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3 ‘mangas’ sobre coches para leer en la cuarentena

Ficción con automóviles de por medio hay mucha. Pero merece la pena echar un vistazo a lo que ocurre cuando los dibujantes japoneses son los autores...

Imagen de un Cómic en blanco y negro
Image by Prawny from Pixabay

¿Qué estás haciendo para ‘matar el tiempo’ de la cuarentena? Posiblemente tengas muchas respuestas diferentes, desde hacer ejercicio hasta quedarte dormido frente al televisor.

También puede ser que hayas decidido aprovechar para terminar -o rejugar- tus videojuegos favoritos. O desempolvar los viejos -y poco tecnológicos- ‘juegos reunidos’ para divertirte en familia. Incluso es posible que, ante la falta de una tarea mejor, hayas recuperado el gusto por la lectura.

Lejos de querer ‘enmendarle la plana’ a los expertos del ramo, en HACKERCAR preferimos centrarnos en el lado más ‘friki’ de la literatura. Esto es, en el proceloso mundo de los cómics. Muchos de ellos están dedicados a la automoción o, al menos, contienen algún que otro vehículo en sus viñetas.

Dentro de ellos, el tebeo japonés -o ‘manga’, como se le conoce- cuenta con varios representantes. A continuación os mostraremos tres de los más populares. Tanto, que es muy posible que ya los conozcáis si sois algo ‘otakus’. Los tres tienen, además, una ventaja: sus historias también están disponibles en formato animado -‘anime’-, si por alguna razón no te apetece coleccionar tomo tras tomo.

Initial D

El primero de ellos es, sin duda, el más conocido. Initial D surge en 1995, en las páginas de la revista juvenil Kodansha. Akina es un pueblecito típicamente japonés, donde nunca pasa nada. Excepto el estruendo de un coche que rompe el silencio cada madrugada, mientras recorre el paso de montaña cercano. Se trata de un Toyota Sprinter Trueno GT-Apex de 1983, y su conductor es un joven de 18 años llamado Takumi Fujiwara.

Mediante esta extraña costumbre, Takumi ayuda a su padre con su negocio de tofu, el cual entrega puntualmente en el hotel que está en la cima. Pero, para mantener húmedo el tofu -pues así se conserva-, debe pilotar el Trueno derrapando en cada curva.

Viñeta del manga Initial D

En estas condiciones no tarda en desarrollar un tremendo talento como piloto, que oculta a sus amigos y conocidos porque -en realidad- los coches no le llaman la atención. Sin embargo, tras un encuentro fortuito con un corredor callejero de élite, se verá arrastrado a competir contra rivales procedentes de todos los rincones de Gunma.

Como entusiasta del automóvil, su autor Shuichi Shigeno procura mimar cada detalle técnico con la mayor precisión posible. De hecho, cada oponente que Takumi encara representa una lección de pilotaje: reparto de masas, derrape ‘muerto’, frenadas, conducción bajo la lluvia…

Wangan Midnight

Seguimos en el oscuro mundo de las carreras callejeras pero, ahora, cambiamos la tranquilidad de la montaña por la bulliciosa Tokio. Este otro producto de la factoría Kodansha tiene algo de sustrato real, aunque sus responsables no quieran reconocerlo. Y es que, no en vano, las noches de la capital japonesa estuvieron dominadas en los noventa por el Midnight Club, una especie de ‘sociedad secreta’ de corredores ilegales.

Su método era sencillo: tras un rato de reunión en un estacionamiento apartado, subían a sus máquinas de casi 800 CV y tomaban al asalto las autovías que atraviesan la ciudad. A partir de la circunvalación C1, recorrían una larga ruta -apodada ‘Wangan’- hasta el puente de la bahía de Yokohama, a velocidades que superaban los 300 km/h.

Viñeta del manga Wangan Midnight

En 1993 Michiharu Kusunoki utiliza este trasfondo para narrar la historia de Akio Asakura, un joven que prefiere ignorar los estudios y trabajar para poder pasarse las noches conduciendo en la Wangan. Un buen día, curioseando en el desguace de un amigo se topa con un misterioso Datsun 240Z de color azul oscuro.

Tras rescatarlo y ponerlo de nuevo en marcha, comprobará que no es un coche cualquiera. Y no únicamente por los 600 CV que desarrolla, sino porque parece poseer un carácter propio. Asimismo, mientras Akio va ‘conociendo’ mejor a su nuevo amigo, numerosos pilotos de la escena callejera se sienten irremediablemente atraídos por el aura del ‘Z Demoníaco’. Esto desemboca en carreras llenas de velocidad, adrenalina… y generosas pinceladas místicas.

Capeta

Firmado por Masahito Soda por primera vez en 2003, Capeta se centra en el espíritu de superación y el largo camino de sacrificios necesario para entrar -y mantenerse- en las competiciones de motor.

Viñeta del manga Capeta

La historia narra las andanzas de Taira Capeta, un piloto que comienza en el kárting a los diez años, con la ayuda de su padre y varios amigos. Con mucho esfuerzo logrará escalar dentro de la especialidad, llegando a luchar contra algunos de los mejores pilotos japoneses. Su empeño, finalmente, le llevará a participar en una fórmula monomarca antesala de la F1.

Aparte de estar muy bien documentada -por sus explicaciones de conceptos como el arte de la trazada-, el aspecto y vestimenta del protagonista reciben -curiosamente- influencias de mitos como Michael Schumacher o Ayrton Senna, piloto este último extremadamente querido -y reverenciado- por los aficionados japoneses.

Diego García
Licenciado en Periodismo, comencé mi andadura en prensa local con el Heraldo de Soria y terminé haciendo labores de comunicación para la Biblioteca Digital del Ayuntamiento de Madrid. Agradecido de poder expresar con mi trabajo mi amor por los coches. Petrolhead a tiempo completo y, cuando no estoy trabajando, pilotillo en simuladores de conducción. Sólo estoy vivo cuando estoy en la carretera. Creo firmemente en un uso responsable de la tecnología. Por ello, mi cometido aquí es contribuir a que la sociedad pierda el miedo frente a los avances y cambios que trae.

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