Prueba a fondo

Abarth 595 Competizione

¿Cuánta tecnología hace falta para ser el más rápido? El Abarth 595 viene a demostrar que una cantidad mínima es más que suficiente. ¿Lo seguirá siendo tras nuestro análisis? ¿Está reñida la innovación con las sensaciones?

Imagen tres cuartos frontal del Abarth 595 Competizione

Qué debes saber sobre el 595 Competizione:

Que se mantiene eternamente joven. El primer Abarth 500 vio la luz en el año 2008 y, al igual que el Fiat 500 del cual deriva, se convirtió inmediatamente en un éxito comercial. Ello animó al consorcio italiano a desarrollar definitivamente a Abarth como marca propia. Y -por suerte para los entusiastas- carecen de motivos para lamentar aquella decisión, pues hoy en día es uno de sus logotipos más rentables.

Que es todo un ‘GTI’, por derecho propio. Su motor 1.4 Tjet cuenta con una afinada culata de 16 válvulas y un turbocompresor Garrett para otorgarte 180 CV a 5.500 RPM. Unido a sus escasos 1.035 kg, consigue una velocidad máxima de 225 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en algo menos de siete segundos.

Que tiene tecnologías… aunque no lo parezca. Como buen 500, el 595 Competizione comparte todas y cada una de sus posibilidades de conectividad y entretenimiento. Por contra, sus ayudas a la conducción… son más bien ayudas ‘al disfrute’ de la misma. Dicho gusto -si lo quieres con el mismo ‘sabor’ de nuestra unidad de pruebas- cuesta unos 36.425€.

«Heredero del original 595 que crease Carlo Abarth en la década de los sesenta, se conserva ‘fresco’ gracias a dos factores: su gran cantidad de variantes… y las actualizaciones que recibe de su primo ‘civilizado’ de Fiat».

Es triste… pero es lo que hay. El mundo de la automoción ya no tiene la velocidad como razón de su existencia. No hay más que ver cómo han evolucionado las gamas de las marcas en los últimos treinta años: en tal intervalo de tiempo, la mayoría de ellas han dicho adiós -total o parcialmente- a sus estirpes ‘racing’.

La industria automotriz parece, efectivamente, haber dado la espalda a la pasión. Sin embargo, los apasionados no se han movido ni un milímetro. Tan sólo han cambiado de filosofía, dejando de simular financiaciones en los concesionarios para perder horas y horas hojeando catálogos de componentes para las ‘viejas glorias’ que todo el mundo conoce. Quien esté inmerso en el mundillo de las tandas y las concentraciones, podrá dar fe.

Y, paradójicamente, esta ‘tribalización’ de los entusiastas ha despertado el interés de algunos fabricantes, los cuales han ido dejando ‘gestos’ hacia este colectivo en la forma de modelos como el que tienes aquí.

De hecho, Abarth podría considerarse la marca pionera de esta tendencia tan ‘outsider’. Con el Grande Punto y el 124 Spider en el baúl de los recuerdos, la firma del escorpión mantiene -a plena salud- el coche que la devolvió al juego: el pequeño 595.

Imagen posterior del Abarth 595 Competizione

Heredero del original 595 que crease Carlo Abarth en la década de los sesenta, se conserva ‘fresco’ gracias a dos factores: su gran cantidad de variantes… y las actualizaciones que recibe de su primo ‘civilizado’ de Fiat. Como en HACKERCAR no rechazamos ningún desafío, tuvimos el placer de contar con una unidad de la versión Competizione, la cual figura -con permiso del 695– entre las más radicales.

¿Conexión? Sí, claro que la hay…

Precisamente, una de las últimas mejoras que ha recibido -y que hemos podido probar- es el sistema multimedia UConnect LIVE, con pantalla de 7 pulgadas. Sí, ha sido el último miembro de la familia FCA en disponer de él… Pero mejor tarde, que nunca.

Menú principal de la pantalla multimedia del Abarth 595 Competizione

Entre otras cosas porque, gracias a las funcionalidades que incorpora, este ‘rebelde sin causa’ se vuelve mucho más razonable como vehículo de diario. Por ejemplo, la navegación conectada no sólo te ayuda a llegar hasta un lugar desconocido en poco tiempo; también es capaz de ahorrarle al motor ‘calentones’ innecesarios por estar atrapado en un atasco.

