Concepts y prototipos

BMW ya ‘nos vende’ el coche que lanzará en 2040

Es importante ser previsor y, como fabricante de automóviles, es importante adelantarse a lo que demandarán los usuarios. En el caso de BMW ya están pensado en el medio de trasporte nque podría utilizar la gente... en unos 20 años.

Imagen tres cuartos delantero del BMW iVision Circular

Sabemos que los concept-car o coches de salón suelen ser muy llamativos, pero en ocasiones resultan poco ‘realistas’, más que nada porque su objetivo es atraer las miradas; sin embargo, en los últimos es verdad que se pueden sacar ciertas enseñanzas de estos vehículos de salón. Vendrían a ser algo así como esos peculiares diseños que se presentan en los desfiles de moda; unos trajes y vestidos imposibles, pero que anticipan los colores, tejidos, complementos y hasta alguna forma o patrón que se llevarán en las próximas temporadas dentro del mundo de la moda.

Volviendo a nuestro caso, el BMW i Vision Circular nos demuestra que, por un lado, la firma germana sabe que el 2040 marcará el final definitivo, en muchos países del mundo, para la circulación de los coches de combustión; y, por otro, que aunque faltan dos décadas, ellos ya prevén que ciertas cosas van a ser de una determinada manera y eso queda reflejando en este concept.

El coche, en forma de titular, diremos que es una interpretación de compacto del futuro, es decir, cómo podría ser un Serie 1 de dentro de un par de generaciones o tres -si bien es cierto que este cinco puertas tiene más bien la longitud de un urbano, con sus cuatro metros-. Lo principal del modelo, tal como indica su nombre, es que ha sido diseñado siguiendo los principios de la economía circular, lo cual es sinónimo de sostenibilidad.

Y es que todo en él se ha pensado de esa manera, para que el impacto que provoca el vehículo en el medioambiente sea el menor posible y reducir su huella de CO2. Algunos ejemplos: utilizar lo que llaman materiales secundarios, es decir, por ejemplo acero y aluminio que ya se ha utilizado, que se ha transformado en material de desecho pero al que este BMW da un nuevo uso. Por otro lado, el vehículo no usa cuero, ni cromo… y, por no tener, no tiene ni pintura.

Imagen interior del BMW iVision Circular

La idea es que un coche de este tipo pueda utilizar materiales 100% reciclados y que, al final de su vida, sea 100% reciclable. Eso incluye elementos en los que ello parece más difícil, como la batería que alimenta su motor eléctrico.

La sencillez y simplificación se aprecian en los elementos de diseño exteriores, como el frontal; por ejemplo, en vez de la clásica parrilla de BMW con su borde cromado, aquí aarece una superficie gráfica cuya apariencia y aspecto pueden variar. Los logos de la marca o del modelo han sido grabados con láser, las llantas son sencillas de montar y desmontar, los neumáticos recurren a caucho natural, las puertas se abren ‘en forma de libro’ y el techo de cristal es inteligente, porque puede oscurecerse al 50 o al 100%. Un techo que, si se observa desde arriba, en su parte trasera se aprecian algunos de los módulos de comunicación que utiliza el modelo.

Por cierto, que la forma del vehículo es muy típica de los monovolúmenes, y es la mejor para aprovechar de manera óptima el espacio interior. Quién sabe si dentro de unos años, este tipo de modelos vuelven a ponerse de moda en detrimento de los actuales todo caminos. Precisamente, el interior es el gran protagonista de este iVision Circular.

De nuevo, todo se ha diseño para mejorar la sostenibilidad: reduciendo el número de piezas, ensamblándolas para que, por ejemplo, no haya que utilizar pegamento, recurriendo a materiales reciclados como el plástico para hacer los tapizados de los asientos -de tacto muy suave-, utilizando sólo la cantidad necesaria de materiales que se precise, recurriendo a métodos de impresión 3D…

Imagen tres cuartos trasero del BMW iVision Circular

Y luego está la ingente tecnología; mucha, pero que no ‘apabulla’ al conductor y, por eso, la llaman la ‘tecnología discreta’. El mejor ejemplo son las superficies con tratamiento ‘digital’, la consola central, el volante fabricado con impresión 3D -y que cuenta con unas superficies tipo pad en sus extremos para manejar funciones con los dedos- o el generoso HUD. No es sólo una pantalla frente a una zona concreta frente a los ojos del conductor, sino que abarca toda la parte baja del parabrisas. Y no sólo puede mostrar información útil para quien conduce, sino que el copiloto puede conectar su móvil y ver el contenido en esa pantalla.

Hablando de conectividad, este vehículo hace un uso constante de datos, tanto los suyos como los generados por los millones de BMW conectados que ya existen por el mundo -y también con las infraestructuras- para conseguir que la conducción sea más eficiente, que llegues siempre a los semáforos en verde, recibir alertas de posibles accidentes, de lugares donde aparcar…

Por otro lado, otra forma de hacer sostenible un coche así, es conseguir que dure muchos años; y que nunca puede llegar a ser un veterano, porque el vehículo va a recibir actualizaciones OTA de manera constante, que le pondrán al día de muchas tecnologías. Por otra parte, el usuario también cambiar de manera sencilla algunas de las piezas del vehículo, y eso le permitirá ‘no aburrirse del coche’ y disfrutarlo durante más años.

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