Prueba a fondo

Honda CR-V Hybrid 4×4

El CR-V lleva más de 20 años con nosotros, perfeccionando su fórmula de SUV amplio, bien hecho y con buenos motores. Tal vez ya no sea el más práctico, pero a cambio ha ganado mucho en sofisticación y tecnología.

IMagen tres cuartos delantero del nuevo Honda CR-V híbrido de color blanco

Qué debes saber del CR-V

Que esta ya es la quinta generación del todo camino más popular de Honda. Nació a mediados de los años 90 como una respuesta al también por entonces novedoso Toyota RAV-4. El Honda siempre ha aportado un toque más práctico y familiar, por su tamaño exterior e interior claramente superior.

Que esta es la primera vez en la que el CR-V dispone de una variante híbrida -aunque en la gama actual también se puede elegir un modelo de gasolina ‘a secas’-. Nuestra unidad, en concreto, era la conocida como i-MMD AT 4×4, lo que quiere decir que también dispone de tracción a las cuatro ruedas

Que el coche de las fotos dispone del acabado más completo -y caro- de la gama. Se llama Executive e incluye absolutamente todo, sin más opción que la pintura metalizada, que puede llevar a día de hoy no ya sólo el CR-V, sino prácticamente cualquier Honda. En su equipamiento no faltan tecnologías como el sistema multimedia Honda Connect, el HUD que proyecta dato de la instrumentación en una pantalla desplegable ubicada por encima del salpicadero, llamada de emergencia, sistema de aviso de peligro en el ángulo muero de los retrovisores…

Además, incluye el pack conocido ‘Honda sensing’, que engloba los principales asistentes a la conducción que ofrece el coche, entre los que destacan el dispositivo que previene o mitiga los impactos, el avisador de colisión frontal, el que te avisa si te vas a salir de carril y que, incluso, realiza correcciones en la dirección para evitarlo o el llamado control de crucero adaptativo inteligente.

Que el precio de esta versión, el más elevado de toda la gama, es de 46.350 euros -sin incluir descuentos, algo habitual en Honda-; en realidad, cuesta 45.700 euros, pero la pintura metalizada es un extra obligatorio, que supone un sobrecoste de 650 euros. Por ese dinero te llevas un SUV híbrido que combina un motor 2.0 gasolina de 145 CV con otro eléctrico que, en conjunto, ofrecen una potencia combinada de 184 CV.

Con esta combinación, el Honda tiene una velocidad máxima de 180 km/h, una aceleración de 0 a 100 km/h en 9,1 segundos y, lo más significativo, consigue que un modelo de 4,6 m de largo, con cinco amplias plazas, un maletero de 497 litros y un peso en marcha de unos 1.700 kg, consuma una media de 5,5 l/100 km -que se pueden alcanzar sin problemas realizando una conducción tranquila-.

El nuevo CR-V se cubre bien las espaldas poniendo a la venta, al mismo tiempo, una variante de gasolina más tradicional y asequible, junto a una versión híbrida más costosa y sofisticada.

Los japoneses siempre han tenido una visión y una manera distinta de hacer las cosas. Y eso se nota en todos los aspectos de la vida; por supuesto, también a la hora de crear coches. De acuerdo, no hablamos de cambios radicales y, de hecho, entre un modelo fabricado en España y otro en Japón casi todo es parecido, pero sí hay detalles característicos de los coches nipones.

Imagen de un Honda CR-V de perfil

Esos detalles ni son mejores ni peores: son diferentes. Por eso llaman la atención. Por ejemplo, antes de comenzar la prueba de este renovado todo camino del segmento medio -es decir, rival, entre otros, del Toyota RAV-4, Lexus UX, Subaru Forester o Kia Niro -si nos fijamos en todo camino de tamaño similar y mecánica con algún tipo de hibridación-, sabíamos que había progresado mucho en el aspecto tecnológico.

Y eso lo percibes desde el primer momento en el que te subes a bordo, pulsas el botón de puesta en marcha y echas un vistazo a lo que te rodea: frente a mi emerge una pantalla para el HUD, la instrumentación muestra una vistosa animación de inicio, contemplas los numerosos menús de la pantalla del sistema multimedia central, percibes que no hay ningún tipo de palanca de cambios… y, sobre todo, miras con detenimiento el volante. Sin contar con las palancas que lleva en la parte trasera, las levas del cambio o el claxon, compruebas que hay 21 botones.

Al principio, piensas que eso puede ser algo negativo, que exigirá dedicación, esfuerzo y buena memoria con el control de todos ellos. Pues no. En realidad, es todo un alivio saber que el acceso a varias de las tecnologías de las que presume el Honda se puede hacer a toque de botón, sin navegar por un menú mientras desvías muchos segundos la vista de la carretera.

