Entrevistas

Así afecta el 5G a los coches que llegan en breve

Los protagonistas del Salón de Ginebra están siendo coches híbridos, conectados, autónomos y eléctricos. ¿Sería recomendable que incorporasen el 5G? ¿Qué ventajas obtendrían con ello? Esto opina nuestro experto tecnológico, Javier López Tazón.

Holografía en el sistema multimedia de un coche que está conectado mediante 5G

El 5G es una conexión inalámbrica para dispositivos móviles. Significa “5ª Generación”, ya que es la quinta evolución de las tecnologías de conexión inalámbricas para teléfonos.

Todo comenzó con el 1G, al que siguió a primeros de los 90 el 2G. Este último introdujo como novedad la posibilidad de enviar mensajes SMS. Pero el gran salto llegó con el 3G. Fue la red que posibilitó la navegación por Internet desde el móvil y la que posibilitó el salto que supusieron los smartphones. La última evolución disponible es el 4G, que posee las mismas posibilidades del 3G, pero a más velocidad.

Barcelona ha sido la capital mundial del móvil del 24 al 28 de febrero con el Mobile World Congress. La edición de este año ha estado focalizada en el desarrollo y despliegue de la nueva generación de telefonía 5G. Pero no sólo se ha hablado de redes y terminales; también de lo que puede suponer para el automóvil. Esta tendencia continúa en el presente Salón de Ginebra, donde se pueden ver modelos que mejoran sus cualidades equipando el 5G. Nuestro experto tecnológico, Javier López Tazón, nos descubre las claves de esta tecnología vinculadas al sector del automóvil.

¿QUÉ APLICACIONES TENDRÁ EL 5G EN LA INDUSTRIA DEL AUTOMÓVIL, TANTO EN EL PROCESO DE FABRICACIÓN COMO PARA LOS COCHES?
Entre las características de la nueva generación de telefonía móvil destacan tres: la enorme velocidad en las comunicaciones, la reducción de la latencia -el retardo- a unos pocos milisegundos y el enorme ancho de banda que tiene que permitir hasta un millón de equipos conectados por kilómetro cuadrado.

Esto permitirá un salto cualitativo en la automatización de la producción que permite miles de robots trabajando con conexiones inalámbricas y con respuesta inmediata en una planta.

Por otra parte, el 5G precisamente por las características apuntadas, es la base de comunicación necesaria para que se llegue a la conducción autónoma. La toma de decisiones por parte de la inteligencia artificial se realiza mediante la recogida de cantidades ingentes de datos y su análisis. Eso requiere instantaneidad y es lo que ofrece 5G, aunque en España tendremos que esperar un par de años hasta que comience el despliegue comercial.

¿Y PARA LA MOVILIDAD EN GENERAL -OTROS VEHÍCULOS, PEATONES, CIUDADES…?
Un coche, por más inteligente que sea, no podrá aplicar sus habilidades sin tener datos. Las cámaras a bordo proporcionan imágenes, pero no son suficientes. En unos años, un automóvil será capaz de detectar el móvil de un ciclista o de un peatón y deducir por sus trayectorias, velocidad, presencia de semáforos y pasos de peatones si van a cruzar, si tiene que frenar, desviarse… El Internet de las Cosas (IoT), ahora ya evolucionado hacia el Internet de Todas las Cosas (IoaT), emitirá permanentemente señales: los semáforos no serán sólo códigos de luz y color, sino que contarán con sensores que avisarán a coches o peatones de su estado, lo mismo que las propias señales de tráfico. La mayoría de esas comunicaciones estarán soportadas por redes 5G, aunque no sólo.

EN EL PASADO MOBILE WORLD CONGRESS, SEAT PROBÓ UN PROTOTIPO QUE APLICABA EL 5G A LA CONDUCCIÓN. ¿TUVISTE LA OPORTUNIDAD DE PROBARLO? SI ES ASÍ, ¿PODRÍAS CONTAR TU EXPERIENCIA DE USO?
SEAT junto a Telefónica realizaron una demostración de un coche conectado con nivel 2 de inteligencia. Lo que se mostró sobre una calle convencional pero con poco tráfico, en las cercanías de Fira de L’Hospitalet de Llobregat, fue cómo puede ayudar el 5G -y el Edge computing- a la seguridad en la conducción.

El coche utilizado fue un SEAT Ateca equipado con una antena 5G y el protocolo C-V2X, es decir Cellular-Vehicle to Everything, y el escenario fue un cruce con un paso de peatones con semáforo a la derecha, un coche averiado estacionado en el arcén también en un giro a la derecha y otro paso de peatones sin semáforo en las mismas condiciones de visibilidad.

En el primer caso, el semáforo estaba dotado de una cámara que captó a un peatón y avisó al coche de su presencia con una alerta en el salpicadero. Por su parte, el coche averiado se comunicó directamente con el Ateca que alertó de su presencia. En cuanto al ciclista, la bicicleta iba equipada con un sensor que advirtió al coche y éste a su vez al piloto encendiendo un aviso en el salpicadero. Para el piloto todo fue transparente.

He estudiado Periodismo para aprender cada día algo nuevo y Humanidades para pensar por mí mismo. Después de ponerme tras los micrófonos de COPE, estoy dispuesto a pasar página en el periodismo del motor. Desde bien pequeñito, los coches han estado en el centro de mis intereses y (según cuentan mis padres) ya con 3 años dejaba alucinada a la gente porque sabía reconocer la marca y el modelo de los coches que veía. La curiosidad es algo fundamental para un periodista, y ¡cómo no iba a sentir curiosidad por los coches del futuro y las tecnologías que los harán posibles!

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