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Así nos ha vendido VW su Golf… cada 20 segundos

La longeva trayectoria del Golf ha creado, con el paso de los años, un reflejo en la publicidad que la marca ha empleado para vender su modelo estrella.

Imagen de la Familia VW Golf

Entre los sesenta y los setenta, la industria automotriz -al menos, en Europa- sufrió un importante cambio que la llevó a convertirse en lo que es ahora. Hasta entonces, en el mercado automovilístico existían grandes coches -por medidas, estatus…- y otros más pequeños y populares. Sin embargo, la brecha entre ambos extremos creció tanto que surgieron modelos imposibles de integrar en uno solo de ellos.

Casi sin darse cuenta, la demanda de los consumidores estaba creando vehículos populares… pero mucho más polivalentes. Y, sobre todo, con mejor presencia. Poco a poco, se establecieron en el mercado unos segmentos que aún hoy perduran. Entre ellos, el de los compactos.

Sí, la mercadotecnia está muy implicada en su origen. Pero su consolidación no hubiera sido posible sin el VW Golf. En 1974, el mítico modelo alemán estableció el canon estético y filosófico de lo que podían -y debían- ser los utilitarios futuros. Y, a pesar de que el Escarabajo siempre será el ‘icono pop’ de Volkswagen, el Golf se ha convertido en un coche que -casi- todo el mundo identifica.

El secreto está… en la pantalla

Hablábamos antes del márketing. Y es que esta rama de la comunicación ha jugado un papel primordial en el éxito del modelo. La propia marca reconoce -qué remedio queda- que su posicionamiento en España es mucho mayor que en otros países de Europa.

No en vano, los anuncios que hemos contemplado en las últimas décadas protagonizados por el Golf han evocado siempre su posesión como una aspiración. Un primer ejemplo lo tienes en cómo se publicitaba la segunda generación del GTI allá por los ochenta.

En un tiempo en que la única voz autorizada en la temática era -todavía- el doctor López-Ibor, VW se descolgó con esta particular manera de definir la ‘rapidez’. Y tenían razón: la gente corrió al concesionario para hacerse con uno. Esta pequeña ‘irreverencia’ les valió el Gran Premio del ‘Festival El Sol’ en 1991, galardón que nunca antes se había fallado en favor de una marca de coches.

Ya a finales de los noventa, el Golf sigue siendo un coche… pero, además, ya se ha vuelto una creencia. Su denominación ya no sólo cubre al modelo, también define un estilo de vida.

Esta nueva faceta quedó reflejada en la campaña ‘¿Crees en un Golf?’. En su cuarta generación, el uso inteligente de la cultura popular nos presentaba un vehículo cuya fama podía codearse con la de varias religiones.

En el nuevo milenio, las modas del mercado comienzan a pasar algo de factura al Golf. Sus parientes SUV -como el Tiguan y, sobre todo, el T-Roc– parecen ‘restarle parcela’ en el terreno comercial.

Pero, al final, es el VW Golf el que guarda mayor cercanía con la gente, ya que siempre ha estado ahí para sus conductores y propietarios. Su cualidad de ‘coche para toda la vida’ queda reflejada en la publicidad de la última iteración: ‘Tu vida, tu Golf’. Y esperemos que esta tradición se mantenga por mucho tiempo…

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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