Movilidad

5 recomendaciones para pasarte ‘seguro’ a las dos ruedas

Cómoda, versátil, fácil de aparcar... Una moto puede ser tu mejor opción para moverte, siempre que le prestes especial atención a la seguridad. Aquí tienes cinco consejos básicos si estás pensando en comprarte una.

Imagen de un motorista circulando

Cada vez más usuarios meditan cambiar las cuatro ruedas por una motocicleta para sus desplazamientos del día a día. En el ámbito urbano, comprarse un vehículo de dos ruedas comienza a ser tendencia, y por varios motivos.

En primer lugar, resulta una fórmula más sostenible pero, sobre todo, más cómoda, más ágil y -cómo no-, más fácil a la hora de encontrar un sitio donde aparcar. Por otro lado, se estima que en 2023 habrá ya más de 140 ciudades en España con zonas de bajas emisiones y con restricciones para los coches.

Y no hay que olvidar que, después de dos años hablando de COVID, mucha gente que antes recurría al transporte público -la mayoría de las veces masificado-, ahora se decanta por la libertad y tranquilidad que otorga una moto, donde se viaja solo o con un pasajero… y siempre en espacios abiertos.

Sin embargo, tener una moto y conducirla también tiene sus propias consideraciones, sobre todo en lo que concierne a la seguridad: a la hora de manejarla -recuerda que aquí ‘la carrocería’ eres tú-, cuando la dejas aparcada… Son aspectos clave a los que debes prestar especial atención, incluso más que en otro tipo de vehículos.

Si tú también estás pensando en cambiarte a las dos ruedas, puedes encontrar una gran oferta de modelos, con precios muy interesantes, en empresas como Mundimoto. Eso sí, como te decimos, hay varias claves que debes tener en cuenta, la mayoría relacionadas con la seguridad, antes de elegir el modelo perfecto. Aquí van 5 consejos a los que debes prestar atención.

Elige un modelo que puedas conducir desde el primer minuto

Quizá, nada más echar un vistazo al catálogo, ya te has visualizado conduciendo esa moto que te ha llamado tanto la atención… Pero cuidado con los ‘amores a primera vista’ ya que, dependiendo de la categoría, necesitarás un permiso de conducir específico.

Partimos de la base de que ya utilizas un coche a diario, por lo que entendemos que dispones de carnet de conducir. El permiso B -o ‘carnet de coche’-, autoriza, desde su obtención, a conducir ciclomotores eléctricos o de hasta 50 cc de cilindrada. O, lo que es lo mismo, convalida el permiso AM -el más básico de los de moto-.

Una vez se cumplen tres años de la expedición de tu permiso B, también se convalida, sin necesidad de ningún tipo de trámite, el carnet A1. Este ya permite conducir motocicletas, con límite de cilindrada -125 cc-, potencia -11 kW-, y relación peso/potencia -0,1 kW/kg-. En el caso de los mega-scooter de tres ruedas, el límite de potencia asciende hasta los 15 kW.

De cara a conducir motos de mayor tamaño, deberás obtener el permiso A2. Para ello, necesitarás aprobar una parte teórica específica, y dos exámenes prácticos: el de pista y el de circulación. Una vez cumplas dos años con el carnet A2, podrás obtener el A -que permite pilotar cualquier tipo de moto, sin ningún límite de cilindrada o de potencia-, superando un curso de formación de nueve horas.

Si te gusta, por encima de todo, la comodidad de manejo, tu mejor opción podría ser una scooter. Son ágiles, ligeras, estables, no tienes que cambiar de marcha… y, sobre todo, pueden ser muy económicas -tanto al adquirirla como a la hora de mantenerla-. Hay una gran oferta en el mercado, en especial si piensas en comprar scooter de segunda mano.

Fuente: Pixabay

Apuesta por los sistemas de seguridad

Una vez que hayas escogido modelo, lo más importante es que lo utilices con la mayor seguridad en tu día a día. Como veremos, hay una serie de recomendaciones para que la experiencia que tengas con tu moto o scooter resulte de lo más gratificante.

Desde 2016, es obligatorio para todas las motocicletas -a partir de 125 cc-, la incorporación del sistema ABS -es decir, el Sistema Antibloqueo de Frenos-. Básicamente, se trata de un dispositivo que evita que las ruedas se bloqueen -lo que haría que el vehículo se deslizase por la calzada sin control-, ante una frenada brusca. La ‘universalización’ del ABS ha reducido enormemente la siniestralidad en las motos, que son más vulnerables a este fenómeno frente a los automóviles, ya que cuentan con menor superficie de contacto con la calzada.