Imagen del salpicadero del Honda CR-V Blanco

De hecho, para analizar los elementos que más nos han gustado del ‘Honda Sensing’ -que engloba los principales asistentes a la conducción de la marca-, lo mejor es que muchos se pueden activar o regular con un par de sencillos toques al volante.

Mantiene la línea, pero como un maestro

El CR-V dispone de uno de los sistemas de mantenimiento dentro del carril más completos que hemos visto en el segmento de los todo camino. De hecho, esta tecnología cuenta con varias funcionalidades, que incluyen desde el sistema que te advierte si te estás acercando a los límites del carril por el que circula hasta el que realiza una corrección en caso de que detecte que te vas a salir y otro más que intenta que todo lo anterior no suceda intentando mantener al coche lo más centrado posible en el carril, sin esperar a que comience a desviarse.

Para activar todas las funciones debes pulsar uno de los botones situado en el lado derecho del volante, en el que se ve el icono de un pequeño volante sujeto por unas manos. Al hacerlo, el CR-V -en concreto, la cámara que lleva instalada en la zona del retrovisor interior- ya está listo para empezar a captar las señales pintadas en la carretera. A veces tarda un poquito en ‘enfocar la visa’, y sólo lo hace a partir de unos 70/72 km/h; ¿qué notas a partir de ese momento?

Para empezar, a diferencia de otros sistemas, el del CR-V mantiene muy bien la trayectoria por el centro del carril, evitando el efecto ‘salvapantallas’ de otros sistemas que realizan una corrección cuando te aproximas a una de las líneas que delimitan el carril para ‘enviarte’ hacia dentro… pero lo que hacen es llevarte hacia la línea del otro lado del carril, donde vuelve a suceder lo mismo.

De acuerdo, el sistema no aguanta largos periodos de tiempo ‘guiando’ el coche por sí solo -lo hace en intervalos de unos 10/12 segundos-, pero incrementa de manera notable la comodidad y la seguridad. Ojo, funciona muy bien e, incluso, te puede llevar a relajarte en ciertas circunstancias, pensando que el coche está ‘velando’ por ti, pero recuerda que tú, como conductor, eres permanentemente responsable de lo que ocurre durante la conducción. Sin embargo, pero su duración es limitada y no debes olvidar que si la velocidad baja de unos 60 km/h se desactivará, por lo que SIEMPRE debes estar atento a lo que sucede.

¿Qué sucede si no pones las manos en el volante durante un tiempo prudencial? Primero, aparecerá una señal en la instrumentación que parpadeará; si no lo haces caso, el CR-V comienza a emitir un pitido discontinuo. Y si, aún así, si no tomas el control, ese pitido se vuelve continuo. Con todo, este asistente es muy bueno… incluso a pesar de que tiene sus peculiaridades; por ejemplo, respecto a otros sistemas, el del Honda es más ‘severo’ a la hora de que le corrijan.

Imagen de los botones del cambio automático del Honda CR-V

Es decir, si en un momento dado quieres trazar la curva ‘a tu manera’, puede que el sistema tenga su propia idea de cómo hacerlo a la perfección y notarás una resistencia mayor de lo normal a la hora de girar el volante.

Por otra parte, si con todo lo dicho anteriormente terminas saliéndote del carril, el sistema te advertirá también desde el propio volante realizando un levísimo movimiento oscilante, con el fin de alertarte.

Le seguirá hasta… el fin del mundo

Dentro del Honda Sensing también va incluido un control de velocidad adaptativo que la propia marca define como ‘inteligente’. Como sucedía en el caso anterior, este dispositivo es más completo de lo que suele habitual, añadiendo alguna función interesante, como la de que de ser capaz no sólo de estar atento al vehículo que circula por delante de ti -que, al fin y al cabo, es el que utiliza de referencia a la hora de circular y mantener una cierta distancia-, sino de aquellos que se mueven por los carriles contiguos -en el mismo sentido de la marcha, por supuesto- para intentar ‘detectar’ qué van a hacer.

De esta forma, con la ayuda de una cámara, un radar y la aplicación de un algoritmo -desarrollado, dicen en Honda, “tras una investigación exhaustiva de las carreteras europeas”-, el coche puede calcular la probabilidad de que otros vehículos que vayan por los lados se incorporen justo por delante del CR-V, sin respetar la distancia de seguridad.

Conectar el dispositivo es una tarea muy fácil: basta con presionar el botón con la palabra ‘Set’ del mando que hay a la derecha del volante y, a continuación, con los símbolos de ‘más’ o ‘menos’ ajustar la velocidad que desees que mantenga el coche. Por otro lado, también es posible regular el nivel de distancia que quieres que el CR-V mantenga respecto al vehículo que te precede.

