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Algoritmos: para qué los utiliza tu coche conectado

¿Qué son los algoritmos y por qué son aliados en la conducción en los coches conectados? Te explico por qué y cuál es su finalidad.

Hombre conduciendo con la mano sobre el volante

Cada vez es más difícil que, al leer cualquier noticia, no aparezca la palabra algoritmo. Da igual la temática, siempre está presente. Y esta publicación no podía ser diferente.

Para quien no conozca su significado, un algoritmo es una secuencia de operaciones definidas para realizar una acción. Una forma muy sencilla de entenderlo es pensando en una receta de cocina. Tenemos unos pasos a seguir, que pueden estar definidos por tiempo, cantidad o que una variable alcance un determinado valor. Además de en la cocina, estamos utilizando algoritmos para nuestras tareas diarias continuamente. Puede que no lo hayas notado, pero todos los días te enjabonas igual en la ducha, te atas los cordones con la misma secuencia o recorres el mismo camino al trabajo.

Aunque los algoritmos no son nada nuevo, se han puesto de moda gracias a la inteligencia artificial. Esas tareas cotidianas que a nosotros nos parecen tan sencillas, no resultan tan fáciles de explicar a un ordenador para que las realice por nosotros. Los ingenieros de software dedican ingentes cantidades de horas a sistematizar y optimizar tareas para que las pueda repetir un ordenador sin ningún fallo.

Aliados de la conducción

Hasta que no aparecieron los primeros coches que incluían electrónica en su interior, los algoritmos eran algo ajeno a la conducción. Sin embargo, pronto se convirtieron en un gran aliado del conductor con inventos como el sistema ABS o los sistemas turbo de inyección, que empezaron a hacer uso de la informática para facilitar la conducción. El ordenador de abordo contaba con más información que la que podía contar un conductor y podía usarla para tomar decisiones que facilitaran el trayecto o salvasen su vida.

Sin embargo, gracias a las tecnologías de aprendizaje automático (machine learning), cada vez es más habitual delegar decisiones al sistema de conducción. Desde la elección de la ruta por GPS a los sistemas que detectan las marcas de la carretera para evitar que un despiste del conductor le lleve a la cuneta. Esta delegación de funciones está llegando a la propia conducción de los vehículos, con el coche autónomo cada vez más cerca. En él, será el ordenador a bordo quien tome todas las decisiones, excepto el destino de nuestro viaje.

La llave inalámbrica

Hasta hace pocos años, el único algoritmo relacionado con la ciberseguridad en un automóvil se refería a la llave inalámbrica. Era importante asegurar que alguien no pudiera robar la combinación que permitía abrir las puertas de nuestro coche, ni que nuestra llave no abriese la de otro. Para hacerlo, se desarrollaron algoritmos de cifrado de comunicaciones que no siempre estuvieron a la altura de las circunstancias. Distintas vulnerabilidades han podido hacer posible el robo de coches o la necesidad de desactivar los cierres centralizados inalámbricos de varios modelos.

Pero ya no hablamos sólo de robos. En la medida que nuestra seguridad al volante depende cada vez más de la información que recibe el ordenador a bordo del coche, garantizar la integridad de los datos que recibe ese ordenador es clave para nuestra propia vida. Ya no se trata de una pérdida material, sino de vidas humanas. Sin embargo, todavía es habitual que las comunicaciones de nuestro ordenador de abordo no tengan ningún tipo de protección. Esto puede permitir a un atacante engañar fácilmente al ordenador. Actualmente, en la mayoría de los casos, sigue necesitando un acceso físico al vehículo, pero en la medida que hablamos cada vez más del coche conectado -desde el envío de información para emergencias a la inclusión de comunicaciones inalámbricas dentro del mismo-, los atacantes lo tienen más sencillo para poder tomar el control del ordenador a bordo.

Si la industria del automóvil quiere hacer nuestros vehículos más inteligentes, lo mínimo es que, como consumidores, exijamos también que sean más ciberseguros. Nos va la vida en ello.

Carlos Tomás estudió ingeniería en electrónica industrial aunque su principal pasión, la ciberseguridad, le llevó en 2012 a fundar Enigmedia. Se trata de una compañía dedicada al cifrado de comunicaciones y en los últimos años dedicada a la protección de infraestructuras críticas e industriales, desarrollando productos y soluciones innovadores en el campo de la criptografía.

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