Tecnología HC

¿A qué tecnología tienes derecho en un coche de 1.000€?

Salvo algunas excepciones, un automóvil es un objeto de consumo que pierde mucho de su valor en cuanto sale por la puerta del concesionario. ¿El lado bueno? Acceder a ciertas tecnologías puede salir muy barato.

Imagen de manos cambiando dinero
Foto: janeb13 en Pixabay

De hecho, tan barato como… mil euros. Con un sueldo de mileurista podrías dedicar una de tus nóminas a tener un coche con alguna tecnología interesante. Evidentemente, no hay que esperar milagros; sobre todo en aspectos como el kilometraje -doscientos mil o más es la nota común-. Tampoco debes esperar modelos de alta gama o unidades especialmente bien cuidadas.

Eso sucede porque para hacer nuestra búsqueda de cara a este reportaje, no sólo hemos puesto un tope en el presupuesto -los mencionados mil euros-, sino también en la edad del vehículo, que debía ser de este siglo -del año 2000 hacia acá-. Además, auque suene obvio, los coches encontrados debían encontrarse funcionando y poder circular. ¿Qué hemos hallado? Cosas interesantes… pero pocos milagros.

*NOTA: Los enlaces a los anuncios incluidos en este reportaje estaban activos y vigentes en el momento de su publicación. HackerCar sólo incluye el enlace a un determinado modelo de segunda mano a título informativo, sin ningún tipo de vinculación con el anunciante.
Recuerda que este reportaje sólo pretende mostrarte modelos con una tecnología interesante y en los que el precio es el factor fundamental de compra; desde HackerCar te recomendamos encarecidamente que, si tu presupuesto te lo permite, inviertas más dinero en un coche de segunda mano y elijas uno más moderno, seguro y eficiente.

Uno, dos, tres… hasta seis airbags

Contar con seis bolsas de aire repartidas por el habitáculo comenzó a extenderse en las berlinas medias a principios de siglo, extendiéndose poco después a los compactos. Los airbags frontales, laterales delanteros y de cortina son un elemento que solía venir de serie en modelos como la primera generación del Peugeot 307.

ESP: control de estabilidad

A mediados de los 90, parecía que iba a ser una cosa que tardaría en extenderse, ya que en ese momento era algo que empezaba a incorportarse en los modelos de mayor lujo. Sin embargo, debido al incidente de un modelo urbano, pero de una firma premium, cuando intentaba ‘esquivar un alce’, hizo que comenzara a ponerse de moda incluso antes de que comenzase este siglo. Modelos de precio razonable, como el primer Mercedes Clase A o el Smart lo incluían y de serie en toda la gama. Se trataba de un dispositivo que frenaba selectivamente algna de las ruedas para evitar pérdidas de la trayectoria.

Ahora bien, encontrarlo hoy en díal por el presupuesto que nos hemos fijado resulta complicado, pero se puede encontar en modelo como el Seat León, uno de los primeros compactos que lo ofrecía de serie o bien en opción, según las versiones.

Cambio automático

Es de las tecnologías más complicadas de encontrar en modelos de ese presupuesto y con menos de 20 años, por varios motivos. El primero, porque a principios de siglo seguirá siendo algo reservado a modelos de cierto nivel y, por lo tanto, poco extendido en modelos de precio más accesible que hoy se hayan depreciado mucho. El segundo, porque los modelos que sueles encontrar tienen algún tipo de avería.

Como bien sabes, un cambio automático es un tipo de transmisión que permite conducir un vehículo sin que la persona al volante tenga la tarea de cambiar de marcha. Es un sistema que en sus versiones más sofisticadas permiten un manejo secuencial, para subir o bajar de marcha, pero no es el caso de la ‘clásica’ caja que tiene este Opel Astra.

Imagen de un Renault Laguna

Acceso y arranque manos libres

El modelo en el que es más fácil encontrar este sistema fue, precisamente, el que lo popularizó: la segunda generación del Renault Laguna. Este coche contaba, en sus acabados más completos, con una tarjeta que reemplazaba a la tradicional llave. Bastaba con llevarla encima para que, cuando te aproximaras al vehículo, este detectase tu presencia y abriera los seguros de las puertas.

Una vez dentro, se colocaba en una ranura específica y tan sólo había que pulsar un botón para arrancar el motor. Una vez que salías del coche, al alejarte unos metros, el dispositivo cerraba los seguros de las puertas de manera automática. Es decir, el dispositivo ha cambiado bien poco en estos años.

Imagen de un Ford Mondeo

Faros de xenón

Antes de que los actules faros de leds -incluso los faros de tipo láser- estuviesen de moda y tan extendidos, ‘lo más’ en iluminación era contar con unas luces de descarga de gas de xenón. Con una iluminación más blanca y potente que las bombillas halógenas tradicionales, eran una mejor opción para circular de noche.

Eso sí, nunca llegaron a bajar más allá del segmento de los compactos, siendo casi siempre opcionales. También tenían alguna pega, como el hecho de que cuando alguna se te fundía, el coste de reemplazarlo era caro, además de que tenías que acudir al taller por ser un gas peligroso de manipular. Con todo, dentro del presupuesto marcado, es posible dar con algún vehículo -tampoco muchos, la verdad- con este dispositivo de iluminación, como el Ford Mondeo de este enlace.

Suspensión neumática

Este tipo de suspensión es una tecnología interesante que permite, por un lado, que el vehículo pueda variar su altura libre respecto al suelo -que puede venir bien a la hora de superar algún obstáculo o en una entrada difícil de algún garaje-; por otro, puede variar la dureza de la amortiguación, para que dispongas de un coche más cómodo o más deportivo.

Hasta hace unos años ese tipo de suspensión era seña de identidad de las berlinas de Citroën; algo que, por desgracia, ya no se ofrece en sus oferta actual de modelos. Pero, ojo: por mil euros aún puedes encontrar algún viejo conocido como el Xantia con ese tipo de supensión.

Imagen de un Opel Omega

Y la mejor compra tecnológica es…

¿Imaginas un coche que por apenas mil euros incluya en su equipamiento ciertos elementos tecnológicos relevantes como un dispositivo multimedia aftermarket, equipo de sonido con mandos en el volante, climatizador automático, faros de xenón… etc? Así es todo un ‘clásico’ como este Opel Omega de segunda generación, que incluía un motor 2.5 turbodiésel de 150 CV.

Evidentemente, por ese precio, con un buen equipamiento y un motor potente… la pega tiene que estar en algún lado y, en este caso se trata de los kilómetros, pues este ejemplar supera los mil euros.

Analítico, frío, introvertido, sosegado… Lo de convencer a alguien como yo de que “los sueños se cumplen” no debe ser una tarea sencilla. Pero resulta que aquí me tenéis, ya metido (por poco) en los 40 y sintiendo el privilegio de lo que es trabajar con los mejores del mundo de la ciberseguridad, la tecnología y el motor. Soy licenciado en Periodismo y siempre me ha llamado la atención todo lo que tiene cuatro ruedas y un motor… pero que eso no os confunda: si hoy estoy aquí se debe a toda la gente que ha recorrido conmigo el camino y nunca dejaron de creer en mí. Vamos a pasar página en el periodismo del Motor.

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