A lo largo de la prueba, nosotros hemos detectado las siguientes cosas; como en la mayoría de los sistemas, debes «confiar» en él, ya que su radar mide con una exactitud la distancia que tus ojos no pueden intuir. Además, el sistema se basa en hechos, no en percepciones, de tal manera que si le dejas actuar, descubrirás que en ocasiones al coche que va delante de tí se le encienden las luces de freno… pero el Honda apenas pierde velocidad, porque sabe que quien va por delante de ti puede que esté frenando, pero muy suavemente.

¿Otras cosas interesantes? En este Honda, puedes ver en la pantalla del HUD cómo está funcionando el sistema: de hecho, muestra una especie de dibujo de la parte trasera del coche que va por delante, lo que quiere decir que ‘lo tiene en su punto de mira’. Y, por lo que hemos comprobado, lo tiene incluso si circulas por una carretera lenta con curvas prolongadas, de tal manera que incluso aunque tienes la sensación de que hay momentos en los que el radar del CR-V ha perdido de vista al coche que le precedía, en realidad, lo sigue viendo.

También llama la atención lo ‘seguro de sí mismo’ que está el sistema, ya que si eliges el modo de distancia de seguridad más corto, el Honda apenas dejará unos 10-12 metros de margen con el coche que le precede. Pero no te preocupes, porque si es necesario, el CR-V se frenará con mayor o menor intensidad para que esa distancia permanezca fija en todo momento.

Y, por cierto, ¿qué tal lo hace si el vehículo que va por delante frena con mayor intensidad? En general, este japonés frena de manera uniforme, no se perciben ruidos electrónicos mientras lo hace, y recupera velocidad con rapidez si tiene campo libre por delante.

Un multimedia para casi todo

En realidad, a pesar de su diseño distinto, el principio de funcionamiento del Honda Connect es similar al del Honda HR-V; y eso son buenas noticias en general. Por apariencia, los sistemas de la marca japonesa están cada bien mejor integrados. En este caso, recurre a un generoso marco negro alrededor que le fa un aspecto, si bien luego lo que es la pantalla en sí tiene un tamaño discreto, de 7″.

Para manejarlo, tan sólo deja un botón físico, que es el mando giratorio para encender el sistema -hay que pulsarlo- y controlar el volumen -si lo giras-, mientras que para el resto de funciones hay que confiar o bien en seis botones integrados en un lateral, en órdenes de voz, en los mandos del volante o tocando la propia pantalla táctil.

¿Qué podemos destacar de él? Si lo juzgamos en cuanto a parte gráfica, no es de los más atractivos del mercado, porque no es especialmente visual y hay detalles que se podrían haber resuelto mejor -hay menús con tipografías que aparecen un tanto ‘apelotonadas’-. A pesar de ello, no falta algún detalle original, como los fondos de pantalla dinámicos. Por otra parte, en cuanto a número de funciones, nada que objetar: puede hacer más cosas que la media.

¿Un par de buenos ejemplos? Como si de un ordenador o un móvil se tratase, puede captar redes WiFI próximas -por ejemplo, una que generes con tu propio móvil- para contar con Internet y todo un mundo de posibilidades. Por ejemplo, dispone de su propio navegador para ver en la pantalla cualquier tipo de web, incluido YouTube, de tal manera que puedes ver vídeos con la calidad de sonido de los altavoces que lleva el coche.

Contar con Internet también permite que el navegador -suministrado por Garmin- pueda suministrar información del estado del tráfico en tiempo real; por no hablar de que tendrás acceso a la tienda de aplicaciones de app de Honda, desde la que descargarte funcionalidades interesantes durante la conducción, como la que te informa de las gasolineras próximas, sus precios…

Por lo demás, el ‘Honda Connect’, tiene todo lo necesario: navegación, control de teléfono, manejo del equipo de sonido y sus múltiples fuentes, protocolo para manejar teléfonos Android y Apple… Tan sólo el ordenador de viaje te puede resultar un poco escaso en cuanto a número de funciones.

Si apartas la vista de la carretera es porque quieres

El CR-V incluye de serie, desde el acabado Lifestyle y, por supuesto, en la unidad que hemos probado, el Head Up Display -HUD-. Se trata de una pequeña pantalla que emerge de la parte superior del cuadro de mandos al arrancar el vehículo y queda dentro del campo de vista del conductor. En ella se proyectan algunos parámetros básicos del coche. ¿Básicos? Bueno, quizá no tanto, porque, la verdad, el HUD de este Honda es bastante completo en cuanto a la información que ofrece comparado con otros modelos de su segmento.

Imagen del HUD del Honda CR-V

¿Qué puedes consultar en este HUD? Aparte de la velocidad -lo más primario en este tipo de sistemas-, siempre está presente en la pantalla la lectura de señales que hace el coche. También puedes controlar los diversos sistemas de ayuda a la conducción. Por ejemplo, cuando actives el control de crucero adaptativo, el limitador de velocidad o el sistema de mantenimiento de carril, aparecerá un icono en el HUD para confirmarte su encendido y que establezcas la velocidad que deseas. Y como los botones de estas funciones se encuentran en el volante, no hay excusa para distraerte.

