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El Mercedes Clase E estrena un volante inteligente

De algo parecido a un bastón... a un teléfono móvil con forma redonda: el 'timón de mando' de los vehículos es de los elementos que más ha evolucionado en los coches.

Imagen del volante del nuevo Mercedes CLase E

Y aunque algunos de los volantes multifunción que ya puedes encontrar en muchos modelos modernos resultan sofisticados, avanzados y llamativos, Mercedes cree que ha llegado el momento de evolucionar hacia una nueva generación de la conocida en algunos sectores como ‘la rosca’.

¿Y cuál es la gran novedad del volante que nos propone Mercedes y que debutará en el renovado Clase E, berlina de lujo que debería llegar a los concesionarios durante el verano? Al primer golpe de vista se podría decir que… su diseño.

Al menos en la primera imagen facilitada por la marca para este modelo se aprecia el estilo del volante Supersport -habrá otras dos variantes: la Sport y la Luxury-, de considerable grosor -aunque la marca que cabe perfectamente en la mano-, la parte inferior achatada, un radio de sólo 370 mm, una superficie central muy pequeña -teniendo en cuenta que encierra el airbag del conductor- y, sobre todo, los brazos horizontales, cada uno de ellos dividido en dos.

Parte del diseño en sí tiene su lógica: el hecho de que esa parte del volante esté segmentada, seguramente sea más útil de cara a encontrar los mandos sin tener que apartar la vista de la carretera. Sin embargo, lo novedoso tiene que ver con dichos mandos… pero también con el propio aro.

Y es que dicho aro cuenta con lo que se denomina ‘detección capacitiva’, es decir, se trata de unos sensores situados en la parte delantera y trasera que tienen la misión de detectar si las manos están en el volante. Esto puede ayudar a numerosos asistentes a la conducción del coche, como por ejemplo el que detecta si te estás distrayendo o durmiendo, pero también a otros como el de mantenimiento de carril. Y es que el funcionamiento de este sistema exige que, cada cierto tiempo, el coche sepa que hay una persona sujetando el volante.

Hasta ahora, para ‘cerciorarse’ de ello, tenía en cuenta cualquier pequeño movimiento sobre la dirección para que el vehículo entendiese que el conductor seguía manteniendo el control. Ahora, con este volante, basta con llevar sujeto el aro para que en este caso el Clase E sepa que todo sigue en orden.

Por otro lado, están los botones de la parte frontal, que la marca alemana denomina Touch Control, también son capacitivos y recuerdan en buena parte a los de los Clase A o Clase B. Muchos de ellos no se desplazan, sino que basta con que pases la yema de tus dedos sobre ellos para que reaccionen como, por ejemplo, el touch pad de un ordenador portátil.

En realidad es muy sencillo acostumbrarse a su manejo, además de que logran que el tamaño de los mismos se reduzca a la mínima expresión. Por cierto, que estas superficies están enrasadas con los propios radios del volante, es decir, no sobresalen. Como curiosidad, además Mercedes asegura que los materiales con los que están hechos permiten que estos mandos se puedan operar sin problemas incluso si el interior del coche ha estado a altísimas temperaturas -soportan hasta 100 grados.

Y en cuanto a las funciones que se pueden manejar desde este nuevo volante, son las ya conocidas en cualquier modelo actual: es decir, multitud de ella. Por ejemplo, con los mandos del lado izquierdo se controla todo lo relacionado con el control de velocidad inteligente y la configuración de la instrumentación.

Los del lado derecho gobiernan casi todas las funciones de la gran pantalla de la consola central, las fuentes de sonido y telefonía, el volumen y el control de funciones por voz. Según versiones, puede contar también con levas para el manejo secuencial del cambio automático.

Pero… ¿y qué pasaba hace más de 130 años?

Pues que el primer automóvil, patentado por Carl Benz en 1886 o el modelo diseñado por Daimler y Maybach en 1889, no contaba con volante. De hecho, disponía de una simple palanca o manivela de dirección; el motivo es que, en una época en la que lo habitual eran los carros de caballos, la gente estaba acostumbrada más a un movimiento de tirar de la rienda derecha o izquierda para guiar a los equinos.

IMagen del primer automóvil patentado en el mundo

El volante como tal que conocemos, con su forma redonda, en realidad hizo su debut gracias al ingeniero francés Alfred Vacheron, que lo hizo debutar en la que está considerada la primera carrera automovilística del mundo. Cubría la ruta entre París y Ruán, tuvo lugar en julio de 1894… y Vacheron optó por instalar un volante en lugar de una palanca de dirección en su Panhard & Levassor, que era impulsado con un motor Daimler.

El objetivo se cumplió, porque el giro de las ruedas se podía distribuir a lo largo de varios giros de volante hasta llegar a unos topes… y eso permitió que las maniobras, a la hora de tomar curvas, fuesen más sencillas y precisas. Algo que sería necesario en los años venideros, cuando los automóviles comenzaron a incrementar sus prestaciones.

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