Por otro lado, la proliferación de la electrónica también ha permitido que, hoy en día, casi cualquier tipo de moto pueda incluir varios elementos de seguridad activa -antaño reservados para automóviles o solo para motocicletas de alta gama-. Un buen ejemplo es el control de estabilidad -o MSC-, que tiene en cuenta variables como la inclinación en curva o la velocidad a la que circula la moto para actuar en consecuencia -por ejemplo, reduciendo la fuerza de frenada, la potencia del motor- y evitar caídas.

La seguridad pasiva: lo que uses en tu cuerpo

El principal siempre va a ser un buen casco: integral, homologado, que se ajuste bien al tamaño de tu cabeza -porque los hay de distintas tallas- y que cuente con los materiales más resistentes disponibles hoy en día en el mercado -que suele ser la combinación de kevlar, fibra de vidrio y fibra de carbono-. Además, si cuenta con pantalla antivaho, ya resulta perfecto.

Tampoco te olvides de contar con una cazadora reforzada, para protegerte, en caso de caída, de los impactos y las abrasiones -hay que recordar que, en la actualidad, tienes a tu disposición opciones con airbag integrado, lo que te otorgará un plus de seguridad-. Y, por supuesto, recuerda elegir unos buenos guantes: lo ideal es que cuenten con protección para los nudillos y sistema DCP -una fijación que mantiene el dedo meñique pegado al anular y lo deja especialmente protegido, ya que es el más expuesto en las caídas-, y a poder ser, calefactables, para aislarte del frío y mantener una óptima movilidad en tus dedos.

Primero practica, luego anticipa

Ya estás montado sobre tu nueva moto, protegido con todos los elementos necesarios… Ahora, la clave para disfrutar de ella es que practiques una conducción segura, tanto para ti como para los demás usuarios de la vía.

En primer lugar, debes prestar atención a la postura que adoptas sobre la moto. Al margen de si practicas una conducción estándar, deportiva o ‘de crucero’ -dependiendo del modelo de tu moto-, hay una serie de premisas que siempre debes cumplir: tronco del cuerpo recto y relajado -aunque si ves que, por el tipo de moto, eso hace que el aire te golpee con fuerza, lo conveniente es inclinarse ligeramente hacia delante-, manos sobre el manillar y codos flexionados, y pies sobre las estriberas. En las curvas, el cuerpo debe acompañar el movimiento del giro, pero de forma natural -sin exagerar la postura ni sacar el cuerpo fuera de la moto-.

Cuando lleves pasajero, el comportamiento de la moto cambia: el peso que transportas, la distribución del mismo… Por eso, es necesario extremar las precauciones para que no se resienta la estabilidad. Es importante que tu acompañante mantenga también una postura neutral y vaya bien sujeto. Recuerda que, al aumentar el peso en el eje trasero, es conveniente usar más el freno de atrás, ya que si abusas del delantero, todo ese peso se desplazará hacia delante, lo que resultaría incómodo y peligroso.

Si no cuentas con ninguna experiencia previa en conducir sobre dos ruedas, lo siguiente que deberías hacer es empezar a coger soltura en un lugar tranquilo. Te recomendamos que, los primeros días, te vayas con tu moto a ‘rodar’ donde no haya mucho tráfico ni te vayas a encontrar demasiados peligros -por ejemplo, un polígono industrial en un domingo-. Esto es siempre un método óptimo para que tus primeros kilómetros te den seguridad y te acostumbres al comportamiento de tu nuevo vehículo, al manejo de todos los mandos…

Por otro lado, cuando ya tengas que enfrentarte a un tráfico más denso, en la moto vas a comprobar que lo más importante es anticiparse. Siempre puede haber algún peligro: algo en el suelo, un vehículo o un peatón que se saltan un semáforo o aparecen inesperadamente…

Reaccionar tarde y con brusquedad pueden derivar en una situación de riesgo, por lo que ya sabes: mira siempre tanto de cerca como a lo lejos, no dejes de controlar los retrovisores y, por supuesto, evita hacer zig-zag o circular entre filas de vehículos.

Esto se acentúa más todavía cuando las condiciones del clima no son favorables. Si llueve, no solo te mojas, sino que te enfrentas a un terreno resbaladizo -evita frenar mientras las ruedas pisan alguna línea de carril-, a una menor visibilidad y a un tráfico más denso, con todo el mundo con prisas por llegar antes y pudiendo cometer más imprudencias.

Otro consejo interesante es que recuerdes cómo son las cosas cuando eres tú el que conduce un coche. Desde dentro de un automóvil, los conductores de motos resultan menos visibles para el resto de usuarios, sobre todo cuando en ciudad te adelantan por la derecha, pues es por donde no sueles esperarte que aparezca otro vehículo.