Además, al vincular tu smartphone mediante Bluetooth podrás -si la tienes instalada- beneficiarte de la app móvil del mismo nombre. Los nuevos iconos que aparecerán en el menú principal te darán acceso a servicios de música y radio online, así como las noticias más relevantes del día.

App Abarth Telemetry del Abarth 595 Competizione

Pero, sin duda, la que -suponemos- te interesará más que ninguna es la Abarth Telemetry. Esta aplicación utiliza datos de geolocalización para guardar tus recorridos ‘espirituosos’. Asimismo, los combina con los que obtiene del propio coche -presión efectuada en los pedales, revoluciones y temperatura del motor…- a través de una conexión directa a sus sistemas internos.

De este modo, obtienes -en un vistazo- casi la misma cantidad de información sobre cómo pilotas… que la que se maneja en los equipos de carreras profesionales. Tu trazada, tu forma de acelerar o frenar, la media de velocidad… Todo ello crea un archivo que puedes grabar como un circuito cerrado, o como un tramo entre dos puntos. Incluso puedes editarlos y establecer sectores con tomas de tiempo parciales.

Y si el celestial sonido que emana de su parte trasera se vuelve insuficiente para ti, puedes complementarlo con el equipo de audio Beats opcional.

Logo Beats Audio en el Abarth 595 Competizione
Reproducción de audio en el Abarth 595 Competizione

Posee seis altavoces -cuatro medios y dos ‘tweeters’ en los pilares del parabrisas-, además de un ‘subwoofer’ que roba un poco de espacio al ya exiguo maletero. Y, aunque el habitáculo del Competizione no tenga precisamente la acústica de La Scala de Milán -pues parte de su ligereza se debe a su falta de aislamiento-, sus 480 watios proporcionan una experiencia musical más que motivadora para salir a la pista.

Campeón por un día

El capítulo de ayudas a la conducción es más breve que nunca, pues el 595 sólo dispone de control de crucero. No hay mucho que decir sobre su funcionamiento, pues es sencillo y tradicional. Eso sí, se va a convertir en tu mejor aliado para la autopista. ¿Cómo? Pues ayudándote a pasar desapercibido ante los radares… y controlando tu consumo de gasolina.

Éstas son todas las ‘florituras’ que te permite este sistema. Cualquier otra que intentes se verá frustrada por las cortísimas relaciones de la transmisión manual, cuyo comportamiento no termina de casar con el del dispositivo.

Por su parte, la zona central del salpicadero contiene dos verdaderos ‘botones de la felicidad’. El primero de ellos -de tacto exquisito, por cierto- activa el ‘Modo Sport’, que aquí es auténtico.

Panel de instrumentos del Modo Sport del Abarth 595 Competizione

Al pulsarlo, el par motor disponible aumenta de manera considerable… y el 595 se vuelve ‘liviano’, queriendo ‘echar a volar’. La respuesta del acelerador -que se vuelve más puntiagudo- y el estruendo del escape activo ‘Record Monza‘ -que abre al completo su electroválvula de paso- redondean la experiencia ‘carrerista’ del pequeño Abarth.

El segundo de estos botones está algo más disimulado… pero activa el elemento más tecnológico del coche. Denominado TTC -‘Torque Transfer Control’-, se trata de un controlador electrónico que hace las veces de diferencial autoblocante en los acabados que no equipan este último.

Entra en acción en las curvas, frenando la rueda que queda en la parte interior para reducir el subviraje. Con ello consigue un paso mucho más rápido por los virajes… a cambio de castigar más los frenos.

Panel de instrumentos estándar del Abarth 595 Competizione

Por último, al igual que el 500 ‘normal’ el 595 se ha pasado también al ‘Digital Cockpit’. El encanto de los relojes de los primeros modelos deja paso a una pantalla con los laterales redondeados. Aparte del ordenador de viaje, muestra las instrucciones del navegador, la fuente de audio -con un icono distinto para USB, iPod, Radio…- y, en el modo Sport, también un indicador de las ‘fuerzas G’.

VALORACIONES
CONECTIVIDAD
8.5
ASISTENTES A LA CONDUCCIÓN
7.5
TECNOLOGÍA DE CONFORT
6.5
TECNOLOGÍA DE ENTRETENIMIENTO
9
Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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