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Audi TT: ¿La electricidad matará a este «millennial»?

En el mercado de la automoción, un coche necesita mucho tiempo y esfuerzo para labrarse una buena reputación. Pero con muy poco, puede perderla rápidamente. ¿Es posible que los electrones traigan tan malas noticias? ¿Qué futuro le queda a este deportivo mítico?

Imagen de un Audi TT

En la historia de la automoción hay traspiés que quedan para siempre. No citaremos ejemplos pero baste decir que, de cuando en cuando, las ‘cabezas pensantes’ de las marcas toman decisiones que nadie comprende. Ni los aficionados ni los periodistas, que se supone que «vemos venir» estas cosas.

Para encontrar el último de estos momentos inexplicables, tendremos que viajar hasta el corazón de Alemania, en Ingolstadt. Allí Bram Schot, el CEO de Audi, pronunció recientemente un discurso que dejó a muchos con los pelos de punta… y un vacío en el corazón.

Citando textualmente: «la realidad demuestra que nosotros, como compañía, hemos estado involucrados en demasiados proyectos durante muchos años […] Enfocarse también incluye dejar de lado otras cosas. El Audi TT, por ejemplo… En unos años, reemplazaremos el TT con un nuevo modelo pasional que se situará en el mismo rango de precio: un nuevo coche eléctrico«.

Con estas palabras -pronunciadas a finales de mayo en el seno de una reunión directiva de la firma-, acababa de ‘enterrar’ a todo un mito entre los automóviles del siglo XXI.

¿Quién es «el finado»?

Cuando el primer prototipo del TT apareció en el Salón de Frankfurt de 1995, el público no daba crédito. Sus líneas extremadamente limpias -que acabaron con el ‘diseño orgánico’ tan de moda en la década- perfilaban un cupé de dos plazas reales, que superaba por poco los cuatro metros de longitud y guardaba una curiosa simetría entre el frontal y la trasera.

No apareció en los concesionarios hasta 1998, y lo hizo con dos opciones mecánicas. Así, el 3.2 V6 de 250 CV complementaba por encima al 1.8 turboalimentado de 150 CV, que constituía un muy digno escalón de acceso.

Imagen del primer Audi TT

Conforme fue ganando terreno entre los corazones -y los pósters de las paredes- de los adolescentes, ganó también nuevas variantes -como el cabrio- y más potencia. Incluso -con la colaboración del especialista Abt- triunfó en el DTM de manera privada en 2003, lo que convenció a Audi para regresar, en 2004, a su campeonato ‘de casa’.

La actual generación se comercializa desde 2014. Aprovechando al límite la plataforma de su primo el VW Golf -como viene siendo norma-, sus versiones más potentes ofrecen ya prestaciones con las cuales podrían ensombrecer, incluso, a su ‘hermano mayor’ el R8.

No en vano, conviene recordar que el TT RS -el tope superior de la gama- rinde unos respetables 400 CV. Y es muy posible que, ante el futuro que se avecina, termine por convertirse en una codiciada pieza de colección.

¿Y a partir de ahora?

En primer lugar, una llamada a la tranquilidad: el TT seguirá vendiéndose durante un tiempo, que puede ser -aunque no está muy claro- un par de años. Así que, si sueñas con tener uno, es el mejor momento para empezar a ahorrar.

Imagen posterior del Audi TT

No obstante, ese futuro eléctrico que presagian desde la marca está lleno de incertidumbres. En estos momentos, es sólo una declaración de intenciones por parte de la dirección de Audi. Por tanto, desconocemos que forma tendrá, sus aspectos técnicos o su rendimiento.

Pero si nos adentramos en el terreno de la especulación, es muy probable que aproveche los esfuerzos de electrificación del Grupo VAG. Con ello, el próximo TT podría compartir su plataforma con los I.D de Volkswagen. La parte mecánica se beneficiaría de lo aprendido en el e-Tron, lo cual ayudaría a conservar parcialmente su dinamismo.

En cambio, la cuestión de la batería podría ser el mayor quebradero de cabeza para los ingenieros. Si colocasen un paquete grande para asegurar 400 km de autonomía, es muy posible que no quedase espacio para una suspensión deportiva. Además, la posición del conductor estaría demasiado elevada, arruinando por tanto las sensaciones.

Quizá, tratándose de un modelo ‘con nervio’, lo más lógico sería lo más romántico: células ultraligeras -y lo más pequeñas posible- repartidas para asegurar una distribución de pesos 50/50.

El conjunto podría completarse con un sistema de cuatro motores, uno por rueda. De esta manera, el TT eléctrico no llegaría muy lejos… pero cada kilómetro sería inolvidable. Por ahora -y hasta que la situación se aclare- sólo nos queda soñar.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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