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Así se construye un Mini eléctrico ‘a la española’

Cuando la vida de tu coche toca a su fin, tan sólo queda enviarlo al desguace. Pero estos ingenieros españoles han optado por convertir el suyo en eléctrico. ¿Cómo lo han hecho?

Inicio de los trabajos en el Mini Eléctrico Ic2Ev

Al igual que todas las demás máquinas -y al igual que nosotros mismos-, los coches poseen un ‘ciclo vital’ propio. Y, una vez cumplido, la solución más lógica y sencilla para sus propietarios es la de entregarlos para su achatarramiento… y, tal vez, obtener –ayudas mediante– un modelo nuevo a cambio.

Así pues, el automóvil no escapa al círculo vicioso de la sociedad de consumo: ‘Comprar, tirar y volver a comprar’. Un proceso que no pocas voces califican como incoherente en la época actual, tan caracterizada por la sostenibilidad. Proceso que, por su parte, se acelera por momentos debido a la rápida expansión de los vehículos eléctricos.

Desde hace ya tiempo, muchos expertos esgrimen que la manera más ecológica de afrontar este problema pasa por reacondicionar los automóviles antiguos al nuevo signo de los tiempos. Los números les dan la razón: la construcción -desde cero- de un coche nuevo consume muchos más recursos y energía de los que podría ahorrar en toda su vida útil -que abarca entre diez y quince años-.

Una oportunidad electrizante… y pionera

Fieles a este principio de ‘reciclaje’ del parque móvil, un grupo de jóvenes ingenieros españoles lo está llevando a la práctica… en sentido literal, concediendo una ‘nueva vida’ a los vehículos viejos de combustión. ¿Cómo? ¡Convirtiéndolos en eléctricos perfectamente utilizables en el día a día!

Al frente del proyecto se encuentra Pablo Escapa, CTO de la empresa vasca EUROCYBCAR. Junto a los -también- ingenieros Jorge Escapa y Nacho Coll, ya casi han completado la primera de sus conversiones. Se trata de un Mini Cooper de 2002, que ya rueda en fase de pruebas. Pero este paso ha sido el último de un largo camino que merece la pena contar.

Paso a paso

La transformación de este Mini comienza -como no puede ser de otra manera- por extraer el motor original de combustión. Sin embargo -a diferencia de un trabajo convencional-, en esta ocasión fue necesario eliminar junto a él varios órganos anexos como el compresor del climatizador, el depósito de combustible y el sistema de escape.

Una vez vaciado el vano motor, el equipo de Pablo Escapa quiso probar el funcionamiento del nuevo propulsor eléctrico -procedente de un Nissan Leafantes de integrarlo en el vehículo. Una decisión acertada pues, tras el primer test, tuvieron que realizar cambios en el circuito eléctrico para corregir la polaridad… y permitir que el propulsor girase en el sentido de la marcha.

Tras asentar el nuevo motor en su sitio, comienza la tarea más titánica: reconectar el ‘nuevo’ corazón al ‘viejo’ cuerpo. Para esta fase, los técnicos de la empresa han tenido que fabricar por su cuenta un gran número de soportes, adaptadores y cableados.

Montaje del circuito CAN-BUS en el prototipo de Mini Eléctrico de Ic2Ev

También, elementos que dependían del motor original para su funcionamiento -como la climatización o la dirección asistida- tuvieron que ser reemplazados por otros análogos. Por último, para integrar todos los módulos a nivel de software ha sido necesario desarrollar toda una nueva red de cableado -conocido como ‘CAN-BUS’- para la transmisión de datos.

Después de unos 15 días de trabajo, el Mini ya está listo y funcionando para superar el trámite de su homologación como vehículo eléctrico. Con un desembolso de unos 10.000 euros -según los cálculos de la compañía-, obtienes un medio de locomoción con una autonomía aproximada de 220 km. Más que suficientes para los desplazamientos en la gran ciudad.

¿Qué futuro le espera a este prototipo? Según afirman sus creadores, una vez el vehículo esté homologado el siguiente paso será estandarizar la conversión para comercializarla como un ‘kit’ universal, adaptable a cualquier modelo. Y, de cara al futuro, recibirá más modificaciones para hacerlo más conectado, más autónomo… y más ciberseguro, de acuerdo con las últimas normativas.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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