Por último, otro de los aspectos fundamentales a la hora de manejar una motocicleta es cómo trazar las curvas y disfrutar de ella. La teoría es similar a las técnicas que seguirías con un coche, pero con la ventaja para la moto de que por sus ajustadas dimensiones pueden aprovechar mucho mejor la anchura de la carretera. En cualquier caso, hay que entrar lo más abierto posible en la curva y dirigirse hacia su vértice a medida que efectuamos el giro, para volver a abrirnos, de manera natural, al salir. Cuando viramos, es cuando la moto tiene menos estabilidad, por lo que no hacerlo así o entrar ‘pasado de revoluciones’, suele ser también garantía de susto.

Y cuando llegue el momento de aparcarla…

Otra de nuestras recomendaciones seguras al comprarte una moto, es que te cerciores de que se queda a buen recaudo, sobre todo, al aparcar en la calle.

Motos aparcadas en batería
Fuente: Pixabay

Solo el 10% de las motos sustraídas en España llega a recuperarse, así que es muy importante tomar medidas que te ayude a protegerte de lo ajeno; por suerte, ya existen accesorios y dispositivos que buscan ‘securizar’ el vehículo para que no se le puedan hacer cosas como arrancarla o ponerla en movimiento.

El bloqueo de la dirección y un candado o ‘pitón’ atado a tu manillar podrían no ser suficientes. Los ladrones se las ingenian para cortarlos, así que lo mejor es que optes por uno tipo ‘cepo’, ya que este se engancha directamente al disco del freno de la moto, reduciendo muchísimo las posibilidades de que puedan quebrantarlo.

Aún así, hoy en día, el robo de vehículos de dos ruedas está muy profesionalizado y los ‘cacos’ cargan las motos -da igual el peso-, en furgonetas en un abrir y cerrar de ojos. En estos casos, ni la inmovilización, ni siquiera tenerla resguardada en una plaza de garaje podrán impedir que se la lleven.

Por fortuna, igual que el crimen evoluciona, también lo hacen los sistemas de protección. En la actualidad, existen ‘cepos’ con alarma -si la mueven, alertarán a todo el mundo y será más complicado que se marchen con ella si no pueden hacerlo con sigilo-, e incluso con localización GPS.

Esta puede ser una de tus mejores bazas, ya que el ‘modus operandi’ de muchas bandas organizadas consiste en dejar la moto aparcada en una zona lejana al robo durante un tiempo prudencial. Así, se aseguran de que no es rastreable antes de proceder a revenderla, despiezarla o lo que sea que quieran hacer con ella. Poder localizar tu moto durante las primeras horas posteriores al robo marcará la diferencia entre volver a verla o despedirte de ella.

Aunque no solo debes protegerte de los ladrones, sino también de ti mismo. Los depósitos de vehículos se llenan de motos cada día por las malas prácticas de estacionamiento. Si quien se la lleva es la grúa, te tocará pagar, además de la multa, la retirada del vehículo y su estancia en el depósito. La recomendación es que, siempre que sea posible, estaciones en las zonas reservadas para motocicletas. Si no existe la posibilidad y puedes hacerlo en la acera, consulta siempre la normativa municipal vigente del sitio donde te encuentres. Así, te evitarás un buen disgusto.

*Bonus: No te olvides de la ciberseguridad

Solo pueden hacerle a tu moto una cosa peor que robarla… y es crackearla. De hecho, cada vez más robos son fruto de un ciberataque, lo que es todavía más discreto y más efectivo contra todos los sistemas de seguridad que hemos mencionado.

Pero el riesgo no se reduce al robo. Dependiendo del grado de conectividad de nuestra moto, los ciberdelincuentes podrían robar datos personales -con el consecuente riesgo de suplantación de identidad o de extorsión-, acelerarla o frenarla mientras vamos en marcha, o incluso sabotearla de manera remota para provocar un incendio.

Hay que tener en cuenta, además, que las motos son más susceptibles de sufrir intentos de crackeo físico, ya que están mucho más ‘descubiertas’ que un automóvil.

Por eso, y a pesar de contar con menor grado de conectividad que los coches, muchas marcas ya se están dando prisa por ciberproteger sus modelos. Precisamente -como os contamos en exclusiva en HackerCar-, el primer ‘Vehículo Ciberseguro’ del mundo es una moto española: la NUUK CargroPro, tras superar el Test EUROCYBCAR, que mide el nivel de ciberseguridad de un vehículo según los requisitos de la normativa UNECE/R155.

Ten en cuenta estos cinco ítems si estás pensando en comprarte una moto. Mucha suerte en la carretera, y recuerda: ¡siempre con seguridad!

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