Además, varios datos que otros vehículos muestran en una pantalla entre los relojes del cuadro de mandos este Honda los envía también al HUD. Por ejemplo, la información necesaria para manejar la radio, el control por voz y el teléfono también puedes encontrarlos ahí, junto con las indicaciones del navegador -muy claras-, la brújula o el gráfico de uso de la energía. Los mandos para pasar de una pantalla a otra también se encuentran en el volante.

Este sistema se puede regular en altura y ‘esconderse’ si no lo ves útil. ¿Sus puntos débiles? Tiene un tamaño algo pequeño -lo que hace que algunos iconos no se vean muy bien- y el diseño de sus gráficos -al igual que los de la pantalla central- podría ser más atractivo.

Un maletero a prueba de despistados

Como buen coche familiar, el maletero es uno de los puntos en los que más se fijará la persona que acuda al concesionario a interesarse por un CR-V. ¿Qué puede ofrecer el Honda para convencerle en este aspecto? Aparte de la capacidad -497 litros con cinco plazas y 1.697 litros con los asientos traseros plegados y medidos hasta el techo-, este coche ofrece varias soluciones tecnológicas interesantes para facilitar la carga y descarga de equipaje.

La mayoría se concentran en su portón: es eléctrico en el acabado Executive y se puede abrir y cerrar pasando el pie bajo la parte derecha del parachoques trasero, simplemente llevando la llave encima. Lamentablemente, el sensor falla a veces -en nuestra prueba, hubo ocasiones en que tuvimos que abrir el maletero de forma tradicional-. Por si las moscas, también cuenta con un botón para abrirse y cerrarse eléctricamente.

Un buen detalle es que el portón del CR-V cuenta con otro sensor que detecta la altura libre al techo. De esta forma, se evita que el maletero se abra en su plenitud en sitios donde la distancia al techo no lo permitiría. Muy útil para evitar raspones por despistes. También resultan prácticos los tiradores que abaten los asientos traseros sin necesidad de moverse del maletero.

¿Qué detecta el CR-V?

Aparte del que ya hemos comentado para abrir el maletero, este coche tiene sensores repartidos por toda la carrocería con los que logra automatizar ciertas funciones que facilitan la vida al conductor.

Esto está presente desde el momento de la entrada al coche: tanto esta acción como el arranque se pueden efectuar sin necesidad de sacar la llave del bolsillo gracias al sistema Smart Entry -de serie en todos los niveles de equipamiento-. Con solo tirar del pomo de las puertas delanteras -no en las traseras-, el coche se abre. Una vez dentro, se pisa el freno y se aprieta el botón de arranque, sin necesidad de sacar la llave del bolsillo. Y, tras haber bajado del coche, pasados unos segundos, este se cierra.

Si eres más tradicional y prefieres usar el mando de la llave, puedes configurar desde la pantalla central si prefieres que se abran todas las puertas de un solo toque o si bien prefieres que con un toque se desbloquee solo la del conductor y que sean necesarios dos para abrir todos los accesos. Tras probar ambas opciones, nos decantamos sin ninguna duda por la primera.

Imagen del faro delantero del Honda CR-V Blanco

A la hora de conducir, el CR-V también detecta el tráfico nocturno para poder cambiar de luces cortas a largas siempre que sea posible -es decir, si detecta que no hay ningún coche que venga de frente o circule por delante de nosotros, en vías poco iluminadas…-.

Perímetro controlado… aunque no del todo

A la hora de aparcar, este Honda cuenta con los habituales sensores delanteros y traseros para controlar la distancia a los objetos que lo rodean. Molesta un poco que, una vez que el sensor ha detectado un obstáculo, pita hasta que el CR-V ha ampliado la distancia con respecto a él. Es muy útil al maniobrar, pero algo pesado en atascos: si te has pegado mucho al coche de delante, pitará hasta que este reanude la marcha o pongas el cambio automático en posición “párking”.

Imagen tres cuartos trasero del Honda CR-V Blanco

Estos sensores de aparcamiento cuentan con un buen ayudante: la cámara de visión trasera. Se activa automáticamente al seleccionar la marcha atrás, su resolución es muy buena, cuenta con una predicción de la trayectoria y señala con flechas si viene un coche por detrás.

En conjunto, todos estos sistemas unidos hacen que maniobrar resulte fácil. Podría ser mejor si incluyese también sensores laterales. Con lo voluminoso que es este Honda -y el precio que tiene-, no estaría de más para tener completamente controlado el perímetro.

VALORACIONES
Conectividad
8
Asistentes a la conducción
8.5
Tecnologías de confort
8
Tecnologías de entretenimiento
8.5

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