa en una serie de comandos vocales predeterminados que, o bien te sabes de memoria o bien escuchas la opción de ‘ayuda’ para que el propio sistema de voz te los recuerde… lo cual ralentiza mucho el proceso.

Por otro lado, estos sistemas no permiten muchas licencias al usuario, simplemente les dictas la orden y ellos la acatan, poniendo fin al ‘diálogo’. Sin embargo, el asistente de un coche como el Mercedes aporta un toque de humanidad en su forma de funcionar. Todo, gracias a su inteligencia artificial.

Hemos querido realizar, precisamente, una serie de pruebas para conocer cómo de ‘inteligente’ y cómo de ‘artificial’ es el nuevo sistema. La primera lección que hay que aprender es que, también a diferencia de los controles por voz, este nuevo sistema no necesita que el conductor presione ningún botón para que se ponga en funcionamiento: digamos que siempre está a la escucha del comando que sirve para que empiece a interactuar con nosotros.

En teoría, la expresión que lo activa es “Hey Mercedes”, pero hemos comprobado que también nos responde si nos dirigimos a él -o ella, porque la voz con la que nos habla es femenina- con expresiones como: “Mercedes”, “Hola Mercedes”, “Mircedes” o “Marcedes”.

Por el contrario, no actuaba si nos dirigíamos a ella con un “Qué pasa Mercedes”, “Whatsup Mercedes”, “Cómo estás Mercedes”, “Atiende Mercedes”… ni si empleábamos términos desde el punto de vista fonético como “Hola Marcadas” o “Mercados”.
Para mostrar que ya nos escucha, nos responderá con un: “¿sí?”.

Otra cosa que sorprende es la extrema sensibilidad de escucha del dispositivo; basta con decir en susurros “Hey Mercedes” para que entre en funcionamiento -sólo puede ser un problema… si algún pasajero que vaya a bordo tiene ese nombre… y cuando le llames por su nombre te responda la persona y el coche-.

Lo mejor de esta IA es que, además de su manejo sencillo, el coche escuchará lo que dices, lo interpretará y tomará medidas.

Llama la atención cómo interpreta ciertas peticiones y las transforma en comandos que pueda ejecutar, tal y como sucede con expresiones del tipo “tengo frío” -que interpreta como que es necesario subir la temperatura del climatizador-. Sin embargo, de momento no muestra empatía con el usuario; si le preguntas cosas como “qué opinas de BMW” o le comentas “estoy triste”, “cuéntame un chiste”, no lo entenderá y te pedirá que repitas el comando.

En cualquier caso, el sistema no sólo te facilita enormemente muchas tareas durante la conducción, sino que muestra un tremendo potencial que irá desplegando con el tiempo.

Que este sistema ofrece grandes posibilidades de evolución queda demostrado por el hecho de que Mercedes ya ha anunciado que con el debut del nuevo Clase CLA en el Salón CES de Las Vegas se presenta una variante evolucionada del MBUX, que estrena  funciones como el ‘MBUX Interior Assistant’ capaz de identificar órdenes basadas en movimientos.

También estrena el sistema de navegación con realidad aumentada, mejora su capacidad de comprensión ante órdenes de voz indirectas y recibe el ‘Energizing Coach’, que proporciona recomendaciones personalizadas de ejercicios de ‘fitness’.

Las otras tecno-curiosidades

El dispositivo multimedia es compatible con los estándares más comunes: Apple Car Play y Android Auto… pero también con Baidu CarLife, muy popular en China -un mercado fundamental para Mercedes-. Eso sí, sorprende que los dos primeros que utilizamos en Europa sean opcionales y cuesten 384 euros.

Los datos que emplea el mapa de navegación y los puntos de interés proceden de HERE -originalmente creado para Nokia y ahora en propiedad de un consorcio compuesto por Audi, BMW y la propia Mercedes.; lo relacionado con información del tiempo proviene de Foreca y Autonavi; mientras que lo que tiene que ver con el software de control por voz lo proporciona Nuance.

Desde el sistema multimedia se puede controlar uno de los dispositivos de iluminación ambiental más completos del mercado. Lo es porque, por un lado, los leds que emplea se reparten por salpicadero, puertas, consola central, zona de los pies e, incluso, salidas de aireación; por otro, porque es posible elegir entre 64 tonalidades y varias combinaciones predefinidas que permite que haya dos zonas con distinta iluminación al mismo tiempo.

Para asociar tu teléfono por el coche puedes hacerlo a la manera clásica, es decir, conectándolo mediante un cable a una toma USB… pero también es posible hacerlo por WiFi e, incluso, mediante tecnología NFC, mientras lo dejas en el cargador inalámbrico situado en la parte baja de la consola central.

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Cuando te desplazas a baja velocidad por zonas urbanas, el sistema de aparcamiento automático trabaja en un segundo plano midiendo posibles huecos en los que estacionar. El conductor puede percibir su funcionamiento, fijándose en que en el cuadro de mandos aparece y desaparece una pequeña letra ‘P’ -de parking-. Si se enciende, es que acaba de detectar un posible hueco donde ‘meter’ el Mercedes.

El Touch-Pad desde el que se pueden controlar todas las funciones del sistema MBUX cuenta con una superficie en la que se pueden escribir, de manera virtual, cifras y letras con la punta del dedo; esta información irá apareciendo en la pantalla de la consola central del Clase A.

El sistema multimedia lleva incluido también el libro de instrucciones del coche; además, lo acompaña con video-tutoriales.

Por 138 euros, el Clase A puede incluir la opción de llave digital, que te permite vincular el móvil con el coche de tal manera que puedas utilizar tu terminal para abrir las puertas.

VALORACIONES
Conectividad
Asistentes a la conducción
Tecnología de confort
Tecnología de entretenimiento
App
P. Parada
Llevo años dedicándome al mundo del motor; porque me gusta, porque es el único que he practicado y porque es un sector que no deja de evolucionar. Me gusta buscar la noticia -a veces es ella que me encuentra-, soy cotilla por naturaleza y creo que la exclusiva la puedes hallar muchas veces en el sitio más inesperado.

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