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Así cambiará los coches la inteligencia artificial

La industria automotriz vive constantes saltos tecnológicos y realineamientos estratégicos que prometen llevarnos a un futuro que, hasta hace poco, habría sido catalogado como una fantasía.

Dos mini robot de juguete bailan

Desde vehículos híbridos y eléctricos que prometen el disfrute del conductor equilibrado con la protección del medio ambiente hasta la inteligencia artificial -IA- y los sistemas de aprendizaje automático, que ofrecen la posibilidad de una movilidad asequible y segura para todos, el rápido ritmo de cambio que esta industria ha presenciado la dejará irreconocible, no dentro de décadas, sino dentro de unos años.

Hemos escuchado cómo Tesla ha cambiado la dinámica de la industria automotriz. Desde su modelo de ventas directas hasta actualizaciones de software y, por supuesto, características de conducción autónoma que hacen que la conducción a larga distancia sea más segura, más conveniente y menos exigente, Tesla es quizás el ejemplo más conocido de cómo la innovación está modelando el futuro de la industria automotriz.

Pero Tesla no es el único pionero en este campo de rápido crecimiento. Hace algún tiempo, el Ford se anunció no solo como fabricante de automóviles, sino también como una empresa de tecnología. Mientras tanto, Waymo, de Google, se ha asociado con Fiat-Chrysler, Uber tiene su propio programa de vehículos autónomos, los fabricantes de camiones europeos están probando convoyes de camiones autónomos, Audi promociona su próximo A8 como ‘desarrollado especialmente para una conducción altamente automatizada‘ y Volvo dice que los avances en las ayudas al conductor y la tecnología autónoma lo ayudarán a alcanzar un objetivo autoimpuesto de cero muertes o lesiones graves a bordo de sus automóviles desde 2020.

Un enfoque en la automatización

En las últimas décadas, el hardware automotriz se ha vinculado inextricablemente con el software. Poco a poco, las ayudas al conductor se han ido infiltrando en los automóviles, mientras que las características de conectividad se han convertido en algo común. Hoy en día, las tecnologías de asistencia al conductor, como la advertencia de abandono de carril, el frenado de emergencia, la prevención de colisiones y la advertencia de punto ciego, están disponibles incluso en coches accesibles al gran público.

Pero el objetivo está en otra parte: hacer que los vehículos sean verdaderamente autónomos. Un futuro en el que aprovechamos nuestro destino en un teléfono inteligente, subimos a un vehículo y somos conducidos allí por ‘una computadora’. Ahí es donde nos dirigimos. Y ahí es donde la inteligencia artificial y el aprendizaje automático marcarán la diferencia.

La Sociedad de Ingenieros de Automoción -SAE- define seis niveles de control autónomo: desde el control manual completo -Nivel 0- hasta la automatización completa -Nivel 5-. Actualmente, el Nivel 2 -automatización parcial- es donde se encuentran la mayoría de los fabricantes de automóviles, y Audi y Tesla afirman que el Nivel 3 -se puede esperar que los humanos intervengan en algunas situaciones- es un éxito.

Mientras tanto, Waymo afirma haberse adelantado a todos al golpe al comenzar las pruebas de coches sin conductor y totalmente automáticos en las calles públicas.

El papel de la inteligencia artificial

Los fabricantes de automóviles han estado recopilando grandes cantidades de datos sobre las condiciones del tráfico y las respuestas humanas. Datos como evitar obstáculos y colisiones, cómo reaccionan las personas, qué es probable que haga un conductor ante una determinada situación, en las redes de carreteras y las condiciones climáticas.

Pero, una vez que se recopilan los datos, deben procesarse de forma dinámica. Ahí es donde intervienen los algoritmos de inteligencia artificial. Los automóviles autónomos -e incluso las funciones de asistencia- están controlados por algoritmos que han aprendido del procesamiento de las enormes cantidades de datos recopilados por los fabricantes de automóviles. ¿Está un ciclista a punto de girar repentinamente frente a su automóvil? ¿Esperará el camión en una rampa de la autopista que pase antes de que se una? Si está lloviendo, ¿es más probable que la cabina frente a usted frene bruscamente?

Y, como todos sabemos por experiencia que no hay dos situaciones en la carretera iguales, no se pueden establecer reglas rígidas. En cambio, necesita sistemas de autoaprendizaje y adaptativos que aprendan de los cientos de millones de millas de datos de conducción que se han recopilado, para actuar más rápido -y de una manera más segura- que incluso el conductor humano más ingenioso. En algún momento en el futuro, también veremos que los automóviles comparten datos, con la IA en su automóvil advirtiendo a la IA en el automóvil detrás de usted que está a punto de frenar. ¿Ciencia ficción? ¡De ningún modo!

¿Para qué más servirá la IA?

Si bien los vehículos autónomos pueden ser los beneficiarios más visibles de la IA, hay más sistemas de los automóviles que se aprovecharán de ella. Desde interfaces de usuario que reconocen las preferencias de los conductores individuales, hasta sistemas de diagnóstico de autoaprendizaje que advierten sobre fallas inminentes, hasta sistemas de navegación que usan datos en tiempo real y modelado de tráfico para acortar los viajes, hasta aplicaciones de transporte que maximizan la utilización de un flota del agregador de cabina, el cambio está ocurriendo en todos los frentes. De hecho, los analistas de Tractica estiman que el mercado de IA automotriz podría llegar a 14 mil millones de dólares -12,36 mil millones de euros- para 2025.

Puede que ni siquiera sea exacto usar el término ‘industria automotriz’, ya que, como podemos ver, la movilidad y el transporte están experimentando una transformación. Los expertos de McKinsey & Co parecen estar de acuerdo, y en su informe titulado ‘Revolución automotriz- Perspectiva Hacia 2030‘, hablan sobre cómo la movilidad compartida sufrirá un auge, con 1 de cada 10 coches vendidos para 2030 destinados potencialmente a un uso como vehículo compartido’.

Imagina un futuro en el que los fabricantes de automóviles no vendan automóviles, sino que mantengan flotas de vehículos autónomos, lo que permitiría a los clientes utilizar los servicios de transporte bajo demanda. Usted llamará a una cabina controlada por una IA a través de un sistema de gestión de flota impulsado por IA y, una vez dentro, otros sistemas de IA personalizarán su ruta e información y entretenimiento según sus preferencias pasadas. Cuando comience su viaje, su cabina se comunicará con otros vehículos para mantenerlo a salvo.

Todo esto puede parecer exagerado a primera vista, pero reflexionando un poco más queda claro que la próxima frontera del avance tecnológico está más cerca de lo que podríamos haber imaginado hace unos años, y todo se debe a cómo la IA está acelerando la ritmo de cambio.

*Artículo escrito por Lovleen Bhatia y publicado originalmente en Economic Times.

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