Hackerstyle

Alpine A110 SportsX: un coche para sobrevivir a un apocalipsis zombie

Cuanto más especial y elitista es una marca, más gusta de exponer su pasado, su presente... y lo que podría ser su futuro.

Imagen frontal del Alpine A110 SportsX

Si en algo han coincidido todas las marcas de coches, es en haber tenido un origen muy ligado a las cualidades humanas. A partir de ahí, cada una cuenta con el suyo propio. Las hay que surgieron a partir de una amistad. Alguna otra fue producto de un acto de rebeldía o, incluso, de venganza. Y luego están… las que nacen de una fantasía.

En 1954, un joven garajista de la Seine Maritime tuvo una: crear los mejores deportivos de toda Francia. Tomaría como base los Renault 4/4 que vendía y reparaba, les ‘enseñaría’ a correr… y los ‘vestiría’ con el azul profundo de un mar embravecido, para que todos pudieran reconocer su obra. El nombre de este soñador era Jean Rédélé. Y así fue -más o menos- como creó sus Alpine.

Unido siempre a Renault, llevaría los productos del rombo mucho más allá del propósito para el que fueron concebidos. No en vano, su pequeña fábrica de Dieppe era única haciendo milagros: un modesto 4/4 podía convertirse en algo como el A106, un cupé tan exclusivo como rápido y ligero.

La ligereza sería el arma principal de su ‘magnum opus’ -el A110-, el cual poseía una carrocería completa en fibra que se atornillaba sobre el chasis. Lanzado en 1962, pronto dominaría a placer la escena internacional de los rallys desde 1968 hasta 1972. Y, como colofón, llevaría a Alpine a convertirse -en 1973– en el constructor más pequeño en ganar el Campeonato del Mundo de Rallys.

Nostálgico… pero innovador

Desde entonces la firma azul forma parte de la Régie, siendo aquélla su socia preferente en todas sus aventuras ‘carreristas’, desde Monte Carlo a Le Mans. Sin embargo, desde 2017 Alpine vuelve a contar como una marca propia. Y ello le ha permitido participar en eventos como el Festival Internacional del Automóvil de Los Inválidos.

Imagen posterior del Alpine A110 SportsX

Celebrado en el mismo cuartel artillero que acoge la tumba de Napoleón Bonaparte, se trata de un ‘concurso de elegancia’ que -a diferencia de, por ejemplo, Pebble Beach- se disputa entre turismos de producción actuales. Pero también es un escaparate inmejorable para la presentación de ‘concept-cars’ como el A110 SportsX.

Basado en el A110 que se comercializa ahora, destaca por su mayor ancho de vías -unos 8 cm adicionales- y unos 6 cm más de distancia entre el chasis y el suelo. Esto le confiere una apariencia extraña, a caballo entre un ‘crossover’ y una preparación de rallys del antiguo Grupo 4.

Es muy poco probable que alcance la producción… aunque muy posiblemente sí lo hagan algunos de sus accesorios como, por ejemplo, el portaesquís instalado en la parte trasera. Y es que también hay formas de alcanzar grandes velocidades sin tener que sentarse al volante…

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, escribe tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.