Tecnología HC

Arranca la Fórmula 1… que no necesita a Alonso, Sainz o Verstappen

Pese a que aún supone un horizonte lejano, los coches autónomos representan el futuro indiscutible de la movilidad. Por ello, no sorprende que esta tecnología también haya llegado al mundo de la competición donde, a excepción del piloto, todo sigue igual.

Desde hace años, las marcas del sector de la automoción han estado trabajando para llegar al momento en el que la conducción sea completamente autónoma. Para llegar a ese punto de inflexión, hay una clasificación de hasta cinco niveles en la que los modelos van escalando posiciones en base a sus prestaciones.

En el primer nivel, se encuentran prácticamente todos los coches del mercado. Estos vehículos cuentan con ayudas a la conducción básicas: tecnologías como la alerta de cambio de carril o el control de velocidad de crucero. El siguiente escalón lo conforman coches que replican ciertas funciones del conductor. Un ejemplo de ello es el aparcamiento automático, donde el coche toma el control de los pedales -acelerador y freno- y de la dirección.

En el tercer nivel, los vehículos ya tienen funciones que se distancian de las anteriores capacidades, es decir, estos modelos analizan el entorno y toman decisiones. En el nivel cuatro, se sigue requiriendo la presencia de un conductor atento, pero no debería haber intervención humana. Y en el nivel cinco, también conocido como conducción autónoma plena, los vehículos carecerán de mandos o volantes y el usuario circulará como un pasajero en un taxi.

Fórmula 1 autónoma: ¿sueño o realidad?

Siguiendo esta tendencia, no nos sorprende que aparezcan competiciones de vehículos en las que ya no es necesario piloto . Ahora bien, esto va mucho más allá de simples coches, hablamos de bólidos similares a los coches de Fórmula 1. En concreto, la plataforma sobre la que parten todos los vehículos es la del Dallara SF23, un chasis conocido para los aficionados a las competiciones Super Fórmula. En cuanto al motor, los equipos contarán con un bloque turbo DOHC de 2.0 l de 550 caballos, gestionado por una caja de seis velocidades.

Pero… ¿cómo consiguen que los coches compitan? La respuesta es sencilla: Gracias a cámaras, sensores ultrasónicos y de posición y, por último, los imprescindibles sensores LiDAR. Todo esta tecnología con el único objetivo de analizar el entorno y conocer la posición de sus oponentes. Y, de este modo, aprender y mejorar el comportamiento en carrera sin necesidad de intervención humana. 

El conjunto de equipos que van a competir los conforman miembros de diferentes universidades e instituciones de todo el mundo. Entre estas destacan la Universidad Técnica de Múnich -Alemania-, el Instituto de Tecnología de Beijing -China- y la Universidad de Módena y Reggio Emilia -Italia-. Todos ellos podrán modificar las ECUs -centralistas- de los vehículos a su antojo para sacar el máximo partido a los “monoplazas”. Y competirán por un premio de 2,25 millones de euros.

La ya bautizada “Abu Dhabi Autonomous Racing League” debutará en el circuito Yas Marina el próximo 28 de abril, trazado en el que se disputa el impresionante GP nocturno de F1 de Abu Dabi.

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